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El yacimiento del Sidrón (Piloña) celebra su contribución a un Nobel de Medicina

Svante Pääbo, especialista en genética ancestral, premio "Princesa" y coautor de estudios sobre los restos hayados en la cueva asturiana, logra el premio sueco

De izquierda a derecha, Svante Pääbo, Antonio Rosas, Javier Fortea, Carles Lalueza-Fox, Marco de la Rasilla, en 2007, el día que se presentó la incorporación del equipo de El Sidrón al Proyecto Genoma Neandertal. Grupo de Paleoantropología MNCN-CSIC

Hubo un tiempo en que se consideraba inviable recuperar moléculas a partir de huesos antiguos. Hasta que el biólogo sueco Svante Pääbo tuvo la osadía de pensar que no era una quimera. "Lo consiguió. Y con ello, amplió los límites de lo posible", ha dicho de Pääbo el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga, codirector de Atapuerca, uno de los muchos que ayer se felicitaban y congratulaban de que el premio Nobel de Medicina y Fisología 2022, recién dado a conocer, haya ido a parar a Svante Päävo.

Hace cuatro años ese mismo biólogo, el que empezó a indagar en la historia evolutiva de nuestra especie, los Sapiens, a través de métodos genéticos y gracias a cuyos a análisis se pudo secuenciar el genoma de los Neandertales (uno de nuestros parientes extintos), que desveló la existencia de los Denisovanos (unos homínidos hasta ahora desconocidos) o reconstruyó las migraciones de nuestros antepasados fuera de África, recibía en Oviedo el premio "Princesa de Asturias" de Investigación Científico y Técnica. Ahora todos esos mismos méritos los ha reconocido la Real Academia de las Ciencias de Suecia con el Nobel.

El genetista sueco Svante Pääbo, después de que sus compañeros de trabajo lo arrojaran al agua en el Max-Instituto Planck de antropología evolutiva en Leipzig, para celebrar la concesión del Nobel de Medicina. | Reuters

Según destaca el comité sueco, el trabajo de Pääbo ha conseguido "logros aparentemente imposibles" y, a su vez, "ha fundado una disciplina científica completamente nueva: la paleogenómica". "Al revelar las diferencias genéticas que distinguen a todos los humanos vivos de los homínidos extintos, sus descubrimientos proporcionan la base para explorar lo que nos hace únicamente humanos", destaca la Academia. Por algo es uno de los máximos expertos del mundo en genética evolutiva.

El Nobel a Pääbo ha sido recibido entre grandes aplausos por parte de la comunidad científica. Y si Arsuaga se apuraba a destacar el inmenso honor de "haber contribuido con nuestros hallazgos en Atapuerca al Nobel de Svante, que sentimos también un poco nuestro", similar sensación calaba entre los investigadores vinculados al yacimiento de El Sidrón (Piloña), un equipo que ha mantenido una fructífera relación durante años con el nuevo Nobel.

La Asamblea sueca citaba, de hecho, seis publicaciones clave del nuevo premiado y una de las importantes es, precisamente, la del genoma completo de los neandertales, para la que se contó con la participación del equipo de El Sidrón. Y en su currículo hay más trabajos y publicaciones que vinculan al gran yacimiento astur y al nuevo Nobel. Marco de la Rasilla, profesor de Prehistoria de la Universidad de Oviedo y director de las excavaciones de El Sidrón, reconocía la "emocionante" sensación que tenía de que "en la medida de lo que sea, hemos contribuido un poquito desde Asturias" a esa grandeza investigadora que se atribuye al sueco. Recordó su visita al yacimiento, en 2007, y subrayó que a partir de ahora "cualquiera que busque su biografía, indague en su trabajo o le quiera conocer, tarde o temprano llegará al Sidrón. Y no cabe duda de la visibilidad que eso puede darle al yacimiento asturiano".

Carles Lalueza Foz, director del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Cataluña y también del equipo del Sidrón, destacó por su parte que el sueco es "un pionero y un visionario genómico (...) un hombre que vive para la ciencia, de una gran rigurosidad, y que no duda en llamarte a cualquier hora, de lunes a domingo". "Es curioso porque lo que hacemos es un tipo de investigación que no encaja en ninguna definición del Nobel. De hecho, pensábamos que de recibir algún Nobel sería el de química", comentó Lalueza, que dirigió la recuperación, en 2005, de la primera secuencia de ADN de neandertal ibérico en Asturias y a quien en cierta medida se atribuye que se estableciera esa la vinculación de El Sidrón con el investigador sueco.

Otro miembro de ese equipo, Antonio Rosas, del Departamento de Paleobiología del MNCM/CSIC, destilaba igualmente alegría por "un amigo, un científico de primera que se lo merecía desde hace mucho, y porque como paleontólogos nos sentimo reconfortados y reconocidos de que nuestra disciplina ha rozado el Nobel; hemos contribuido, como un ladrillo importante, en la construcción de un premio Nobel". Para Rosas, El Sidrón está reconocido a nivel mundial y "no creo que esto lo haga más popular entre la comunidad científica", pero todo será poco para que llegue al conocimiento de la calle porque, dice con pena, "El Sidrón, aún hoy y pese a los esfuerzos, no es suficientemente conocido en casa".

El Sidrón 2007. Foto Equipo de Investigación de El Sidrón, con Svante Päävo sentado, segundo por la izquierda. Equipo de El Sidrón

Hijo de Nobel, interesado en las momias y activista LGBTI


Hacía al menos un lustro que el Nobel de Medicina y Fisiología no recaía en una sola persona. Pero incluso antes de alcanzar este prestigioso galardón, Pääbo (Estocolmo, 20 de abril de 1955) ya era considerado uno de los científicos vivos más importantes del mundo. Se da la circunstancia de que el biólogo sueco es hijo del también premio Nobel Sune K. Bergström (galardonado en 1982 en la misma categoría, por sus estudios sobre las postaglandinas). Svante Pääbo estudió un doctorado Egiptología y Medicina en la Universidad de Uppsala y un doctorado en Inmunología que demostró que el ADN puede sobrevivir en las momias. En la esfera personal, Pääbo también ha destacado por ser uno de los pocos científicos de su talla abiertamente bisexual y comprometido con el activismo LGBTI.

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