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Museo de Bellas Artes: el despertar de un león de la cultura

La profesionalidad de una plantilla exigua pero muy bien formada y la complicidad de la Asociación de Amigos del Museo han sido claves en el despegue de la pinacoteca regional en la última década

Si de algo ha presumido Alfonso Palacio a lo largo de sus 12 años como director del Museo de Bellas Artes de Asturias ha sido de su equipo. Nunca se olvida de mencionarlo, lo ha hecho en las presentaciones de la programación trimestral y en las grandes ocasiones, al presentar donaciones y depósitos como los de Plácido Arango, Villagonzalo o los que han ido llegando poco a poco del Museo Nacional del Prado.

Alfonso Palacio es muy consciente de que sin el trabajo conjunto, discreto y constante, de todos los trabajadores del Museo hubiera sido imposible materializar la visión con la que él llegó al Bellas Artes: la de una institución abierta, acogedora y al servicio de la sociedad.

Cada vez que tiene oportunidad, expresa su reconocimiento, y su agradecimiento, a sus colaboradores más directos, los que encabezan el organigrama del Museo, y al resto de la plantilla, incluido el personal de utillaje y de limpieza, los vigilantes y los ordenanzas. Les cede protagonismo y les da la palabra para explicar el montaje de una exposición, entrar en detalles sobre las obras o dar cuenta de las actividades educativas y las colaboraciones con instituciones públicas y privadas.

Alfonso Palacio no ha cejado de repetir que el equipo del Museo de Bellas Artes de Asturias tiene «un nivel de profesionalidad a la altura de los mejores museos de España, provinciales y nacionales». A propósito de esto, menciona nada menos que a Winston Churchill. El primer ministro británico se quitaba importancia por el triunfo aliado tras la Segunda Guerra Mundial: «No me deis mucho mérito, el león ya estaba dentro, yo solo tuve que dar el rugido», decía. Alfonso Palacio recuerda haber leído hace muchos años esa frase, que se le quedó grabada y que estos días ha tenido muy presente, pensando en el personal del Museo y en la Asociación de Amigos.

De ese equipo del que tan orgulloso se siente el aún director del Museo forma parte Gabino Busto, el conservador de Arte antiguo que asumirá la interlocución con la Administración regional mientras se resuelve su sucesión; Laura Baños es la ayudante conservadora de artes gráficas e industriales; Beatriz Abella es la restauradora; Teresa Caballero está al frente de la biblioteca; Cristina Heredia en el departamento de Educación; Leonor Cabrera e Isolina Lombardero a cargo de la gestión administrativa; en el registro Paula Lafuente y como encargado de mantenimiento Rubén Cadierno, una de las últimas incorporaciones.

Sara Moro, responsable de Comunicación, ha sido la responsable de tener puentes entre la institución y la sociedad, la cara amable y la alegría del Museo.

Y con ellos el resto, todos imprescindibles para mantener las salas en servicio y la colección a buen recaudo, hasta completar una plantilla de 26 trabajadores, insignificante comparada con los 517 profesionales que Alfonso Palacio tendrá a sus órdenes en El Prado.

Entre todos ellos han ido tejiendo a lo largo de los años una red de complicidades que ha facilitado el trabajo. El mérito es de todos ellos, de su profesionalidad y buena disposición, pero también cabe atribuirlo al talento de Alfonso Palacio para ganarse la confianza de sus interlocutores, imponer su criterio con firmeza, pero con afabilidad. En definitiva, de su talento para dirigir equipos.

Parte del equipo profesional del Museo de Bellas Artes de Asturias posa en una de las salas del Palacio de Velarde. 1.-Elena Martiño (limpieza). 2.-Teresa  Caballero (bibliotecaria). 3.-María Jesús Rodríguez (vigilante-recepcionista). 4.-Covadonga Rodríguez (vigilante-montadora). 5.-José Bello (vigilante). 6.-Isolina Lombardero (unidad económico-administrativa). 7.-Rubén Cadierno (mantenimiento e instalaciones). 8.-Leonor Cabrera (unidad económico-administrativa). 9.-Francisco Javier Caldevilla (seguridad). 10.-María de Jesús García (limpieza). 11.-María Flor Álvarez (vigilante). 12.-Gabino Busto (conservador de arte antiguo). 13.-Paula Lafuente (registro). 14.-Pedro Luis García (vigilante). 15.-Beatriz Abella (restauración). 16.-Sara Moro (comunicación). 17.-Laura Baños (ayudante conservadora de artes gráficas y artes industriales). | irma collín

Parte del equipo profesional del Museo de Bellas Artes de Asturias posa en una de las salas del Palacio de Velarde. 1.-Elena Martiño (limpieza). 2.-Teresa Caballero (bibliotecaria). 3.-María Jesús Rodríguez (vigilante-recepcionista). 4.-Covadonga Rodríguez (vigilante-montadora). 5.-José Bello (vigilante). 6.-Isolina Lombardero (unidad económico-administrativa). 7.-Rubén Cadierno (mantenimiento e instalaciones). 8.-Leonor Cabrera (unidad económico-administrativa). 9.-Francisco Javier Caldevilla (seguridad). 10.-María de Jesús García (limpieza). 11.-María Flor Álvarez (vigilante). 12.-Gabino Busto (conservador de arte antiguo). 13.-Paula Lafuente (registro). 14.-Pedro Luis García (vigilante). 15.-Beatriz Abella (restauración). 16.-Sara Moro (comunicación). 17.-Laura Baños (ayudante conservadora de artes gráficas y artes industriales). | irma collín / IRMA COLLÍN

De ello ha aprendido también con Alfonso Martínez, el presidente de la Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes de Asturias desde su fundación, el 24 de octubre de 2019. Ingeniero de carrera, puso orden y concierto y canalizó el entusiasmo de los promotores de una iniciativa que pretendía conectar la institución con la sociedad.

Con Alfonso Martínez, forman parte de la actual directiva, además de Alfonso Palacio como director del Museo, Yayoi Kawamura, Luis Antonio Roda, Martín Caicoya (vicepresidente), Juan Calderón (secretario), Sofía Reglero (tesorera), Laura Gutiérrez, Milca Iglesias y María Jesús Queipo. A 31 de diciembre de 2024 el número de asociados ascendía a 1.116.

El compromiso de los Amigos con su Museo, y la buena sintonía con su director, ha sido decisivo para sacar adelante iniciativas como «El Museín», que hace llegar a los colegios de toda Asturias la actividad del Bellas Artes, las conferencias por los centros sociales de toda la región, infinidad de talleres, viajes y visitas culturales o concursos como el de cómic con el que colabora con LA NUEVA ESPAÑA.

Alfonso Palacio tiene bien claro cuáles han sido sus momentos más felices al frente del Bellas Artes: «La donación de Plácido Arango, la creación de la Asociación de Amigos del Museo y la relación con el equipo». Esas han sido también, sin duda, las claves de una gestión que deja un Museo ejemplar y con un prometedor futuro. 

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