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Los artesanos del azabache de Asturias quieren un "test rápido" que identifique el fraude

Los expertos que comercian con el material astur confían en el compromiso del Principado para invertir en las pruebas de autentificación

María Pérez trabaja una joya en azabache María Pérez

El azabache sigue esperando su sitio justo en el mercado. Ante la invasión de minerales imitadores a precios más bajos, los artesanos asturianos que viven del azabache tienen una pelea por delante: que la Administración asturiana apruebe el presupuesto que permitiría que se disponga de un test de verificación científica del material. Se trata, según explican los conocedores del proyecto, de una prueba química que permitiría la comprobación instantánea de la procedencia del material. Y es que, a simple vista, es imposible distinguir entre un azabache verdadero y otros minerales de apariencia casi idéntica, como el lignito, "y solo el paso del tiempo permite vislumbrar las diferencias, que se manifiestan en forma de grietas en la superficie del mineral", explica la artesana y experta María Pérez.

El test que artesanos del azabache como María Pérez reclama lo que permite es inspeccionar si existen en las piezas con sospecha, "esa cualidades que el petróleo (componente imprescindible del azabache) otorga al mineral para evitar su agrietación: estabilidad y triboelectricidad". La Asociación de Azabache Jurásico de Villaviciosa, que preside Pérez, mantuvo una reunión con la directora general de Energía, Minería y Reactivación, María Belarmina Díaz Aguado, en busca de la financiación para incorporar esa investigación con los tests de triboelectricidad. El proyecto, según dicen desde la Asociación, ya recibió luz verde "pero se encuentra parado en este momento hasta la reincorporación de la responsable del grupo Investigador Científico en el Instituto de Ciencia y Tecnología del Carbono (INCAR) del CSIC, que se encuentra de baja laboral", cuenta María Pérez..

El consejero de Industria, Enrique Fernández, con la artesana María Pérez.

La aparición de minerales que suplantan al azabache ahonda el gran problema que tienen los artesanos fieles al producto asturiano, que ya de por sí sufre el problema de su escasez actual: "Las minas se cerraron porque eran explotaciones muy precarias que con la normativa actual no se podrían mantener", dice María Pérez. Esperar a su regeneración no es una opción porque el azabache ya no se forma, "es limitado. Si se agota, se agota", recalca la artesana. Faltan suministros de buena calidad y abundan las importaciones de países como Turquía, cuentan desde la Asociación; así que los artesanos, si quieren material nuevo, deben esperar desprendimientos mínimos de azabache que permitan la creación de piezas pequeñas. Y ahí es donde entran minerales similares, más baratos y de calidad más baja, como el lignito. Por eso, el azabache de Asturias, quiere su test de verificación.

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