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Los científicos no dan crédito a lo que les pasó a los perros que estaban cerca de la central de Chernobyl

"Se han adaptado mejor"

Los científicos no dan crédito a lo que les pasó a los perros que estaban cerca de la central de Chernobyl

Los científicos no dan crédito a lo que les pasó a los perros que estaban cerca de la central de Chernobyl

Miriam Ordóñez

Rocky es uno de los 800 perros salvajes que viven en Chernóbil, la ciudad conocida por el desastre nuclear ocurrido el 26 de abril de 1986. Si nos paramos a pensar, este evento traumático en realidad no ocurrió hace tanto.

A pesar de que la mayoría de los animales de la zona murieron, algunos de ellos lograron sobrevivir y, actualmente, muchos de ellos se han logrado adaptar de tal forma que son resistentes a la radición. Durante generaciones, solo han sobrevivido aquellos que fueron más resistentes a la radiación que los demás, hasta llegar a Rocky en la actualidad.

Por la zona vive una gran cantidad de animales, entre ellos lobos, que son capaces de seguir viviendo a pesar de que allí sigue existiendo un nivel de radiación bajo. La radiación nuclear es conocida como "radiación ionizante", que produce estrés oxidativo en las células de los seres vivos que generan especies reactivas de oxígeno. Para que todos lo entendamos, crea una especie de "ejército maligno" que busca acabar con el ADN.

La radiación se mantiene presente debido a que el polvo radioactivo se esparció por la zona lo absorbieron los árboles de la zona, de tal forma que los animales herbívoros se alimentaban de pastos radioactivos y, por ende, los animales carnívoros, de animales radioactivos. Muchos animales han "mutado": las golondrinas de Chernóbil son menos albinas que las que están fuera de la zona.

Los animales de la zona tienden a oscurecer. Sin embargo, el caso de Rocky, su cuerpo puede reparar el AND dañado mucho más rápido que otros perros. "Además, Rocky y su familia controlan un territorio, se alimentan de basura humana y carroña y no dejan que otros animales les quiten la comida", explica el biólogo y tiktoker Mario de Wonder.

Además, estos perros son "más nocturnos que otros perros para evitar la radiación solar y también a otros depredadores que se han adaptado mejor, como por ejemplo los lobos mutantes de Chernóbil", cuenta el biólogo.

Las ranas de Chernóbil

Un equipo internacional liderado por el profesor de Zoología de la Universidad de Oviedo Germán Orizaola ha revelado que los niveles de radiación experimentados tras el desastre nuclear no afectan ni a la edad ni al ritmo de crecimiento de los anfibios de la central ucraniana. Los resultados fueron publicados en la revista "Biology Letter", de la Royal Society británica, y se suman a otros anteriores, como que las ranas de Chernóbil cambian el verde de su piel por el negro para protegerse de la radiación.

Según destaca Orizaola, "los niveles de radiación que experimentan actualmente las ranas en Chernóbil no serían suficientes para causarles daño crónico". Este tipo de estudios, defiende el investigador, son claves "para realizar una correcta evaluación del impacto del accidente sobre la fauna" y "refuerzan el papel de la zona de exclusión como refugio, que hay que conservar".

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