El Cristo de Candás, una devoción tras la estela de Covadonga
El Museo del Traje de Madrid tiene en su colección exvotos que evidencian la veneración que siempre hubo en torno a la talla del patrón marinero

El Cristo de Candás, una devoción tras la estela de Covadonga / Alicia Vallina
Rosalía Río, una joven mujer asturiana aquejada de fiebres altas provocadas por una enfermedad infecciosa apenas tiene esperanzas de vida. Nos encontramos en el año de 1842. La muchacha es una gran devota del Cristo de Candás, pues sabe de su poder sanador. No en vano ya ha curado a varios de sus vecinos aquejados de importantes males. Son muchos los que le piden al milagroso Cristo la sanación de Rosalía y quienes rezan con asiduidad frente a la poderosa imagen en la iglesia de San Félix de la localidad asturiana (levantada en el siglo X). Tras unos agónicos meses de sufrimiento, la enferma recobra milagrosamente la salud. ¡Ha vuelto a suceder! Una vez más el Todopoderoso ha obrado lo imposible. Por eso, la familia decide que sea un vecino, con ciertas aptitudes artísticas, quien realice un retrato de la enferma frente a la imagen del Salvador para agradecer su curación. Se trata de un exvoto pictórico de carácter naif, casi infantil, en el que Rosalía, completamente sana, vestida de asturiana y adornada con pendientes y collares de coral, se muestra de medio cuerpo, mirando directamente al espectador, mientras une sus manos en actitud orante. Una imagen del Cristo de Candás cuelga de la pared situada a la derecha del espectador.

Un exvoto típico. / LNE
La leyenda que narra lo sucedido se localiza en el faldón de la rudimentaria tabla. Apenas cuatro líneas de agradecimiento a quien ha devuelto a la vida a Rosalía, hace ya casi un siglo. El exvoto mencionado forma hoy parte de las colecciones del Museo del Traje de Madrid y es solo una de las muchas evidencias de la importancia de esta advocación, no solo para los asturianos, sino para muchos peregrinos y foráneos que, alguna vez, tuvieron la oportunidad de encontrarse frente a su hermosa talla.
Bien conocida es la historia de la aparición de la milagrosa figura en el mar de Irlanda gracias a la casualidad y a la pericia de varios pescadores candasinos que rescataron de sus bravías aguas, en pleno siglo XVI, una de las imágenes más veneradas por religiosidad asturiana.
Su historia se recoge en obras de arte, exvotos, esculturas y grabados, muchos de ellos gracias al impulso, e incluso el patrocinio, de la Cofradía del Santo Cristo de Candás, que este año está de celebración, pues cumple 370 años desde que se formara, allá por el año 1654.
Sin embargo, la talla que hoy en día podemos contemplar en la iglesia de Candás no fue la rescatada casi cinco siglos atrás por los mencionados pescadores. Esta fue expoliada y quemada por las tropas republicanas durante la Guerra Civil tras el asalto y saqueo del templo de San Félix. Solo sobrevivió el retablo parroquial, realizado por Esteban Fernández Perdones en 1734, gracias a la valentía y determinación del artista local Antonio Rodríguez García, conocido como Antón (en cuya localidad el malogrado artista posee un museo dedicado a su figura, inaugurado en 1989), quien lo desmontó y escondió junto a otras importantes piezas religiosas.

Pintura del Museo del Traje que da cuenta de la historia de Rosalía Río. / LNE
Antón conocía bien las obras custodias en la iglesia de Candás, pues había estado retenido allí, sin motivo aparente y por tropas republicanas, durante unos 50 días en el verano de 1936. Los destinos del retablo y de Antón fueron dispares. Desgraciadamente este último terminó siendo fusilado el 19 de mayo de 1937 en el "campo de trabajo" de Murias de Candamo, con apenas 26 años. El retablo corrió mejor suerte y hoy en día aún podemos contemplarlo en su ubicación original.
La talla del Santo Cristo fue de nuevo realizada, esta vez por el escultor compostelano Maximino Magariños Rodríguez, especialista en imaginería religiosa. Se trata de un Cristo crucificado con tres clavos, de largos cabellos y costillar marcado, con una calavera a sus pies, símbolo de la muerte y de la transitoriedad de la vida terrenal.

Un exvoto típico. / LNE
La localidad de Candás en su día grande, el 14 de septiembre, celebra la festividad del santísimo Cristo, patrono de todas las cofradías de pescadores de Asturias y una de las imágenes más emblemáticas y poderosas para los fieles asturianos. Su fuerza sanadora y curativa sigue aún muy viva en buena parte de las piezas, huecas en el interior y realizadas en cera o parafina (entre ellas manos, brazos, piernas y bustos, generalmente femeninos, que penden de cuerdas de cáñamo para su suspensión), que forman parte de las colecciones del madrileño Museo del Traje y que supusieron la curación, no solo de Rosalía Río, sino de muchos otros que transmitieron su poder de generación en generación hasta convertir al Cristo de Candás en la segunda imagen asturiana más venerada tras la Santina. Ahí es nada.
Suscríbete para seguir leyendo
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir el juego de cuatro sábanas de satén de lujo más baratas del mercado: para camas de gran tamaño
- La desgracia se ceba con Cerredo tras la muerte de dos jóvenes en un accidente de tráfico: 'Es muy duro
- Barbón cambiará la misa en Covadonga por un santuario en el Occidente para el Día de Asturias
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir el juego cojines de sofá de antracita más barato del mercado: agradablemente suave gracias al acolchado de confort
- Rescatan en helicóptero a una mujer que estaba 'muy cansada y no podía seguir caminando' cerca del Urriellu, en Cabrales
- Revuelo en la playa de San Lorenzo, en Gijón: evacuan en ambulancia a un hombre de 79 años
- Ángel María Vilaboa, sacerdote avilesino, ya es el nuevo párroco de Cangas del Narcea en sustitución de Juan José Blanco
- El sacerdote Andrés Fernández se despide de la parroquia de Viesques entre regalos y dejando un legado 'de empatía y cariño' : “Nos volveremos a ver con el ascenso del Sporting”
