Jóvenes

La era de la 'Generación 0,0'

Los 'zetas' están más preocupados por la vida sana y recortan el consumo de alcohol y tabaco | La salud como sentido de la existencia y menos reuniones explican este cambio de paradigma

Un grupo de jóvenes.

Un grupo de jóvenes. / Shutterstock

Ágatha de Santos

La bebida sigue teniendo un importante papel socializador. Salir de cañas con los amigos, acompañar la comida con una copa de vino o festejar las celebraciones brindando siguen siendo actos habituales. Sin embargo, el alcohol ya no es el centro de la interacción social, al menos entre las generaciones más jóvenes, que apuestan por un estilo de vida más saludable, lo que significa llevar una alimentación equilibrada, practicar ejercicio físico de forma regular y abstenerse de consumir sustancias nocivas como el tabaco, el alcohol y otras drogas. La 'Generación Z' –los nacidos entre 1996 y 2020– es conocida ya como la 'Generación 0,0'.

En este contexto, el “Mindful Drinking Movent” (movimiento consciente de beber) coge impulso en todo el mundo. Esa tendencia aboga por un consumo responsable y moderado de alcohol en relación al ocio y la diversión. Incluso hay aplicaciones como Sunnyside, que, a través de herramientas psicológicas, ayudan a los usuarios a crear una relación más saludable con el alcohol.

Según el último estudio'“Health Behaviour in School-aged Children”'(HBSC), que cada cuatro años analiza el bienestar de los jóvenes junto a la Organización Mundial de la Salud (OMS), los adolescentes son cada vez más conscientes de los riesgos del consumo de sustancias nocivas para su salud como las bebidas alcohólicas y el tabaco y optan por hábitos más saludables. En España, el informe del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA) revela que en los últimos cinco años el consumo de alcohol entre los jóvenes de 14 a 18 años ha caído un 10%, pasando del 76,8% en 2016 al 66,7% en 2021, mientras que el de tabaco ha bajado del 34,7% al 26,5% y el de cannabis del 26,4% al 22%. Asimismo, según la Encuesta sobre uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España, Estudes, el 79,5% de los estudiantes de14 a 18 años realiza actividad física al menos una vez por semana.

Sin embargo, el interés por la vida sana no es exclusivo de los “zetas”, según José Durán, sociólogo de la Universidad de Vigo (Uvigo). “Hay un gusto excesivo por definir distintas apariciones de generaciones, pero venimos observando esta tendencia desde hace tres décadas y atraviesa, por tanto, distintas generaciones”, afirma.

“No es una tendencia nueva; hace 30 años que observamos este cambio”

José Durán

— Sociólogo de la UVigo

Según el sociólogo, este cambio de modelo responde a que las creencias sobre las que se sustentan el sentido de la vida han mudado. “A partir de los 90 del siglo pasado, ya se detecta un auge en la creencia del cuidado de la salud y del cuerpo como depositario del sentido de la existencia, como una manera de salvarse. Esto antes lo proporcionaban la religión o esferas como la del trabajo o la familia, con sus sacrificios pertinentes. Ahora, la gente hace verdaderos sacrificios para mantenerse sana a través de dietas, ejercicio…”, afirma.

Sin embargo, según Durán, nada de esto es incompatible con que los jóvenes beban y celebren ritualmente que están juntos. “Aunque las reuniones hayan disminuido por las comunicaciones “online”, siguen estando juntos, porque los cara a cara son fundamentales para mantener la unidad del grupo”, sostiene.

Por otra parte, alerta de los riesgos de que una excesiva preocupación por el físico acabe derivando en una enfermedad. “Si yo convierto el cuerpo en la expresión de quien soy, de mi identidad y eso es lo que quiero proyectar, tener un cuerpo determinado puede obsesionarme y esto, a su vez, puede provocar graves trastornos alimenticios, como la anorexia, que es propia de nuestra sociedad”, comenta.

“La manera de socializar ha cambiado, sobre todo durante el COVID”

Daniel Novoa

— Psicólogo

Por su parte, el psicólogo vigués Daniel Novoa asegura que el hecho de que el consumo de tabaco y el alcohol haya bajado entre los jóvenes es una gran noticia, aunque advierte de que no hay que bajar la guardia ni perder de vista el paréntesis en las relaciones sociales cara a cara que ha supuesto la crisis sanitaria de la Covid-19 a la hora de interpretar las estadísticas.

“La manera de socializar ha cambiado en los últimos años, sobre todo la época de pandemia, y eso ha podido influir a la hora de adquirir hábitos relacionados con el alcohol y el tabaco. Desgraciadamente, creo que las probabilidades de volver a índices parecidos a los de antes cuando se vuelva a normalizar el estar en grupo de manera libre y sin supervisión son altas. Por otra parte, el consumo de tabaco está bastante condicionado por la aparición del vapeador, que ya se empieza a demostrar que también es muy perjudicial”, afirma el psicólogo, que cree que la sociedad sigue siendo muy permisiva con el consumo de alcohol.

El psicólogo recuerda que el alcohol ayuda a desinhibirse y puede ser inicialmente un ansiolítico eficaz. “Hay una parte importante de la población que sabe perfectamente este efecto, lo busca y lo utiliza, ya que ciertos rasgos de personalidad sufren en los eventos sociales y ven en el alcohol una posible solución. Dicho esto, es indiscutible que es malo y perjudicial”, sostiene.

Por todo ello, entiende que toda corriente que haga hincapié en los prejuicios del consumo de alcohol es positiva. “Si a esto le acompañamos alternativas como el trabajo de las habilidades sociales, o introducir el deporte o el arte como mediador social, mucho mejor”, concluye.

Suscríbete para seguir leyendo