Reforma horaria
El fin del cambio de hora abre la puerta a que España recupere su huso horario natural
En 1940, Franco cambió el huso horario español para alinearse con el horario de la Alemania nazi de Hitler y de la Italia fascista de Mussolini
El plan que los expertos han entregado a la UE incluye que España adopte la hora del Meridiano de Greenwich

Cambio de hora. / Francina Cortés
Montse Baraza
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, propondrá este lunes en el Consejo de la Energía de la Unión Europea acabar con el cambio de hora. Aduce que no tiene sentido cambiar la hora dos veces al año, que ello no supone ahorro energético y sí efectos negativos en la salud. La vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, ha ido un punto más allá y, en una entrevista en el programa Cafè d'Idees ha apuntado que en el caso de que se eliminara el cambio de hora, lo más probable es que quedara fijado el horario solar de invierno. “Como mínimo en nuestro caso”, ha afirmado. Se alinea así con la posición que desde hace años defienden expertos y recogida en la Declaración de Barcelona sobre Políticas del Tiempo.
Desde la Moncloa apuntan que acabar con el cambio de hora es un primer paso. Una vez se consiga, habrá que debatir cómo hacerlo. El cambio de hora está operativo hasta 2026. Este lunes el Consejo de la Energía podría decidir no alargarlo más allá de ese año. Si no lo hace hoy, aún tendría margen de tiempo. Pero ahora es el momento ideal porque dejaría un año para trabajar el fin de esa práctica.
Porque no se trata solo de acabar con el cambio de hora. Expertos de toda Europa han presentado ya un plan tanto al Gobierno de España como a las instituciones europeas en el que se detalla cómo ha de ser esa reforma horaria, incluyendo qué horario deberíamos quedarnos (defienden el de invierno por motivos de salud principalmente) y el ajuste a los husos horarios de cada país. En el caso de España, el huso horario natural corresponde al del meridiano de Greenwich. Ello significa que España pasaría a tener el mismo horario que ahora tienen las islas Canarias y el Reino Unido: una hora menos.
El actual huso horario de España es relativamente nuevo, y se enmarca en la dictadura: en 1940, Franco cambió el huso horario español para ajustarlo al de la Europa central y alinearse con el horario de la Alemania nazi de Hitler y de la Italia fascista de Mussolini.
Plan en dos fases
¿Qué dice exactamente ese plan, que fija una transición para acabar con los cambios de hora y establecer zonas horarias naturales de forma permanente en Europa? La idea, que El Periódico ya contó en 2022 cuando se presentó en el marco de la conferencia Barcelona Use of Time, es que cada país adopte durante todo el año la hora que le corresponde según el mapa de 24 franjas horarias en las que está dividida el planeta. Esa es la que se considera la "hora natural" o "hora solar" de cada país. Y, para dejarlo claro en el vocabulario a pie de calle, se trata de quedarnos con lo que llamamos horario de invierno. Para hacerlo, los expertos proponen un plan de dos pasos.
Según ese plan, en una primera fase, todos los países de la UE eliminarían el cambio de hora en primavera y mantendrían la hora que usan en invierno. Aquellos países cuya zona horaria recomendada ya sea su hora estándar actual, no necesitarán realizar más pasos.
En una segunda fase, aquellos países en los que, tras ejecutar la primera fase, su zona horaria recomendada aún no sea su hora estándar (caso de España, Portugal, Bélgica, Francia, Grecia, Irlanda, Luxemburgo y Países Bajos), retrocederán sus relojes por última vez en otoño, para poder adoptar su zona horaria recomendada como nueva hora estándard.
La petición de acabar con el cambio de hora y que cada país se sitúe en sus husos horarios naturales parte de la evidencia científica. En los últimos 30 años, un creciente número de investigaciones han señalado los efectos perjudiciales de vivir en zonas horarias desalineadas. Estos impactos, recuerda Marta Junqué, directora de la Time Use Initiative, "se extienden más allá del ahorro de energía fallido e incluyen más riesgo de cáncer, diabetes, obesidad y trastornos metabólicos. Los estudios también han demostrado efectos negativos en el rendimiento de las personas trabajadoras y estudiantes, así como en el PIB general. Además, vivir en la zona horaria incorrecta puede provocar problemas de salud mental, fatiga, letargo y disminución de la concentración".
Entre los autores del plan de transición, figuran cronobiólogos de renombre como Till Roenneberg, Martha Merrow y Erik Herzog, así como organizaciones claves en su ámbito que abogan por zonas horarias saludables, por ejemplo, la International Alliance for Natural Time (Alianza Internacional para establecer un horario natural), la European Biological Rhythms Society (Sociedad Europea de Ritmos Biológicos) y la European Medical Association (Asociación Médica Europea).
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