Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El sector cultural asturiano hace un balance malo del Bono Cultural Joven

Las dificultades para darse de alta, los obstáculos burocráticos, la picaresca y los errores de operatividad lastran el proyecto del Gobierno

Ilustración.

Había expectación y una pizca de ilusión en el sector cultural asturiano cuando se puso en marcha en el bono cultural joven para que los jóvenes que cumplen 18 años a lo largo de 2022 (unos 500.000, 8.000 en Asturias) pudieran empezar a beneficiarse de los 400 euros destinados a invertir única y exclusivamente en cultura. El año termina y las esperanzas se han convertido en decepción o indiferencia, según constató LA NUEVA ESPAÑA al consultar a libreros, promotores y exhibidores de cine.

Rafa Gutiérrez Testón, presidente de los libreros de Asturias y responsable de La Buena Letra en Gijón, es tajante: "Directamente no está funcionando".

Seamos positivos: ¿alguna lección que aprender? "No es normal que les cueste tanto los chavales darse de alta. Como tampoco lo es que esté siendo tan dificultoso para las librerías, en este caso, darnos de alta".

Dos libreros especializados en cómic, y que prefieren el anonimato, critican que "dieron muy poco tiempo para activar el bono y era complicado y nos quedamos fuera. Y solo preguntó una persona por él en todo este tiempo". Un colega habla directamente de muro infranqueable: lo pudieron activar, "pero no funciona".

Valentín Tejeiro, de la librería gijonesa Debolsillo, da un dato elocuente: "En todo este tiempo solo han preguntado tres personas, y dos de ellas eran para un regalo". "Quizá", comenta, "se debería ampliar la franja de edad para gastar el dinero, aunque será por temas presupuestarios o políticos que no pueden..." Quizá.

Alfredo Quirós, de la librería Cervantes de Oviedo, coincide en el diagnóstico sobre cómo funciona el bono: "No muy bien. En muchos puntos aún no está operativo. Hay más de 600 librerías que no pueden operar. Sospechosamente, los grandes operadores no tienen problemas. Desde el gremio de librerías se está cociendo una posible queja por el tema".

Aunque la idea es buena, comenta, "la implementación no está siendo correcta. También hay noticias de venta de bonos por los titulares a terceros, lo que quieren es el dinero y no el bien cultural. Habría que buscar un mejor sistema de control. Me acaba de llamar una librería importante de Zaragoza tampoco ha podido hacer ninguno por los problemas técnicos".

Las cosas en los cines no van mejor. Gustavo Sánchez, de los cines Odeón, lamenta que "no se ha notado nada de momento". Y tampoco en el terreno de los programadores musicales. Enrique Granda reconoce que "no me adherí porque es bastante lío burocrático para lo que puede aportar. Además es bastante injusto, no tiene sentido dar una ayuda en función de la edad sin otro tipo de criterio".

Compartir el artículo

stats