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El circo que sigue alegrando el corazón: así fue el estreno en Asturias de "Circlassica. El sueño de Miliki"

"Fue muy emotivo", aseguró el público que llenó la Laboral para ver la primera de las siete funciones de un espectáculo que mezcla acrobacias, humor y música

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En imágenes: Así es el espectáculo "Circlassica", el sueño de Miliki que llega a la Laboral Marcos León

Un viaje emocionante, nostálgico, entrañable, de fantasía, risas y alguna que otra lágrima. Y con un cambio de rol en algunos momentos, con aquellos padres que fueron niños cuando "Los payasos de la tele" eran la referencia en muchos hogares. Ahora, esos niños que crecieron, y que ayer acudieron junto a sus hijos al teatro de La Laboral de Gijón a disfrutar de "Circlassica. El sueño de Miliki" recuperaron por unos instantes la inocencia, cantaron, dieron palmas y se entusiasmaron al ver en acción a "Don Pepito" y "Don José", junto a las clásicas canciones de siempre de una referencia artística que marcó a muchas generaciones.

"¿Qué sería de nosotros si no pudiésemos soñar? Mi padre soñaba con teatros, camerinos y sonrisas. Y cumplió ese sueño". Con la voz en off de Emilio Aragón se inició un espectáculo que combinó humor, fantasía, acrobacias y música, y que llenó el teatro de La Laboral en la primera de sus siete funciones. Hasta el domingo aún se podrá disfrutar de este show que inicia en Gijón su gira fuera de Madrid, y que tiene a dos asturianos representando el papel de Miliki de niño. Ayer le tocó el turno a Jacobo Peña, que interpretó a ese Miliki niño, que sueña con ser payaso, y que va iniciando un viaje junto a "Don Pepito" y "Don José" para conseguir la nariz roja de payaso.

Todo ello, bajo un hilo conductor en el que aparecen impresionantes números de acrobacias y malabarismos, al más puro estilo del circo de siempre. Intercalado con escenas en las que van apareciendo guiños a las canciones de "Susanita", "Había una vez un circo" –que despertó la primera gran ovación de la noche–, "Un barquito con cáscara de nuez", o la interpretación de "Mi barba", con el público como gran protagonista.

"Emilio Aragón sabe tocar la fibra sensible, no me esperaba que estuviese tan bien, es muy ágil y emotivo", explicó Luis Álvarez, que acudió con su hijo Martín de seis años y su hija Lucía, de cuatro. "Se las saben todas las canciones, pero al final el niño parecía yo", bromeó.

María González, responsable de comunicación de "Productores de sonrisas", la compañía que lanza este show, incidió en la clave por la que enganchan con esta propuesta: "Tiene ese factor nostálgico, que sabe que el adulto que sienta en la butaca es un viaje de principio a fin a recuerdos, memoria, de todo de esas canciones, que nos trasladan a lo que cada uno tiene de unión con ellas, y es muy bonito ver cómo el padre se lo explica al niño, y se emocionan juntos".

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