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Calentamiento global

Huracanes y ciclones, cada vez más violentos por la crisis climática

El aumento de la humedad y de la temperatura y el nivel del mar explican la mayor virulencia de fenómenos como Ian

Destrucción provocada por Ian a su paso por Florida. EFE

El planeta vive un auge sin precedentes de extremos climáticos. En los últimos días, sin ir más lejos, varias regiones del mundo se han visto azotadas por fenómenos meteorológicos extremos. En el mar del Caribe, por ejemplo, el huracán Ian brotó con violencia, tocó tierra en Cuba, se extendió por el golfo de México y llegó a Florida convertido en uno de los huracanes más poderosos jamás registrado en las últimas décadas. Mientras, en el archipiélago canario, la llegada del ciclón tropical Hermine encendió todas las alarmas por la intensidad de las lluvias, las violentas rachas de viento y el elevado riesgo de inundaciones. Viendo estas noticias, habrá quien se pregunte si la crisis climática tiene algo que ver con todo esto. Y, sobre todo, si el avance de este fenómeno podría empeorar los ciclones y los huracanes del planeta.

 El último gran informe sobre el avance de la crisis climática arroja una respuesta clara: el calentamiento global no ha provocado un aumento del número de ciclones tropicales y huracanes en las últimas décadas, pero sí ha incrementado la violencia de estos episodios. "Las tormentas son cada vez más intensas y destructivas", resume el último análisis del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climática (IPCC). "Tenemos un nivel de confianza alto para afirmar que el cambio climático antropogénico [es decir, causado por la humanidad] está contribuyendo a este aumento de las lluvias extremas", añade el informe. 

"Las tormentas son cada vez más intensas y destructivas"

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Según apunta un análisis de la World Weather Attribution, hay al menos tres razones para explicar este fenómeno. En primer lugar, la emisión de gases de efecto invernadero está calentando la atmósfera y esto, a su vez, está aumentando la humedad presente en el aire. Y cuanta más humedad hay en la atmósfera, más 'combustible' para alimentar las tormentas. En segundo lugar, el aumento de la temperatura del mar crea las condiciones para que broten tormentas más potentes, más rápidas en intensificarse y más persistentes. En tercer lugar, el aumento del nivel del mar también está aumentando el riesgo de que los ciclones tropicales vengan acompañados de cada vez más inundaciones costeras. 

Ciclones más intensos

Varios estudios han logrado incluso estimar hasta qué punto la crisis climática ha contribuido a embravecer ciclones y huracanes. Un análisis del huracán Harvey, que en 2017 arrasó el estado de Texas, demuestra que las violentas precipitaciones registradas durante ese episodio habrían sido "prácticamente imposibles" si el agua del Golfo de México no hubiera batido su récord de temperatura. En este sentido, la investigación también apunta a que el calentamiento global habría aumentado al menos un 15% la intensidad de Harvey, que hoy por hoy sigue destacando como el huracán más catastrófico jamás registrado en Texas.

Otros estudios de atribución también apuntan a la crisis climática como un 'acelerador' de huracanes tan devastadores como Katrina (2005), Irma (2017) y Dorian (2019). Según apuntan los análisis realizados hasta la fecha, en un mundo sin crisis climática estos episodios meteorológicos habrían sido entre un 5% y un 15% menos extremos respecto a lo registrado en realidad.

¿Entonces qué pasará con los huracanes y ciclones del planeta si la crisis climática avanza como hasta ahora? El mayor grupo de expertos del mundo sobre cambio climático afirma que, por un lado, es probable que la cantidad de lluvias arrastradas por ciclones y huracanes aumente y, por el otro, también ve muy probable que se incremente el número de huracanes clasificados como extremos (bajo la categoría 4 o 5). No se espera, sin embargo, un aumento en la frecuencia de estos fenómenos meteorológicos extremos. 

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