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Los consejos de los psicólogos asturianos para la vuelta al cole: nada de repasos y madrugar cada día un poco más

Los expertos recomiendan cambiar paulatinamente los hábitos de sueño de los niños y desaconsejan ponerles tareas escolares en la cuenta atrás: "Sería contraproducente; les generaría rechazo"

Comienza septiembre y es inevitable asociar este mes a las palabras "vuelta al cole". Los nervios ya están presentes tanto en niños y adolescentes como en padres ante el regreso a las aulas el próximo día 12 en Asturias, pero los psicólogos coinciden en que lo importante es normalizar y quitar hierro a esta nueva etapa. No hay que concebirlo como enfrentarse a algo, sino como el comienzo de otra época distinta del año. Y, sobre todo, que no parezca que llega algo malo, para que el final de las vacaciones no resulte el fin del mundo.

"El regreso al cole conlleva un periodo de adaptación, como cualquier cambio, pero no hace falta hiperprepararse o concebirlo como algo de gran magnitud", afirma la psicóloga llanisca Laura Buj. En ello coincide la también experta ovetense Esther Blanco, que opina que llegar a esta época y encontrarse con que la vuelta al cole supone algo traumático para el niño significa que algo no se está haciendo bien: "No hay que crear una dicotomía en la que el verano es lo bueno y el invierno es lo malo".

Por otro lado, que comience septiembre no quiere decir que haya que meter presión a los niños con hacer tareas estos días y ponerse a repasar las asignaturas del colegio antes de empezar las clases. "Eso podría ser hasta contraproducente, porque se podría generar hasta una situación de rechazo", explica Buj. Lo mismo opina Blanco: "No es una cuestión de que ahora que es 1 de septiembre haya que ponerse a repasar o a mirar los libros de este año, porque no sería ni entendido por los niños ni aceptado por los adolescentes". Para ella es importante que en el verano se haya mantenido algún tipo de actividad de lectura.

Otro aspecto que preocupa a las familias es que los horarios suelen ser muy diferentes para los niños en verano, y ahora que toca volver a la rutina puede costar. Blanco cree que la clave de nuevo se encuentra en cómo se haya gestionado este asunto en verano. "Si el niño durante dos meses ha estado levantándose a la hora de comer o acostándose a las tantas, ahora va a ser más complicado", explica. Por eso, Buj recomienda que estos días de septiembre se vayan cambiando progresivamente los hábitos de sueño y que se asemejen más a los del curso lectivo, para que el día 12 el despertar no sea "tan brusco": "Hay que adelantarse un poco los días previos, que los niños vayan cogiendo una rutina de sueño".

La manera en la que los padres gestionan este tema va a repercutir mucho en el comportamiento de los alumnos en el regreso a las aulas. "Las emociones se contagian, si para los padres volver al trabajo es algo catastrófico, los niños lo perciben así", opina Laura Buj.

Es importante por tanto no recrearse en lo malo y buscar pequeñas motivaciones y alicientes positivos, como por ejemplo ir a escoger el material escolar y que elijan lo que más les guste. También hacerles partícipes, aseguran las expertas, de la elección de las actividades extraescolares e incidir en que vuelven a ver a sus amigos, con los que durante el verano coinciden menos.

Favorecer un clima de comunicación resulta clave, y ya no solo en estas semanas de vuelta a la rutina, sino para la vida familiar en general. Que sepan que en casa pueden contar lo que les preocupa, que si tienen un problema pueden recurrir a sus padres. Los profesionales aconsejan a los padres que pregunten a sus hijos cómo se sienten ahora que empieza el curso, como lo ven ellos y si hay algo que les preocupe. "Eso es lo verdaderamente importante, más que sentarse a hacer tareas hay que ocuparse emocionalmente de los hijos, y hacerlo con verdadero interés", enfatiza Esther Blanco.

En cuanto a los adolescentes, puede ser especialmente delicado el cambio de ciclo –de Primaria a Secundaria–, es decir, el paso del colegio al instituto. Este cambio coincide además con una edad en la que comienza el cambio en el desarrollo, con la pubertad y la entrada en la adolescencia. Mayor necesidad de independencia y espacio, distanciamiento de los padres, nuevas relaciones y cambios de actitud son algunos de los patrones que se suelen cumplir en esta complicada edad. "Es conveniente echarles un ojo, ver cómo se adaptan a un nuevo entorno como el instituto, pero no meterles más presión de la cuenta y, sobre todo, no adelantarse a lo que pueda pasar, no ponerse en situaciones imaginarias", aconseja Buj.

Pese a estos consejos generales, ambas psicólogas entienden que hay casos particulares en los que la vuelta al cole debe ser tratada con mayor cuidado. "En niños muy rígidos, que no llevan bien las cosas, o los que tengan necesidades educativas o que han pasado por una situación previa difícil, como acoso escolar. Ahí sí que los prepararía más", sentencia Laura Buj.

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