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Baleares

"Webs como OnlyFans blanquean nuevas formas de prostitución"

"En el sexo el deseo tiene que ser mutuo", insisten las Towanda Rebels en su charla a estudiantes de Ibiza sobre educación sexoafectiva

Teresa Lozano y Zua Méndez, durante su última charla, ayer, en el auditorio de Can Ventosa. Toni Escobar

"A pesar de que vivimos en un mundo hipersexualizado, la sexualidad sigue siendo un tabú para la sociedad actual y eso es preocupante porque no damos educación sexoafectiva y la curiosidad innata de niños y adolescentes hace que, cada vez más, aprendan de este tema a través de la pornografía, en la que la idea de sexo va unida constantemente a la violencia". Esta reflexión la hacen las Towanda Rebels, Zua Méndez y Teresa Lozano, en el auditorio de Can Ventosa, en Ibiza, después de ofrecer una primera sesión de la charla ‘Consentimiento y deseo. Educación sexual para la igualdad’.

A esta primera actividad, dirigida a estudiantes entre los doce y los catorce años, solo han acudido cinco alumnos del aula Ueeco del instituto Sa Serra, en Sant Antoni, acompañados de su tutora y de una ATE (auxiliar técnico educativo). A la segunda charla, programada a las doce y pensada para jóvenes de más de catorce años, están apuntados 120 estudiantes del instituto Isidor Macabich, según adelantan desde el Ayuntamiento de Ibiza, que organiza el evento, enmarcado dentro de la celebración del 25 de noviembre, Día internacional para la eliminación de la violencia contra la mujer.

Las activistas feministas Towanda Rebels insisten en las ideas que quieren dejar claras a los jóvenes asistentes. La primera es que "el deseo, en las relaciones sexuales, tiene que ser mutuo y estar en las dos partes en igualdad de condiciones" "Es muy importante que el consentimiento sea porque a los dos os apetece, nunca por miedo o querer gustar o complacer. Y tampoco debe ser una carta blanca que vale para todos los días", les subraya la periodista Teresa Lozano hace unos minutos a los alumnos del instituto sa Serra. "No nos podemos seguir colocando en el ‘yo (como parte activa) deseo, tú (en posición pasiva) consientes’. Es muy importante el consentimiento, pero sigue siendo una mirada sobre la sexualidad machista. Lo que tiene que quedar claro es que siempre que haya deseo mutuo hay consentimiento", insiste su compañera, la humanista Zua Méndez.

Otro aspecto que se va abordar en la segunda charla, para jóvenes de más de catorce años, es el de la "erotización de la violencia a través de la pornografía". Como aclaran antes de comenzar la intervención, para ilustrar el tema no van recurrir a pornografía: "No es necesario porque solo con ver algunos videoclips y escuchar las letras de la canciones que los acompañan se puede apreciar ese lenguaje y esa mirada pornográfica que cosifica a las mujeres y las convierte en trozos de carne".

Para empezar, las Towanda Rebels invitan a reflexionar a los jóvenes sobre "los roles de género y los estereotipos sobre hombres y mujeres que se nos han inculcado desde pequeños y que se están intentando desterrar de todos los ámbitos públicos, aunque todavía en el terreno de la sexualidad se mantienen más vivos que nunca". La idea preconcebida de hombre ‘perfecto’ que todavía persiste va asociada, entre otras cosas, a "fuerza, agresividad, dominio, deseo, experiencia o razón". De la mujer, por otro lado, se espera "belleza, pasividad, cuidado, sumisión, consentimiento, dependencia, inocencia o emoción".

"Los productos culturales", señalan, sin duda han contribuido a construir y normalizar "estos clichés". Hablan de cuentos y películas, como la saga de ‘Crepúsculo’ o un clásico de Disney como ‘La bella y la bestia’, que inculcan a las chicas que "se queden con los monstruos y que con su amor les podrán salvar".

"En la vida real ese vampiro o esa bestia son maltratadores y por mucho que les cuidemos y que les queramos no los cambiaremos. Esa no es nuestra responsabilidad, son ellos los que tienen que trabajar para sanar sus heridas", afirman con rotundidad.

Lozano y Méndez muestran también anuncios de moda y citan revistas femeninas, además de canciones y videoclips, más de uno de reguetón, que "reducen a la mujer a la calidad de objeto"

Erotización de la violencia

Una idea que las Towanda Rebels quieren grabar a fuego en la cabeza de los estudiantes es que "la violencia no tiene nada que ver con la sexualidad", a pesar de que en la pornografía vayan de la mano. "En el porno la masculinidad se representa a través del dominio y de la agresividad sobre el cuerpo de la mujer, que aparece como un objeto sexual para el disfrute del hombre. Se erotiza la violencia contra las mujeres y eso es un mensaje muy peligroso porque a los niños les enseña que a nosotras nos gustan que nos traten así y a las niñas les muestra cómo tienen que comportarse en el ámbito de la sexualidad, sumisas y complacientes", señala Méndez.

Las Towanda Rebels también quieren concienciar a los adolescentes de que "en la pornografía no hay ni libertad ni transgresión, y que para esta industria ellos solo representan dinero". "A los jóvenes les decimos que el sexo es maravilloso, que no tiene nada de malo y que no tiene ningún sentido unirlo con la violencia, que nos causa daño físico y emocional. Esa unión es interesada por parte de la industria pornográfica, que lo único que piensa es en convertirnos en consumidores, empleando para ello imágenes violentas que generan adrenalina y, por tanto, adicción", explican.

Lozano pone el foco en lo "preocupante que es que en las páginas pornográficas haya contenidos eminentemente pedófilos e incestuosos unido al hecho de que niños y niñas estén accediendo a estos contenidos a partir de los ocho años". "Eso significa que están aprendiendo a normalizar el abuso sexual infantil y, en el caso de las niñas se les está mandando, además, el mensaje de que la sexualidad puede ser una moneda de cambio", asegura.

La periodista y activista feminista se refiere a las "nuevas formas de prostitución que están apareciendo, blanqueadas, a través de webs como OnlyFans, que normalizan la pornificación de las jóvenes con figuras dulcificadas del putero, el sugar daddy y de la prostituida, la sugar baby". "Al mismo tiempo los chicos están aprendiendo a través de las páginas pornográficas que esas prácticas violentas que ven y que a lo mejor no pueden llevar a cabo con sus parejas sí las pueden realizar con prostitutas ya que en las webs les aparecen enlaces directos para contactar con ellas", añade Lozano antes de asegurar que "estamos convirtiendo a chavales de 15 años en puteros".

Este popular tándem feminista también habla en estas charlas de "la cultura de la violación" que, dicen, "reposa sobre una idea que también se ha normalizado a través de los productos culturales, que los hombres tienen derecho al cuerpo de las mujeres, ya sea a través de la violencia o a través de unos billetes, en el caso de la prostitución".

"Hay que ir a la raíz del problema, si seguimos cuestionando a las víctimas y su comportamiento; seguimos sosteniendo que el deseo sexual de los hombres es irrefrenable, algo que es un mito como una casa; y no hablamos de los victimarios y sobre las causas de determinadas violencias no estamos trabajando para erradicarlas, sino que en todo caso estamos enfocándonos en que las mujeres no nos pongamos en situación de peligro", advierten.

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