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Àlex Richter-Boix, investigador: "El mosquito de Japón tiene menor riesgo que el tigre, pero Europa pide seguimiento"

"Desde la primera detección de la especie, en 2018 en Asturias, se han dado informes positivos todos los años" | "La globalización provoca la introducción de vectores de enfermedades que estaban erradicadas"

Àlex Richter-Boix

Àlex Richter-Boix

A. Rubiera

A. Rubiera

Oviedo

Àlex Richter-Boix es coordinador de proyectos científicos en el Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB), un centro de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dependiente del Ministerio de Economía y competitividad. Y en uno de sus proyectos se inserta "Mosquito Alert", iniciado hace algunos años como una herramienta para reducir el riesgo sanitario que supone en España la presencia del mosquito tigre, capaz de transmitir dengue, Zika o chikungunya.

El proyecto pivota sobre una "app" que el Ministerio de Sanidad está impulsando como base de "una ciencia ciudadana". Lo que significa que con la colaboración de los ciudadanos y el Big Data se buscaría predecir a tiempo real donde hay la mayor densidad de interacciones humanos-mosquitos, y analizar dónde es más probable que se pueda llegar a desarrollar un brote epidémico, a partir de unos pocos casos aislados.

El objetivo final es proporcionar una herramienta de alerta temprana a las agencias de salud pública. Ahora ese proyecto ha incluido el seguimiento de más mosquitos, no solo el tigre. Como el "mosquito de Japón", cuya presencia en Asturias está muy documentada siendo uno de los territorios de Europa con más notificaciones.

–¿Por qué es importante seguirle la pista a una especie invasora como el mosquito de Japón si su picadura dicen que no supone un gran peligro para los humanos?

–En principio es importante realizar un seguimiento de todas las especies invasoras para poder evaluar su impacto ecológico, económico o sobre la salud animal o humana; pero efectivamente, unas especies tienen mayor importancia que otra, y los mosquitos son relevantes en cuanto a la capacidad de algunos de ellos de actuar como vectores de enfermedades. En este aspecto, el mosquito del Japón supone un riesgo menor, aunque en Norte América ha estado involucrado en la transmisión del virus del Nilo Occidental, y algunos estudios han visto que es capaz de transmitir dengue o chikungunya.

–¿Cómo el mosquito tigre?

–En mucha menor medida que el mosquito tigre o el mosquito de la fiebre amarilla. Pese a ello, las autoridades europeas sugieren llevar un seguimiento de la especie al igual que de otros mosquitos invasores.

–Registraron una primera notificación de mosquito de Japón en Asturias en 2018. ¿Ha habido más?

–Sí, desde la primera detección de la especie en 2018, en Asturias, los ciudadanos han enviado informes con fotografías del mosquito todos los años, teniendo en la actualidad un total de 29 informes positivos en Asturias de 14 municipios diferentes: Oviedo, Gijón, Avilés, Cangas de Onís, Grado, Laviana, Lena, Llanera, Piloña, Las Regueras, Ribadesella, Siero, Villaviciosa.

–¿Dónde han aparecido, en zona rural o urbana, y en qué tipo de hátitats?

–La especie puede ocupar una gran variedad de hábitats acuáticos para reproducirse, tanto huecos naturales en las rocas o agujeros en los árboles que se llenan de agua, como contenedores de plástico, tiestos abandonados o bebederos de animales. Así que, aunque encuentra más hábitats en zonas rurales puede habitar también las zonas periurbanas alrededor de las ciudades siempre y cuando encuentre lugares donde poder criar.

–¿Por qué en el mapa de distribución de este insecto que se puede ver en vuestro proyecto solo Asturias aparece como zona consolidada y por ejemplo de Cantabria decís que es solo zona en introducción?

–Las categorías del mapa que consideran la población estabilizada son, en parte, categorías definidas por la ECDC (Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades) que considera una población estabilizada cuando se ha demostrado que la especie cría, supera un invierno y persiste en una zona a lo largo de los años. En el caso de Cantabria no hay tantos datos disponibles como para poder determinar si está establecida o no, y por eso se considera "introducida". Que es una categoría que indica que la especie se ha detectado, pero no se ha podido constatar que se reproduzca o supere los inviernos, aunque la categoría seguramente cambie en breve dada la situación en Asturias y el País Vasco. En breve actualizaremos el mapa de presencia para representarlo a nivel de municipios en lugar de a nivel de provincias o comunidades autónomas. Además de todo ello, hay que tener en cuenta que el mapa representa la distribución que conocemos de una especie, no es necesariamente la real porque hasta que la ciudadanía se involucró con el envío de fotos, el muestreo fue muy escaso. Por ello, puede dar la impresión que la especie se expande cuando igual lo que sucede es que cada vez la encontramos en sitios donde no se había buscado.

–¿Por qué se ha vuelto tan importante el control de los mosquitos y sus picaduras¿ ¿No tiene la importancia que ha tenido siempre? ¿No han sido transmisores de enfermedades siempre?

–Es cierto que los mosquitos siempre han sido importantes y supuesto una amenaza. Tanto España como Europa a lo largo de su historia han padecido el paludismo, así como grandes brotes de fiebre amarilla o de dengue por la entonces presencia del mosquito de la fiebre amarilla. Sin embargo, a mediados del siglo XX estas enfermedades fueron erradicadas en el continente, de manera que los mosquitos no tenían mayor preocupación que el de las molestias causadas por sus picaduras.

–¿Y entonces, qué ha pasado para que los volvamos a ver como una amenaza?

–En las últimas décadas, la globalización ha cambiado la situación en el continente: la introducción de especies invasoras como el mosquito tigre que puede ser vector de dengue, Zika y chikungunya entre otras enfermedades, hace posible que, aunque estas enfermedades no sean endémicas en Europa, pueda haber transmisión local al infectarse los mosquitos tigre con personas que regresan infectadas de zonas donde sí son endémicas como Brasil o Tailandia. El problema actual de los mosquitos es un producto de la globalización que ha permitido la introducción de vectores donde antes no estaban y del movimiento continuó de personas con infecciones.

–¿En qué magnitud?

–Esta situación ha dado lugar a que en Europa en los últimos 15 años haya habido brotes locales de chikungunya y dengue. A eso hay que sumar la aparición de nuevas enfermedades como la fiebre del Nilo Occidental, transmitida de aves a personas por los mosquitos nativos, Culex pipiens, entre otros, cuyos casos han aumentado mucho en los últimos diez años en Europa, tanto en el este como en el Mediterráneo.

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