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Los jóvenes asturianos, de los últimos en irse de casa: la tasa de emancipación no llega a la media de España

Un informe del Consejo de la Juventud alude a un enquistamiento de la situación pese al aumento de quienes compaginan estudio y trabajo

El 15,6% de los jóvenes en España vivía emancipado en la segunda mitad de 2021, lo que supone un ligero aumento de 0,7 puntos con respecto al primer semestre de ese año.

Asturias ni siquiera llega a esas cifras. Nuestra tasa es inferior a la media nacional (14,7%) y apenas registra avances respecto a anteriores mediciones. Esas cifras de emancipación están aún lejanas a las registrada antes del estallido de la burbuja inmobiliaria y siguen lastradas por la diferencia entre el coste de la vivienda y la renta de la juventud. Son datos que se extraen del informe elaborado por el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE) –presentado ayer por la presidenta, Elena Ruiz Cebrián, y el coautor, el sociólogo Joffre López y correspondiente al segundo semestre de 2021–, que subraya que el perfil del joven emancipado no es tan joven, ya que tiene 29 años, cuenta con un salario un 28% superior al resto, contrato indefinido y estudios superiores terminados.

En el caso concreto de Asturias, los informes detectan que hay un estancamiento en la situación precaria de una gran parte de los jóvenes, con "muy pocas personas trabajando o buscando trabajo de manera activa. De hecho, su ‘participación’ laboral, medida en términos de actividad, es la más reducida de España, disminuyendo, una vez más, entre el año 2020 y el 2021 (del 42,6% al 42%)".

Y está claro que lo uno lleva a lo otro: la escasa incorporación laboral no permite que muchas personas jóvenes cuenten con los ingresos salariales propios como para afrontar el pago continuado de una vivienda, por más que el nivel de precios en Asturias esté "por debajo de la media de comunidades". Añádase a eso que los jóvenes que encuentran un empleo en la región lo hace en condiciones de subocupación y temporalidad en mayor medida que en el conjunto de España.

Como dato en el que sí hay variación, el informe indica que tan solo un 2,4% de la juventud inactiva es "nini", o sea, ni estudia ni trabaja, un dato que se ve confrontado por el alto porcentaje de "sisi", los que estudian y trabajan a la vez, que ya son el 32,5% de los jóvenes con empleo, seis puntos más que en 2019.

El documento también pone de manifiesto que "la precaria" recuperación del empleo en España no ha ido acompañada de un aumento de los sueldos de los jóvenes trabajadores que consiga reducir "la brecha" entre los altos precios de la oferta de vivienda y la poca renta disponible de quienes la demandan. Y abunda en que 2021 cerró con los tipos de interés en "mínimos históricos" y con un descenso del precio medio del alquiler en un 8,5%, condiciones que podían augurar una mejora del acceso a la vivienda, pese a ello, un joven tiene que dedicar 3,8 veces su salario neto anual para afrontar la entrada de una hipoteca para la compra de la vivienda media del mercado inmobiliario (170.000 euros). Y en cuanto al alquiler, el coste medio era de 848 euros en España, mientras que los jóvenes solo pueden asumir una cuota de 320 euros "sin caer en el sobreendeudamiento".

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