Industria reproductiva

Una de cada tres fecundaciones 'in vitro' ya se hace con óvulos de otra mujer: "El silencio aún es total"

España es el país europeo donde se registran más donaciones de óvulos y uno de los primeros del mundo

El fenómeno va al alza por el retraso de la maternidad y la ley de reproducción asistida española, que garantiza el anonimato y ofrece una compensación de hasta 1.300 euros a las donantes

Una clínica privada de reproducción asistida, en Barcelona.

Una clínica privada de reproducción asistida, en Barcelona. / Jordi Otix

Beatriz Pérez

Un 29,4% de todos los tratamientos de fecundación 'in vitro' que se hacen en España son ya mediante donación de óvulos, también denominada ovodonación. Son cifras del 'Informe estadístico de Técnicas de Reproducción Asistida 2019' del Ministerio de Sanidad y la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), año que se toma de referencia, ya que es cuando las clínicas, antes del covid, funcionaban a pleno rendimiento. Los datos ponen de manifiesto el aumento de la demanda (cada vez hay más mujeres que tienen hijos entrada la cuarentena) y también arrojan luz sobre la cara b del fenómeno: la mayoría de donantes son jóvenes de entre 18 y 22 años que recurren a la donación empujadas por un contexto de precariedad, pues en España la donación de óvulos conlleva una remuneración de entre 1.100 y 1.300 euros. Este proceso, además, ha arrastrado tradicionalmente un tabú: ¿se trata de una donación si hay por el medio una transacción económica?

La realidad es que España es el país de Europa donde se registran más donaciones de óvulos y uno de los primeros del mundo. ¿Por qué? La ley de reproducción asistida contempla este tipo de donación, la cual, al margen de conllevar una suma de dinero para la donante (una de las más elevadas de la UE), garantiza el anonimato de la misma. En la mayoría de países el anonimato no existe y la compensación económica es mucho menor. La norma española ("una de las más inclusivas del mundo, como la del aborto", puntualizan investigadoras entrevistadas), además, no establece un límite de edad para los tratamientos de reproducción asistida y da acceso a los mismos a mujeres solteras y a parejas de mujeres.

Las donantes, jóvenes precarias de entre 18 y 22 años, suelen buscar dinero rápido: en España la donación está remunerada con entre 1.100 y 1.300 euros

Países como Francia, por ejemplo, hasta hace dos años, no realizaban tratamientos de reproducción asistida más allá de los 43 años, ni tampoco a mujeres solas o a parejas de lesbianas. Así, la legislación española facilita la donación de óvulos, aunque no es el único factor que la potencia.

Aumento de la donación

También está el contexto social. "La edad de las mujeres que buscan un embarazo se ha retrasado de forma significativa y, cuando llegas a edades avanzadas, la donación de óvulos es la alternativa única", añade Ventura Coroleu, consultor del Servicio de Medicina de la Reproducción de Dexeus Mujer. La fecundación 'in vitro' es la unión del óvulo de la mujer y del espermatozoide del hombre en un laboratorio. En la ovodonación, el óvulo procede de otra mujer que no es la gestante. Los espermatozoides pueden proceder bien del padre biológico o bien de un donante de semen.

"La edad de las mujeres que buscan un embarazo se ha retrasado y, al llegar a edades avanzadas, la donación de óvulos es la alternativa única"

Ventura Coroleu

— Médico de la clínica Dexeus

En Dexeus Mujer, los tratamientos con donación de óvulos han aumentado en la última década, así como las donaciones. "Lo vemos en el registro de nuestra clínica de fertilidad", certifica Coroleu. La donación en clínicas de este tipo se contempla en mujeres por debajo de los 35 años y, como explican en Dexeus, se "compensa económicamente" a la donante por "las molestias ocasionadas" por el tratamiento: punción fulicular, análisis, deplazamientos a la clínica... "Todo esto implica un día de baja laboral", señala este médico.

Como explica la ginecóloga Carla Castell, responsable de la Unidad de Reproducción Asistida de la Clínica Women's, cada vez "más mujeres con más de 40 o 45 años" buscan su primer hijo. "Este perfil de mujeres son las que recurren a las donaciones porque es muy difícil que se queden embarazadas con sus propios óvulos. Y la tendencia va al alza", apunta.

La realidad social (las maternidades cada vez más tardías no solo por la incorporación de la mujer al mundo laboral, sino por una sociedad precarizada que retrasa la edad de emancipación de las personas) empuja a recurrir a los óvulos de donantes más jóvenes. España (y Barcelona en particular, debido a su proximidad con Europa) se ha convertido en un "centro de pacientes" de otros países (principalmente Francia) que buscan tratamientos de reproducción asistida mediante donación de óvulos. 

Más madres de 40 que de 25

La catedrática y doctora en Antropología Social de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) Diana Marre explica que actualmente en países como España "hay más madres mayores de 45 años que de entre 25 y 30 años". En casi toda Europa la donación de óvulos ha dejado de ser anónima, mientras que España mantiene el anonimato, un "valor agregado", como precisa la también directora del grupo de investigación y centro de servicios AFIN. 

La mayoría de mujeres que donan, según Marre, lo hacen "porque necesitan el dinero", ya sea para llegar a fin de mes, para cubrir gastos extra o para pagarse cursos de formación. Suelen ser jóvenes en torno a los 20 años. Muchas de ellas, universitarias. La antropóloga Anna Molas (también del grupo AFIN de la UAB), autora de la tesis 'Taming egg donors: la producción de la bioeconomía de la donación de óvulos en España', precisa que, al menos desde el punto de vista de las clínicas, sí se puede hablar de "una venta de óvulos", más que de una "donación".

"Muchas donantes lo perciben como una manera de solucionar sus apuros económicos. Sin embargo, hay mucha información que ellas no tienen, sobre todo en relación a lo que va a pasar después de la donación y es habitual que posteriormente aparezcan muchas preguntas", señala Molas.

"Donar óvulos se parece mucho a los trabajos temporales que [las chicas jóvenes] ya hacen: como ferias de fin de semana, temporadas de Navidad en una tienda.... En la donación de óvulos hay la misma lógica: ganan dinero con cosas muy puntuales"

Anna Molas

— Investigadora

Esta investigadora, que ha entrevistado a diferentes donantes, explica que la mayoría tenían entre 18 y 22 años cuando hicieron la primera donación. A Molas le interesaba saber cómo entendían estas jóvenes la compensación económica: si era un trabajo para ellas o tenía otro significado. "Pese a que no todo el mundo lo veía como un trabajo, sí era algo que se relacionaba mucho con el mercado laboral", cuenta.

Por ejemplo, muchas de estas jóvenes buscaban un empleo y, al no encontrarlo, donaban óvulos para conseguir dinero y proseguir la búsqueda. Otras preferían donar antes que trabajar a media jornada durante tres meses. Hubo a quien le salía más a cuenta donar que trabajar de camarera en un parque temático por 700 euros al mes. Y también quien donaba para ir por las mañanas a la universidad y por las tardes a hacer prácticas no remuneradas.

¿La donación debería ser gratuita?

La precariedad atraviesa la mayoría de los relatos recogidos por Molas. "Donar óvulos se parecía mucho al trabajo que ya hacían. Mucha gente joven tiene empleos temporales: hacen ferias de fin de semana, temporadas de Navidad en una tienda.... Vi, en la donación de óvulos, un poco la misma lógica: gente que ganaba dinero con cosas muy puntuales y circunscritas", razona esta investigadora. Incluso se ha encontrado con mujeres que donaron varias veces. De hecho, hay incentivos económicos para ello: dado que, al hacerlo una segunda vez la clínica se ahorra muchas pruebas que ya se hicieron al inicio, la donante recibe hasta 100 euros más. La ley no establece un máximo de donaciones, sino de personas que hayan podido nacer a partir de esos óvulos, que son seis.

Molas pone el foco en otra realidad: la de la industria reproductiva. En los últimos años, muchas clínicas pequeñas y medianas han sido compradas por otras más grandes e incluso por fondos de inversión. "Las clínicas de reproducción asistida son vistas como negocios muy rentables", subraya. La antropóloga de la UAB Diana Marre reconoce que en el feminismo y en la conversación colectiva hay un "silencio" total con respecto a la donación de óvulos, a diferencia de los vientres de alquiler, mucho más presentes en el debate público (aunque haya consenso en que las implicaciones de los dos procesos sean claramente diferentes).

"Si esto produce una rentabilidad para un sector profesional y está ayudando a la gente a tener hijos, pues que se pague. Pero que se pague más: un tratamiento de reproducción asistida cuesta hasta 9.000 euros"

— Diana Marre. Investigadora de la UAB

"Si la donación de óvulos está produciendo una rentabilidad para un sector profesional y está ayudando a la gente a tener hijos, pues que se pague. Pero que se pague más: un tratamiento de reproducción asistida cuesta entre 8.000 y 9.000 euros. Esto es trabajo reproductivo y debe ser así considerado, igual que contratar a personas para que te cuiden los hijos", dice.

Desde la Comisión de Bioética de la Universitat de Barcelona (UB) se hace otra lectura. Aunque Mónica Navarro, miembro de este espacio, no considera que la donación de óvulos sea "en absoluto" comparable a la gestación subrogada ("una mujer que gesta para otros pone su cuerpo a disposición de otros durante nueve meses", precisa), sí considera que hay dos retos urgentes a abordar.     

"Por un lado, el consentimiento de la donante ("no siempre está claro que conozca los riesgos que conlleva la donación") y la necesidad de "mantener la gratuidad". "Para las mujeres en situación de vulnerabilidad económica, la compensación por las molestias puede ser percibida como un precio, como revela el hecho de que mujeres del Este de Europa vengan a España a ser donantes de óvulos", concluye.

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