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Acoso

Gordofobia en la infancia: “Cuando se querían reír de mí, me llamaban Peppa Pig"

Los insultos y discriminaciones que sufren los niños con cuerpos no normativos provocan baja autoestima y pueden causar ansiedad y trastornos alimentarios

Gordofobia en la infancia.

Martina es una niña gruesa. "Gorda", le ha hecho saber su entorno desde que era bien pequeña. Esta niña, con apenas 11 años, ya sabe qué es que la señalen, que se rían de ella o que la discriminen por ser ‘diferente’: Martina tiene un cuerpo más grande que la mayoría de las niñas de su edad. Ser siempre la última cuando sus compañeros eligen equipos en educación física o sentirse observada cuando comía en el comedor del colegio son actos que le han marcado y que le han hecho saber que ella es diferente. “Cuando se querían reír de mí me llamaban Peppa Pig, porque decían que me parecía a ella”, explica.

Alba, su madre, lamenta la situación por la que tiene que pasar su hija y explica que, más allá del colegio y de los entornos en los que hay niños de su edad, la gordofobia se manifiesta en casi todos los espacios de la vida de su hija. “Ya no es solo que la llamen ‘gorda’: cuando la acompaño a una tienda, la ropa que supuestamente tendría que ser para su edad no le vale. Tampoco tiene ningún referente con un cuerpo similar al suyo, y mi hija no es que coma mal o que no haga deporte, es que su cuerpo es así y, por culpa de los estereotipos, se ve diferente y no se acepta tal como es”, explica Alba. 

Como Martina, son muchos los niños que pasan por la misma situación, como dio fe, días atrás, el vídeo en el que un niño mallorquín se convertía en motivo de escarnio -"gordo", "foca"- cuando se disponía a festejar su cumpleaños junto a sus compañeros de un 'casal' de verano. Son vejaciones y burlas que también han alcanzado a Lucas, que empezó a preguntar a sus padres por qué los niños se reían de él por tener barriga. Con 9 años, comenzó a tener ansiedad y a sentir vergüenza cuando debía cambiarse en los vestuarios de la piscina: se veía diferente a los demás.

“Nosotros trabajamos mucho la autoestima con Lucas, queremos que se acepte porque él es un niño grande. Nosotros somos altos y corpulentos y, por genética, nuestro hijo es así. Que sea más grande que el resto no quiere decir que el cuerpo de nuestro hijo esté mal, simplemente es su constitución”, explican sus padres. Aun así, lamentan que sigan existiendo este tipo de estereotipos porque se convierten en tierra fértil para las inseguridades y, llegado el caso, también para los trastornos alimentarios (TCA), el estrés o la ansiedad. De hecho, la gordofobia también está detrás de un grueso importante del bullying escolar.

Grave problema estructural

La gordofobia no es solo una forma de expresión de la presión estética: en realidad alude a un problema estructural grave, ya que las violencias y el rechazo contra las personas que "no encajan con los estereotipos de 'cuerpo ideal' o cuerpo normativo están muy normalizados", afirma Meritxell Benedí, presidenta del Instituto Catalán de las Mujeres. Los datos están ahí. Investigaciones académicas apuntan a que 9 de cada 10 niños gruesos sufre problemas de autoestima. El 47% de las chicas de entre 12 y 16 años quieren adelgazar y el 41%, además, ha hecho alguna vez dieta por su cuenta. Además, según datos extraídos de las encuestas del Centro de Estudios de Opinión (CEO), el 50% de las mujeres entre 18 y 24 años no acepta su cuerpo tal como es. Los problemas y discriminaciones derivados de la gordofobia lo sufren las personas gruesas, aunque el terror a ganar peso está ampliamente extendido porque "todos somos muy conscientes del trato que se les dispensa", en palabras de la actriz y activista Júlia Barcelona.

Ya desde la infancia, niñas y niños empiezan a acusar comentarios y a percibir que sus referentes tienen un tipo de cuerpo determinado. “A edades muy tempranas comienzan a asumir que los cuerpos que ven en la televisión o la publicidad son los que están bien y, a medida que se van haciendo adultos, la presión por ajustarse a los cánones establecidos puede generar una ansiedad que, en algunos casos, desemboca en diferentes tipos de TCA -explica Benedí-. A pesar de que mayoritariamente son las mujeres las que sufren esta presión, los hombres también la padecen”. 

En este sentido, desde la Generalitat y el Instituto Catalán de las Mujeres se está elaborando un ‘Plan de acción contra la presión estética’ que se llevará a cabo en las escuelas este curso y que tiene como objetivo sensibilizar y concienciar a los niños y adolescentes sobre la diversidad corporal. “A partir de este otoño vamos a realizar una campaña en colegios e institutos para concienciar a los chicos y ayudar a romper con los mitos de los cuerpos ideales”, explica Meritxell Benedí

Trabajar desde la infancia

Carme Durán -activista del Komando Gordix y colaboradora de la Cooperativa Candela, entidad que imparte talleres en los centros educativos sobre autoestima corporal-, asegura que la gordofobia está presente en todos los ámbitos de la vida. Desde que los niños son pequeños y no entran en las tallas que supuestamente tendrían que ser para su edad hasta los adultos, cuando se sufre discriminación en esferas –desde el trabajo hasta el sistema de salud– a menudo impensables cuando no se viven estas corporalidades.

La activista y formadora afirma que, a pesar de que en la edad adulta hay un movimiento potente desde hace años para concienciar sobre la existencia de los diferentes tipos de cuerpos, en la infancia no es así y “hace falta mucho trabajo en profundidad desde las escuelas y las familias para que esto cambie”. Durán explica que la mayoría de niños en sexto de primaria ya tienen interiorizado qué es un cuerpo normativo y qué no lo es. De ahí, la importancia de impartir charlas y actividades en los centros para combatir la vergüenza corporal, romper clichés y ayudar a los niños a que se sientan bien con su cuerpo desde que son pequeños.

“En mis talleres trabajo por romper mitos como que las personas gordas somos gordas porque comemos mucho o porque no hacemos deporte. Siempre intento tratar la gordofobia desde diferentes puntos de vista y ponerlos todos sobre la mesa”, explica la experta. Según Durán, de lo que se trata es de construir un nuevo imaginario donde todos se sientan bien con su cuerpo. A pesar de que empieza a haber referentes de personas gordas en redes sociales, hecho que puede ser el principio de un motor de cambio, "aún queda mucho camino -afirma- para poder acabar con esta forma de discriminación".

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