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AGRESIÓN

Víctima de una agresión machista: “Estoy aterrada; no le ponen la pulsera telemática pese a tener antecedentes con otras parejas”

La joven de Vigo víctima de una agresión machista el viernes, valorada como de riesgo extremo por la Policía, relata que su exnovio la encerró, causándole hematomas en el cuerpo y cortes en una mano

La joven muestra algunas de las heridas sufridas a consecuencia de la agresión machista. JOSÉ LORES

"Estoy aterrada; él es reincidente, tiene otras víctimas anteriores, ya quebrantó órdenes de alejamiento, policialmente a mí me valoraron como de riesgo extremo y, pese a todo ello, el juzgado no le puso la pulsera telemática... Es lo mínimo que pido para sentirme protegida”. María –nombre ficticio para proteger su identidad– es una joven vecina de Vigo de 29 años que este pasado fin de semana fue presuntamente víctima de una agresión machista por parte de su ya exnovio, de 32, con el que mantuvo una relación que apenas duró un mes y que ella, que desconocía sus antecedentes, decidió cortar por la escena que le hizo vivir por la simple razón de que un camarero la había saludado. La reacción del hombre a la ruptura fue presentarse en su casa donde, relata, la encerró en una habitación durante casi una hora causándole lesiones que se tradujeron en hematomas en la espalda y en las piernas, así como en cortes en varios dedos en el transcurso de un forcejeo en el que ella intentó defenderse y amedrentarlo para que se fuese con una gubia, instrumento que se usa para tallar madera.

La agresión ocurrió el viernes al mediodía, después, relata, de un aluvión de llamadas perdidas y mensajes de audio con palabras amenazantes. “Llamó a la puerta de mi casa, abrí sin saber que era él y entró; me encerró en la habitación, dijo que quería arreglarlo pero ya empezó a ponerse agresivo”, cuenta esta joven, que afirma que durante los 50 minutos que el hombre estuvo allí alternó momentos de “ira brutal”, con otros en los que empezaba a “llorar” u otros más en los que le “suplicaba” que no lo dejase. Relata que la tiró sobre la cama cogiéndole los brazos “con fuerza”, que en otro momento la tiró al suelo “tapándole la boca” o que le “destruyó” el teléfono móvil cuando ella le advirtió de que iba a alertar a la Policía. “Me amenazó de muerte; decía que no le importaba regresar a la cárcel, pero que antes me iba a matar”, manifiesta.

Orden judicial

En un momento dado logró “tranquilizarlo” y él se fue pero, cuando después ella salió para coger un taxi e ir a un centro sanitario, seguía en las inmediaciones. La Policía Nacional la valoró como de riesgo extremo y el sábado le notificaron a él la orden judicial que le impedía aproximarse y comunicarse con ella. “El domingo ya la quebrantó enviándome un wassap que después eliminó”, indica. Este martes la fiscal y la abogada de esta víctima pidieron en el juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vigo una pulsera telemática para el investigado, pero la jueza, que amplió a 500 metros el alejamiento, la denegó. “Estoy muy desilusionada con el juzgado, él es reincidente; yo ahora no puedo llevar una vida normal, para ir a estudiar tengo por ejemplo que coger rutas alternativas porque tengo miedo”, lamenta.

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