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La fortaleza de luchar por los más débiles: estas son las historias de cuatro colombianos amenazados de muerte

Cinco trabajadores sociales de Latinoamérica viven un "respiro mental y emocional" asturiano antes de regresar al peligro

Por la izquierda, en primera fila, «A», Eliecer Arias y Yuri Sirleny Quintero. Detrás, César Arias Carreño, José Antonio Llosa, Javier Orozco y Jonathan Cuéllar. | Luisma Murias.

Conviven con el peligro. Su lucha contra las injusticias no admite tregua aunque . Son cinco personas de Colombia que no saben qué les espera el día de mañana por su defensa de los derechos humanos. Ayer, con motivo de Día de la Educación Social, la facultad Padre Ossó organizó en Oviedo una jornada formativa en colaboración con el Programa Asturiano de Atención a Víctimas de la Violencia en Colombia. Llevan cinco meses en Asturias y se irán el 3 de noviembre.

Llamémosla "A". Es abogada y ocultamos su identidad porque, como lideresa social, es objetivo del temible grupo paramilitar Autodefensas Gaitanistas de Colombia. Y "temo que atenten contra mi vida. El 7 de julio fue asesinado mi sobrino. Es como un mensaje. He tenido aquí ofertas de dos países que me acogerían pero seguiré con mi trabajo allí, importante en la defensa de presos políticos y en la búsqueda de desaparecidos. Hemos encontrado 60 fosas y más de diez cuerpos".

¿Alguna imagen grabada a fuego? "Claro, escenas muy fuertes. Una especialmente: un preso político al que logramos liberar, se le iban a imputar delitos que no cometió, un chico de 25 años. Tomarlo de la mano fuera de la penitenciaria, pedirme auxilio: ‘tienes que llevarme a otro lugar, si me dejas aquí en la puerta me van a asesinar’. También es muy grato cuando entregas a los campesinos el cuerpo de uno de sus hijos, desaparecido, ver esa sonrisa que descongela el duelo. Y yo descongelo el mío también: a mi esposo no lo hemos encontrado".

Yuri Sirleny Quintero, lideresa social, es víctima de señalamientos, hostigamientos y amenazas de muerte por los grupos paramilitares Águilas Negras-Bloque Sur/Putumayo y por el Comando de la Frontera, que ofrece dinero a quien la asesine. "Es duro estar tan lejos de tu país", afirma, "de la familia y también del proceso organizativo. Acá hay mucha tranquilidad, tenemos la posibilidad de caminar sin miedo a que nos estén siguiendo. Allá estamos obligados a usar esquemas de seguridad con dos hombres de protección siempre están contigo. Acá eres tú, y estás muy libre. Necesitábamos sentir esa tranquilidad, entrar en un momento de calma y bajar el nivel de estrés y de presión".

Alumnado asistente a la jornada ayer. | Luisma Murias

Explica que "nosotras como mujeres campesinas venimos desde hace muchos años reivindicando nuestro derecho como campesinos, porque Colombia no lo reconoce. No existimos". Lucha por "la idea de territorio que tenemos, el amor por él, lo que significa vivir en medio de los ríos y de la montaña, cultivar el campo. No tiene precio y nos da mucho miedo perderlo. Estando acá nos damos cuenta que seguimos siendo fundamentales para la existencia del ser humano y del mundo".

Víctima de seguimientos ilegales, atentados con explosivos, amenazas de muerte, secuestro y retenciones ilegales de paramilitares en vías públicas. Jonathan Cuéllar es médico veterinario zootecnista, defensor de los derechos humanos en el municipio de Piamonte-Cauca. Cuenta: "Los grupos paramilitares se disputan el territorio monopolizando el tema del narcotráfico. Hay empresas que extraen los hidrocarburos pero no recibimos nada a cambio. Impulsamos el proyecto de que no haya deforestación de bosques, que no lo hagan para sembrar coca, que no lleguen las empresas petroleras. Nuestras denuncias generan que grupos armados y empresas nos pongan en el ojo del huracán, nos tildan de guerrilleros y alborotadores".

Es un superviviente "como muchos de mis compañeros Es triste llegar a regiones donde hay que estar pendiente de quién viene detrás de ti. Aquí caminas libre y volveremos a casa con esa tranquilidad, lo que puede ser peligroso porque vives en un estado de zozobra completo, no te puedes confiar". Su país lleva más de 200 años "manejados por la ultraderecha, por las grandes familias que tienen plata. El campesinado siempre ha estado abandonado. Nos impulsa esa satisfacción de que el campesino logre algo, y que sea él mismo quien se empodere de los procesos y uno solo le dé las herramientas para que ellos lo continúen solo. Es un tema de moral, de convicción. Somos defensores de los derechos humanos sin paga. No buscamos protagonismo".

César Arias Carreño, trabajador social que ha sido amenazado de muerte por los grupos paramilitares que controlan la frontera con Venezuela, echará de menos la tranquilidad de Asturias, "nos dio un respiro mental y emocional. Soy deportista y he podido jugar voleibol, interactuar desde otro ámbito que no es el político ni el liderazgo social. El sentimiento de alerta volverá cuando volvamos. Es una práctica tan cotidiana que la normalizas. Es tan normal escuchar que secuestraron o mataron que se fue normalizando. Por eso el tema social es tan complejo. Hay que desaprender eso y aprender otras prácticas: porque yo te haga una crítica no hay que ir a los golpes sino a la discusión académica. La satisfacción de luchar por intereses colectivos te impulsa a seguir".

Eliecer Arias, líder social indígena del pueblo Kankuamo, está en riesgo por defender los derechos humanos de las víctimas y por los seguimientos y el patrullaje de grupos armados ilegales. Para garantizar la integridad física, explica, "uno desearía quedarse aquí pero el trabajo en el terreno tira de ti, escribe la gente y te dice: te necesitamos. Desde que me vine no se han exhumado desaparecidos. Hace falta estar allí para ayudar. Aquí tienes tranquilidad. Un día salimos por la noche, venía una moto detrás y echamos a correr al monte porque en Colombia temes que te maten. Allá tienes un instinto de supervivencia: te debes cuidar. Así que, cuando bajemos del avión, ¡cuidado con las motos!".

Asturias, en la "vanguardia de la protección temporal"


Javier Orozco coordina el programa asturiano de atención de víctimas de la violencia en Colombia, que "ha acogido en 22 años a 134 personas de dirigencia social amenazadas de muerte o supervivientes de atentados. Dos personas acogidas en Gijón fueron asesinadas a su regreso: Luciano Romero y Henry Ramírez. Asturias puede presumir de tener una iniciativa de vanguardia en la protección temporal". José Antonio Llosa, coordinador del grado en Educación Social, destaca "la oportunidad de escuchar a trabajadores sociales con circunstancias distintas a las nuestras. Hay estudiantes interesados en trabajar en un contexto de riesgo que exige conocer un trabajo técnico y las circunstancias del entorno".

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