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Galicia

Las orcas, al ataque

Buques de recreo registraron al menos 35 ataques en lo que va de verano en la costa gallega, diez veces más que el ejercicio anterior

Varias orcas junto a un barco.

20 de agosto. Hierven los grupos de mensajería instantánea, como whatsapp o telegram, de amantes de la vela o buques de recreo. A poco más de dos millas de la costa de Corme (A Coruña), se produce un encontronazo entre un grupo de orcas y un pequeño velero; un cetáceo golpea ligeramente el timón y se marcha. Se notificarán otros dos golpes en la misma jornada, en un área de unas seis millas cuadradas frente a ese pequeño puerto pesquero. 20 de agosto, día intenso para la navegación en la costa gallega a causa de la masiva presencia de estos ejemplares y que evidencia cómo este verano ha sido inusitadamente complejo. No solo con avistamientos, sino por las interacciones. Para los investigadores del Grupo de Trabajo Orca Atlántica (GTOA) –entre los que figura el vigués José Antonio Martínez Cedeira–, se considera interacción “cuando los animales entran en contacto directo con el bote, es decir, cuando se acercan, lo observa y tocan”. En lo que va de verano, este equipo –con la colaboración de usuarios particulares– ha elaborado un mapa trufado de 35 topetazos a lo largo de la costa gallega, casi diez veces más que en el periodo estival del año pasado. “Son unos animales maravillosos a los que hay que tener respeto”, resume Eva, patrona de un velero en Vigo.

Las orcas ibéricas, una especie en peligro de extinción, se trasladan a lo largo del perímetro peninsular ibérico para alimentarse, siguiendo la estela de túnidos hacia el Mediterráneo, primero, y al Atlántico Norte, después. De hecho, fue en el Estrecho de Gibraltar cuando empezaron, en el año 2020, a registrarse estos extraños encontronazos con los barcos. Ahí nació el grupo Orca Ibérica, tanto para salvaguardar a estas poblaciones de cetáceos como para compartir unos protocolos de estudio y navegación. Son animales que no se alimentan más que de atún, “nunca de cetáceos u otros mamíferos marinos”, inciden estos investigadores. “Las orcas están comenzando a moverse rápida y ampliamente hacia el norte. En este momento, con intensas interacciones en Galicia, frente a Fisterra y con tendencia al norte. Recomendamos no navegar por esta zona de noche para reducir riesgos y dificultades de rescate”, abunda el GTOA en base a las interacciones registradas desde el pasado julio.

El último ataque documentado en toda la Península es del 2 de septiembre, a escasas tres millas al suroeste de Sálvora. Pero fue el mes de agosto el más agitado no solo de este verano, sino desde que existen registros, con 30 encontronazos. Se produjeron principalmente en la Costa da Morte, aunque con interacciones a escasas 16 millas de las Islas Cíes (27 de agosto) o a menos de un kilómetro del faro de Finisterre. Para los expertos, es probable que este nivel activo de interacciones se agrave por el factor aprendizaje o repetición de las orcas, acostumbradas ya a arrimarse en exceso a los barcos. La mayor parte de las veces sin mayores consecuencias para la estructura de los buques o la seguridad de sus tripulantes, aunque Salvamento Marítimo ha tenido que remolcar a algunas que otras a puerto. ¿Qué hacer en una situación así?

“No confunden el timón con nada, saben qué es, cómo se mueve y qué efecto tiene al tocarlo. La velocidad del barco y la resistencia del timón hacen que persista en acción”, recomiendan en el GTOA. “Detener el movimiento, parar el motor y soltar el timón, hacia la pista, les provoca una bajada de interés, cesando la interacción en la mayoría de ocasiones”. Esto es, rebajar los elementos que estimulen a estos animales, soltando timón, apagando piloto automático y sonda –es preciso que permanezcan encendidos el VHF y AIS, como elemento de posición– y apartarse de cualquier objeto que pueda moverse o caer de forma brusca. “Las orcas –zanja el protocolo de Orca Atlántica– pueden ser estimuladas por acciones humanas para interactuar con el bote, así que, por favor, trate de mantenerse fuera de su vista y no grite, trate de golpearlas, tocarlas o arrojarles cosas”.

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