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"La Universidad está perdiendo talento joven a chorros", avisan los científicos

Los investigadores piden un plan para retener a estudiantes brillantes: "Ya no ven atractiva la carrera académica por ser larga e inestable"

Una edición pasada de los Premios Santa Catalina y Santo Tomás en de la Universidad de Oviedo | PABLO SOLARES

Las medidas anunciadas por el Rectorado de Ignacio Villaverde –reducción de la carga burocrática y docente– para impulsar la producción científica de la Universidad de Oviedo y, en consecuencia, subir puestos en los rankings internacionales van "en la buena dirección pero no son suficientes", según aseguran los investigadores asturianos. Los científicos avisan de que el cambio que debe acometer la institución académica asturiana tiene que ser más profundo y volcarse en la retención de talento local. "Estamos perdiendo talento a chorros, porque la carrera universitaria ha dejado de ser atractiva para la mayoría de los jóvenes brillantes", alertan. Unido a ello, los líderes de laboratorio de la región piden trabajar a fondo en la captación de alumnos de máster, que representan el futuro de la ciencia.

LA NUEVA ESPAÑA recoge en este artículo las opiniones de seis científicos con motivo de los resultados del último ranking de Shanghái. En esta prestigiosa clasificación mundial, que mide fundamentalmente la producción científica, la Universidad de Oviedo vuelve a repetir posición y se sitúa entre las 701-800 mejores instituciones del mundo. De esta manera, Asturias vuelve a quedar lejos del puesto 401-500 que consiguió en 2019 y 2020. A falta de hacer un análisis más exhaustivo, el equipo de gobierno de Villaverde anunció este jueves que aplicaría en otoño las primeras medidas de digitalización para aligerar la carga burocrática a los investigadores, y que revisaría "a fondo" el sistema de desgravación docente.

El físico moscón Pablo Alonso consiguió este verano una de las ayudas más potentes de Europa: la "Consolidator Grant", del Consejo Europeo de Investigación, dotada de 2 millones de euros. El líder del grupo de investigación de Nanoóptica Cuántica del departamento de Física dedica muchas más horas a la investigación que a la docencia. De ahí que sepa bien lo que necesita un científico para producir más. Su respuesta es "una estabilidad continuada en el tiempo como investigador, es decir, con una carga docente pequeña, financiación también continuada en el tiempo y una reducción drástica en la carga burocrática".

A su juicio, las medidas anunciadas por el Rectorado son "necesarias y urgentes". Aunque también "habría que potenciar los perfiles de carácter más investigador, tanto incrementando el número de contratos de este tipo, como optimizando su encaje en el tiempo". "Normalmente, los investigadores de excelencia, como los beneficiarios del programa Ramón y Cajal, pasan a tener cargas docentes demasiado grandes cuando consiguen estabilizarse en la universidad", apunta.

Pablo Alonso explica que el coste económico de publicar en revistas como "Nature" o "Science", uno los indicadores que valora el ranking de Shanghái, es de "unos 5.000 euros". Pero "el coste real –afirma– es muchísimo mayor": "Hay que tener en cuenta que normalmente un trabajo de investigación de ese tipo se realiza en un periodo de tiempo muy largo, de unos 3 o 4 años, con lo que contabilizando las horas de personal, la compra de materiales, mantenimiento de equipo, etc, el coste real es muy grande". Alonso considera "muy difícil, por no decir imposible" que la Universidad de Oviedo pueda captar a un premio Nobel o una medalla Fields, otro de los parámetros en los que se basa el ranking de Shanghái. "Para empezar –argumenta– el Nobel tendría que acreditarse a través de la Aneca a un perfil de titular o catedrático, lo que para muchos investigadores del más alto nivel no es fácil, al no haber dado docencia previamente. Esta es una problemática que han sufrido en España durante los últimos años los beneficiarios de proyectos de investigación de excelencia, como los Starting, Consolidator o Advanced Grants del ERC". Aparte de la acreditación, profundiza, "la acogida de un perfil como un premio Nobel exigiría un plan de estabilización permanente como investigador en condiciones ideales de espacios y equipo de trabajo, el cual no existe en la actualidad en la universidad española".

Consuelo Martínez, catedrática de Álgebra, asegura que "no hay fórmulas mágicas" para aumentar la producción científica, pero que existan "buenas condiciones de entorno, como las que propone el Rector, ayuda" en ese fin. "La investigación es absorbente y exigente. Tenemos unas dedicaciones docentes muy altas y una burocracia que, en algunos momentos, nos come. La investigación no puede dar buenos resultados si solo le podemos dedicar momentos sueltos", afirma. Pero hace falta un cambio mayor. El principal, en su opinión, mantener el talento local. "La posibilidad de atraer un premio Nobel o una medalla Fields es ciencia ficción y cualquier persona sin vínculos personales con la región va a elegir una universidad mejor posicionada que la nuestra en términos geográficos y de ranking. Así que es esencial no perder el talento local, apoyarlo y vincularlo a la región, aunque no trabajen aquí o no lo hagan durante un cierto periodo de tiempo", reflexiona.

Martínez, que trabaja desde hace años con la medalla Fields Efim Zelmanov, avisa que "las universidades chinas están contratando sin parar figuras occidentales con salarios impresionantes; y ahí no podemos competir". "Lo preocupante –continúa la matemática– es que estamos perdiendo talento para la Universidad a chorros, porque la carrera universitaria ha dejado de ser atractiva para la mayoría de los jóvenes brillantes: está mal diseñada, es muy larga, pueden llegar a los 40 años sin tener una posición fija y entonces ganar menos que alumnos recién salidos que se han ido a una gran empresa".

Javier de Cos, catedrático del departamento de Explotación y Prospección de Minas y director del Instituto de Investigación sobre Ciencias y Tecnologías Espaciales de Asturias (ICTEA), señala que "al igual que en cualquier actividad industrial, un incremento de la producción pasa por un aumento de los recursos o una mejor gestión de estos, y en la mayoría de los casos, por una combinación de ambos factores". De Cos pone el foco en los recursos humanos: se necesitan "mejores y más competitivos programas de retención y atracción de talento, sistemas más eficientes y ágiles de contratación, y una flexibilidad que la legislación española no permite". En este sentido, el ingeniero de minas aclara que no solo se trata de captar talento joven, sino también con experiencia, y de centrarse tanto en los científicos de fuera como en los de casa. "No solo es complicado atraer investigadores nóbeles, también lo es retener a aquellos que hemos formado y que encuentran multitud de ofertas muy atractivas", comenta.

La Universidad de Oviedo tiene "muy difícil", dice De Cos, fichar a un premio Nobel o una medalla Fields. "Si bien es cierto que en nuestra universidad se desarrollan líneas de investigación altamente atractivas para un premiado, también es cierto que otras universidades, mucho mejor financiadas y ubicadas en el ranking, no tendrán problema en culminar las expectativas científicas de cualquier investigador. Es la pescadilla que se muerde la cola. ¿Cuántos Nobeles o Fields hay trabajando en las Universidades Españolas?", manifiesta.

Adonina Tardón, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública, considera que lo que hoy más se necesita es "estabilidad", ofrecer "un camino claro" a los jóvenes científicos. Por eso, "hay que aumentar las becas regionales Severo Ochoa. Setenta contratos parecen muchos, pero en realidad son pocos". Tardón, que es la científica asturiana con mayor producción e impacto en sus publicaciones según un reciente ranking elaborado por el CSIC, aplaude las medidas anunciadas por el Rectorado sobre burocracia y carga docente, sin embargo, hace algunas puntualizaciones. "A los investigadores no se nos tiene que facilitar la gestión administrativa, porque la gestión no tiene que depender en absoluto de un científico. Nosotros estamos para cumplir con los objetivos de investigación", razona. Aun así, todo lo que sea reducir la carga burocrática, "bienvenido será". "La gestión de la investigación tiene que estar para ayudar. Y estos dos últimos años han sido muy difíciles por diversos motivos como la ley laboral, que ha hecho que no hayamos podido contratar personal técnico, que en nuestro campo es absolutamente crucial".

Tardón dice que "tenemos que estar muy orgullosos de que la Universidad de Oviedo, además de cumplir espléndidamente con sus objetivos docentes, sea capaz de cumplir en la media de España con los objetivos de investigación". La destacada científica aprovecha para resaltar que la especialidad de Salud Pública es la tercera con mayor puntuación dentro del ranking de Shanghái: "Quiero dar las gracias a los profesores de esta áreas que trabajan con una carga docente muy alta para situarnos en el lugar en el que estamos".

Las humanidades y las ingenierías, "olvidadas"

Fernando Briz, catedrático de Ingeniería Eléctrica, Electrónica de computadores y Sistemas, sostiene que las medidas de digitalización que tomará el Rectorado así como la revisión del sistema de desgravación docente, son positivas, pero "no producirán un efecto relevante, porque la situación es mucho más compleja". Y es que "hay profesores que aún en circunstancias adversas hacen muchas cosas, mientras que los del despacho de al lado no paran de quejarse". Entonces, si hay mejoras a nivel de papeleo y de docencia, "eso ayudará a activar más a los investigadores con mayor producción, pero el resto seguirá igual que hasta ahora". El problema, por tanto, es mucho más profundo y no único de la Universidad de Oviedo. "Para entrar en el sistema hay que superar muchos filtros, pero en el momento en el que accedes ya nadie te controla", lamenta.

Centrándose en Asturias, a Briz le preocupa especialmente la situación que atraviesa el servicio de Investigación del Rectorado. "Está perdiendo a personal (de PAS) muy cualificado y eso traerá consecuencias", advierte. Otro gran problema es la falta de talento. El grupo de Fernando Briz estaría en condiciones de contratar ahora mismo a tres personas, pero no encuentran estudiantes por el gran atractivo que ejerce la empresa en los jóvenes. "No logramos captar alumnos y los que atraemos se nos acaban yendo a la empresa. La Universidad de Oviedo tenía hace pocos años 24.000 alumnos y ahora andamos por los 19.000. Tenemos que hacer un trabajo serio para captar alumnos de máster", defiende.

Respecto al ranking de Shanghái, Fernando Briz pide jugar "nuestra liga" y no obsesionarse con el top 100, sino fijarse en el top 500. De lo contrario, avisa, "acabaríamos cometiendo alguna locura; esto es como si el Sporting se fija en los equipos que juegan en la Champions Leage estando en segunda división". Además, no hay que perder de vista, remarca Briz, que Shanghái tiene más en cuenta unas áreas que otras, dejando por ejemplo a la ingeniería marginado. Lo mismo ocurre con las humanidades.

Isabel Carrera, catedrática de Filología Inglesa y una de las pioneras en investigación sobre feminismo, dice que para producir más hacen falta "convocatorias de proyectos y ayudas con fechas lógicas, conocidas de antemano y encadenadas; una gestión mucho más simplificada por estricto que sea el control de gastos; apoyo administrativo a la investigación; más financiación; y reconocimiento de las peculiaridades de la investigación en cada campo". "Las medidas del rectorado son urgentes y es muy de agradecer que al fin se tome en serio este asunto", indica.

Carrera señala que "la idea de captar a un premio Nobel o medalla Fields es uno de esos efectos perversos de tomarse en serio el ranking y sus criterios arbitrarios". "Solo con recuperar los excelentes investigadoras e investigadores que se nos van por falta de futuro y medios mejoraríamos mucho la calidad de la investigación. La creación y/o apoyo a centros y grupos de investigación de excelencia es un camino mucho más eficaz y factible, aunque dé menos titulares", defiende. La filóloga cree que, "si hay apoyo y estímulo, se publica igualmente en las etapas maduras". En este sentido, manifiesta, "es fundamental apoyar a los grupos y que estos tengan muchas personas jóvenes, pero también otras consolidadas para transmitir metodología, experiencia, redes, conocimientos y respaldar y posibilitar ideas nuevas".

Isabel Carrera pertenece a las humanidades, un área que a menudo queda marginada en los rankings internacionales. "El de Shanghái excluye explícitamente los Nobel de literatura y no contabiliza el área de humanidades. Así que si el objetivo es subir ahí, no se estimula el apoyo a estos ámbitos", concluye.

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