Los trabajadores de la sanidad pública de Cataluña han vuelto a tomar las calles este miércoles para defender el principal pilar del Estado de Bienestar. Es la segunda gran huelga en los últimos cuatro años en el territorio (en el 2018 hubo una pero solo de la atención primaria).

En Barcelona han tenido lugar hoy dos manifestaciones: una de médicos, convocada por Metges de Catalunya y que ha reunido a 9.500 facultativos, y otra de docentes y otros perfiles sanitarios que ha reunido a unos 6.500. Estos son los rostros de algunos de los que se movilizaron hoy.

Rocío Sánchez: "Médicos y enfermeras tenemos la misma problemática"

Rocío Sánchez, enfermera. Ferran Nadeu

"Estamos aquí para apoyar una sanidad pública de calidad", afirma rotunda Rocío Sánchez, enfermera del CAP Sarrià, en Barcelona. Sánchez participa en la manifestación de Metges de Catalunya (MC), el principal sindicato médico, en la que también hay más enfermeras. Está en la sede de la Conselleria de Salut, en Les Corts, y, en la otra punta de la ciudad, en la plaza de Sant Jaume está teniendo lugar otra manifestación de docentes y otros perfiles sanitarios que no son médicos (y que están convocados por sindicatos minoritarios).

Sánchez lamenta esta separación. "Hacemos manis separadas, pero con el mismo objetivo. Somos todos sanitarios y todos tenemos la misma problemática", afirma esta enfermera que carga duramente contra la burocracia que atenaza a la atención primaria (y la cual ocupa el 40% de la jornada laboral del médico o enfermera). "Hemos estudiado mucho para hacer un trabajo de tú a tú y sin tanto ordenador", critica Sánchez. Reconoce que cada vez más los pacientes "se quejan" y que los sanitarios ya no tienen el "reconocimiento" que sí recibieron durante la pandemia. "Y la juventud se va fuera a trabajar", concluye.

Marina Gual: "Me despidieron estando embarazada"

Marina Gual, médica del CAP Sant Martí, con su hijo. Ferran Nadeu

El caso de Marina Gual, médica del CAP Sant Martí, ilustra la precariedad del Institut Català de la Salut (ICS). Ocurrió en mayo del año pasado. "Yo estaba de baja por riesgos laborales y me comunicaron que mi plaza saltaba porque yo era interina", relata esta mujer desde el corazón de la manifestación. "Estuve cuatro meses sin contrato".

Por eso este miércoles ha decidido hacer huelga y manifestarse, mientras empuja el carro de su hijo. "Estoy aquí para que tengamos contratos dignos. No somos un número", afirma. Gual asegura que le gusta su trabajo, pero que las condiciones lo hacen todo más difícil. "Si no estamos bien nosotros, no podemos cuidar de los demás. Hay mucho 'burnout' en la profesión médica", zanja.

Roser Termes: "Usan a los MIR como mano de obra porque no hay especialistas"

Roser Termes, MIR de cirugía en el Hospital Clínic. Ferran Nadeu

Sujeta entre sus manos un papel que recoge cuánto cobra un médico en Alemania: 7.000 euros más guardias aparte. Roser Termes, de 29 años, es médica interino residente (MIR) de cirugía en el Hospital Clínic. "Estoy aquí para mejorar la calidad de nuestro trabajo y la formación de los residentes", explica.

Esta joven denuncia que el sistema utiliza a los residentes como "mano de obra". "Trabajamos muchísimas horas para llenar huecos de médicos adjuntos, plazas de especialistas que no están cubiertas porque falta personal", explica. Reconoce que los del extranjero son sueldos "atractivos", pero descarta marcharse por su familia.

Martí Quintana: "Estamos aquí por un futuro más digno"

Martí Quintana, MIR internista del Hospital Doctor Trueta (Girona). Ferran Nadeu

Martí Quintana ha venido de Girona para manifestarse hoy en Barcelona. Es MIR internista en el Hospital Doctor Trueta. "Reclamamos dignidad, estamos aquí por un futuro más digno", afirma. "Por el futuro que somos nosotros y el presente de los que se han de formar ahora", dice combativo.

Quintana denuncia que los MIR no tienen garantizada su "formación". Que están "explotados". Que las horas de trabajo y de formación "no están reguladas. Un ejemplo son las consultas: "Tenemos muchísimo volumen de pacientes. El otro día tuvimos hasta 38 pacientes en solo una mañana en nuestras consultas", dice. "Y tampoco existe una estimación sobre nuestra carga de trabajo".