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Entrevista | Soledad Puértolas Escritora, miembro de la Real Academia Española

"Se empieza a escribir a partir de un desconcierto"

"La industria editorial va acelerada y los autores nos sentimos muy desasistidos"

Soledad Puértolas. | LNE

Soledad Puértolas. | LNE / Elena Fernández-Pello

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Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

La Cátedra Emilio Alarcos Llorach reanuda su actividad tras la programación extraordinaria por el centenario del lingüista que le da nombre con la presentación del ensayo «Alma, nostalgia, armonía y otros relatos sobre las palabras», una obra conjunta de Soledad Puértolas y Elena Cianca. Las autoras conversarán sobre su libro mañana martes, a las 19.30 horas, en el Aula Magna del edificio histórico de la Universidad de Oviedo, en un acto abierto, que presentará la profesora Concha Fernández de la Hoz y la directora de la institución que lo organiza, Josefina Martínez. 

La escritora y académica Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947) regresa a Oviedo después de una larga ausencia de la ciudad para presentar «Alma, nostalgia, armonía y otros relatos sobre las palabras».

–¿Cuál es el origen de este ensayo?  

–Este libro ha sido una aventura curiosa y extraña, nacido de la complicidad entre una narradora y una lexicógrafa. Se me ocurrió hacer una investigación sobre una serie de palabras; teníamos mucho material y yo no acababa de ver cómo afrontarlo, estaba desanimada, no veía el tono del libro, hasta que mi nieta Carmen, de 4 años, me hizo una pregunta sobre un personaje y encontré el arranque.

–Ha elegido palabras algo especiales.

–Palabras que denominan conceptos, con un significado que cambia con la época y la moral. Es como una historia de la literatura a través de las palabras. Empieza con «personaje» y termina con «armonía», que es una aspiración de todo ser humano –al menos así lo creo yo–.

–¿Cuántas palabras incluye?

–Citamos unas 80. Son palabras que expresan sentimientos muy personales, conceptos elásticos, como «normalidad», que tiene un fondo objetivo –todos estamos de acuerdo en lo que significa–, pero lo que nombra es distinto para cada uno.

–¿Para entenderse hay que enfocarse en ese acuerdo sobre las palabras?

–En la introducción cito «El Quijote» y el «baciyelmo», una palabra que a Sancho se le ocurre para nombrar un objeto que parece una bacía, también un yelmo, pero que nadie acepta. Hay que buscar el acuerdo, pero también hay que saber ver la diversidad que hay en cada palabra. Esa es la forma de entenderse.

–Lo que han escrito es como una biografía de las palabras.

–Algo así, un libro luminoso, en el sentido de arrojar luz en las palabras. «Nostalgia», por ejemplo, una palabra reciente, empieza a usarse con los mercenarios en los ejércitos, los que estaban en Suiza lloraban con las canciones de su tierra, se determina que sufren una enfermedad, la nostalgia. Luego desaparece esa acepción y queda la de extrañamiento y tristeza. He escrito un relato de cada palabra, yo como novelista era lo que podía hacer.

–¿Alguna sorpresa al rastrearlas?

–Todas nos han dado una sorpresa enorme. De «personaje» se nos ocurrió primero que venía de la palabra «persona», pero es que «persona» viene de la máscara del teatro griego, la que se ponían los actores para que sonara mejor la voz; primero «persona», que sale del teatro, y luego «personaje», con la idea teatral del disfraz implícita.

–¿Cómo las eligieron ?

–Primero tuve la palabra «personaje» y luego «persona», y de allí fui a «personalidad», «alma», «identidad», «espíritu», «materia», «cuerpo», «salud», «enfermedad»… Se ha ido ligando todo de una manera natural.

–Sus nietos la han ayudado.

–Mis nietos, alrededor, me estimulaban mucho. Yo les iba comentando: «he puesto esta palabra o esta otra». Cuando salió el tema de la salud le pregunté a mi nieto mayor qué palabra le interesaba y me dijo: «esternocleidomastoideo», que está hecha de tres palabras y fascina a los niños; luego pensó: «pero es muy rara», y al final eligió «virus». Llegué a la conclusión de que lo que le interesaba era el «cuerpo». Unas palabras me iban pidiendo otras.

–Este libro convive en las librerías con otro suyo reciente, «Cuarteto».

–Cada vez duran menos en las librerías, si no se venden en los primeros meses, incluso semanas, desaparecen. La industria va acelerada y los autores nos sentimos muy desasistidos. «Cuarteto» tiene un año, y no creo que esté en las librerías.

–Terreno abonado para hacer libros a demanda con la inteligencia artificial.

–Eso es un enigma. Lo que sé es que para escribir hay que tener una gran fe en la escritura, una gran voluntad. Si tuvieras las cosas muy claras no necesitarías crear un mundo, es a partir de un extrañamiento o un desconcierto cuando se empieza a escribir. Al darle expresión a ese sentimiento haces algo positivo, así que la escritura es una acción optimista.

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