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Una investigadora de la Universidad de Oviedo, tras las pisadas de homínidos de Doñana

La bióloga Ana Santos participa en una publicación que constata la primera evidencia paleoantropológica (esqueleto o huellas de homínidos) del Pleistocen medio en la Península Ibérica

Investigadores en la zona de las huellas descubiertas en Matalascañas.

La Universidad de Oviedo, a través de la investigadora del Departamento de Geología Ana Santos, ha contribuido a revisar una importante datación para las investigaciones sobre homínidos en el Parque de Doñana. Según la revisión científica en la que ha participado, las pisadas de homínidos descubiertas en el entorno del Parque Nacional de Doñana, en Andalucía, hace un año, son 200.000 años más antiguas de lo que se creía hasta ahora. Dicho estudio acaba de ser publicado en la revista Scientific Reports, del grupo Nature, de máximo impacto en su área de conocimiento.

La nueva investigación, confirmada por la profesora Santos, ha revelado una nueva edad, muchísimo más antigua que la estipulada inicialmente, para este yacimiento de pisadas fósiles, que ahora se resitúa en el Pleistoceno medio, alrededor de los 295.000 años.

Ana Santos recuerda que las huellas humanas descubiertas en 2021, en lo que hoy es la playa de Matalascañas, suscitaron un extraordinario interés en la comunidad científica y geológica nacional e internacional. Santos destaca que esta nueva datación “implica cambios en el marco paleoambiental para el yacimiento, así como una reconsideración taxonómica acerca de los productores de estas huellas”. Así, de acuerdo con este trabajo, “los posibles creadores de las huellas son individuos más probablemente del linaje evolutivo neandertal, ya sea Homo neandertalensis s.s u Homo heidelbergensis s.l.”, sostiene la investigadora.

Esas huellas, además, complementan el registro fósil parcial existente para los homínidos del Pleistoceno medio europeo y son, en particular, la primera evidencia paleoantropológica (esqueleto o huellas de homínidos) de esta edad descubierta en la Península Ibérica, un momento de profundos cambios climáticos, que pasaron de cálidos a fríos. “Nuestro hallazgo muestra que las huellas de homínidos de Matalascañas representan un registro crucial para entender las ocupaciones humanas en Europa durante gran parte del Pleistoceno”, concluye Ana Santos.

Detalle de las huellas.

La investigación, liderada por el catedrático de Paleontología de la Universidad de Huelva Eduardo Mayoral, en colaboración con especialistas de las universidades de Oviedo, Tübingen (Alemania), del Centro Mixto UCM-ISCIII (Universidad Complutense-Instituto de Salud Carlos III) de Investigación sobre Evolución y Comportamiento Humanos, Río Negro (Argentina), así como técnicos del Centro de Investigación, Tecnología e Innovación de la Universidad de Sevilla y de la Estación Biológica de Doñana ha sido publicada por Scientific Reports, una de las publicaciones del grupo Nature, el pasado mes de octubre.

Ana Santos es bióloga con especialidad en Paleontología. De nacionalidad portuguesa, lleva viviendo en España más de 20 años y se incorporó a la Universidad de Oviedo hace un año como profesora ayudante doctora en el Departamento de Geología. Santos lleva vinculada a la investigación de Doñana desde su inicio, ya que "por ese entonces estaba trabajando como investigadora en la Universidad de Huelva. Una vez en la Universidad de Oviedo, sigo manteniendo mi colaboración y trabajando conjuntamente con el grupo de Geociencias Aplicadas de Huelva", explicó.

Su participación en el trabajo ahora publicado la ha llevado a hacer "un poco de todo, desde fotografiar a muestrear el yacimiento e interpretar datos", cuenta.

Tal como explica Santos, tras el hallazgo de Doñana "empezamos con la datación de 106.000 años porque era la edad atribuida en 2005 por un grupo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid para las dunas suprayacentes a las huellas". Pero al realizar un estudio de este tipo "hay que asegurarse de todos los pormenores y confirmar datos preexistentes. Han pasado casi 20 años desde las primeras dataciones y la metodología ha evolucionado, siendo actualmente bastante sensible. Así que, una de las primeras cosas que hemos hecho fue la obtención de sedimentos para su datación".  

Con nuevas técnicas, como la de Luminiscencia Ópticamente Estimulada (OSL, por su acrónimo en inglés), se han podido obtener los datos que sitúa la superficie de las huellas de los homínidos "en el rango de 295,8 ± 17 ka, lo que significa que son 200.000 años más antiguas de lo que se pensaba, alrededor de los 300.000 años. El método de OSL data el último momento en que un material de origen sedimentario (en este caso los granos de cuarzo) estuvo expuesto a la luz solar, el momento de su sedimentación y enterramiento". 

Dice Santos que "independientemente de qué especie de homínido las produjeran, estas huellas complementan el registro fósil parcial existente para los homínidos del Pleistoceno medio europeo, siendo en particular, la primera evidencia paleoantropológica (esqueleto o huellas de homínidos) de esta edad descubierta en la Península Ibérica. Aparte de que es el mayor yacimiento de este tipo encontrado hasta el momento".

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