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"Su pintura fue muy novedosa, ella era muy profesional y fue una pionera", el recuerdo de las galeristas a Rosario Areces

La ovetense, fallecida a los 93 años, logró su primer gran éxito en París en 1965: «Tuvo un estilo que nunca abandonó», reconoce Guillermina Caicoya

Rosario Areces.

La pintora Rosario Areces González, integrante de la primera generación de asturianas creadoras plásticas vinculadas a la vanguardia artística del siglo XX, ha fallecido a los 93 años. Reconocida en 2004 por el Gobierno de Asturias –en una distinción compartida con Blanca Meruéndano, Covadonga Romero, Mercedes Gómez Morán, Maruja Moutas, Pepa Osorio y Amparo Cores– recibió entonces la Medalla de Asturias como constatación de su mérito como parte de la avanzada artística femenina. 

El éxito de Rosario Areces le llegó por su dominio espontáneo de la pintura naíf, colorista, imaginativa y fruto de su autodidactismo, ya que procedía de una familia humilde y trabajadora. Ese éxito lo obtuvo en París donde Areces, nacida en Loriana (Oviedo), se asentó como empleada del hogar. Había llegado a la capital francesa esperando seguir allí con su oficio de fileteadora de vajillas, en el que se inició en la fabrica de loza de San Claudio, y acabó teniendo que buscarse la vida como asistente doméstica. Pintaba por las noches, para vencer «la tristeza y la melancolía» que sentía por Asturias, según contó en unas memorias dictadas a LA NUEVA ESPAÑA. 

Rosario Areces fue descubierta para el arte por el crítico Anatole Jakovsky, que la presentó en una exposición de 1965 que causó furor de ventas y de crítica. De ahí que Rosario –ese fue su nombre artístico–, siempre dijera que «he nacido dos veces, una en Asturias y otra en aquella exposición». Le seguirían más de medio centenar de exposiciones en Francia, Yugoslavia, Italia, Alemania, Estados Unidos, Brasil, Bélgica, Checoslovaquia y también en Madrid y Asturias. Pero fue en Francia donde, sobre todo, fue reconocida e incluso condecorada. Superados los ochenta años Rosario seguía pintando en su casa de Gijón y exponiendo en galerías de España.

La galerista Guillermina Caicoya, con quien expuso Rosario en su día, valoraba ayer el mérito de una artista «muy interesante y con una pintura novedosa, muy profesional y trabajadora, y muy comprometida con su estilo, ya que nunca se sujetó a las modas». Por su parte, Diana Llamazares, nueva presidenta de la Asociación de Galeristas de Arte de Asturias, aportaba ayer su reconocimiento: «Fue una pionera, una avanzada en sus tiempos, aunque tuvo que irse de Asturias y conseguir un reconocimiento fuera; pero lo importante es que se acabó reconociendo ese gran trabajo y labor». La muerte de Rosario Areces ocurría ayer en Gijón y el rito de despedida tendrá lugar mañana en El Salvador.

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