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La irresuelta cuestión saharaui

Rabat presiona para afianzarse en el Sáhara a cambio de no tocar Canarias

Marruecos se lanza a arreglar los flecos jurídicos de la fachada atlántica y reclama fijar la mediana con el Archipiélago y el control del espacio aéreo

Un hombre sostiene una foto de Mohamed VI en la celebración de los 50 años de la Marcha Verde, en El Aaiún.

Un hombre sostiene una foto de Mohamed VI en la celebración de los 50 años de la Marcha Verde, en El Aaiún. / Jalal Morchidi / Efe

Las Palmas de Gran Canaria

Marruecos se envalentona después de que la ONU haya respaldado su plan de autonomía para el Sáhara Occidental tras 50 años reclamándolo. Ese apoyo internacional ha impulsado a Rabat a diseñar una arquitectura legal que le permita explotar los recursos naturales del territorio, lo que exige resolver cuestiones clave como la delimitación marítima con Canarias. En ese contexto, un artículo publicado en Atalayar -medio español considerado portavoz del lobby marroquí- plantea a España una iniciativa diplomática que presenta como un acuerdo win-win: Madrid facilitaría que Marruecos resuelva los flecos pendientes en su fachada atlántica y, a cambio, Rabat ofrecería una supuesta "seguridad jurídica reforzada para Canarias". Una fórmula que se plantea como una suerte de promesa velada de no reclamar nada sobre el Archipiélago, pese a que la soberanía española sobre Canarias jamás ha estado en duda.

Tensiones por la delimitación marítima y el control aéreo

Según Rabat, la Resolución 2797 (2025) del Consejo de Seguridad de la ONU consolida su soberanía sobre el Sáhara Occidental y le otorga margen para actuar como autoridad plena en ese territorio. A partir de esa interpretación, Marruecos sostiene que está legitimado para delimitar sus espacios marítimos en la fachada atlántica y para asumir el control íntegro del espacio aéreo de la antigua colonia española, una competencia que hasta ahora ha ejercido el centro de control aéreo de Gran Canaria. Así, el documento insta a elaborar una hoja de ruta técnica para una transferencia "progresiva, ordenada"» de la gestión del espacio aéreo sobre el Sáhara hacia Marruecos, manteniendo durante "un periodo transitorio" la coordinación operativa con el centro de control canario.

El país magrebí plantea que España acepte sus derechos sobre el Monte Tropic, a 400 kilómetros de El Hierro

La propuesta plantea de forma abierta que España debería asumir que Marruecos tiene derechos sobre el Monte Tropic, un monte submarino al suroeste de El Hierro rico en telurio, cobalto y tierras raras, y considerado uno de los yacimientos estratégicos más prometedores del Atlántico. Rabat busca encajar esta reivindicación mediante una coordinación conjunta ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental para evitar solapamientos y, además, propone crear una Zona de Desarrollo Conjunto en torno al Monte Tropic. Esa ZDC incluiría una gobernanza compartida para estudios y exploración, así como un reparto futuro de beneficios.

Hasta ahora, recuerda el texto, la relación entre Marruecos y España en la fachada atlántica se apoya en una frontera marítima que funciona "de hecho" más que «de Derecho». Aunque ambos países han gestionado sus aguas durante décadas, todavía no existe un acuerdo bilateral definitivo que establezca la delimitación entre sus espacios marítimos.

La pesca, los recursos y la pugna por la influencia atlántica

El ofrecimiento marroquí también incluye la implantación de un "mecanismo de notificación y consulta previa para toda prospección en áreas contiguas o potencialmente superpuestas", con el fin de evitar tensiones como las ocurridas durante las prospecciones frente a Lanzarote y Fuerteventura.

Las Islas vuelven a aparecer en la ecuación del reino alauí pese a que su soberanía es incuestionable

El texto también pone el foco en la pesca y recuerda que las costas atlánticas de Marruecos y Canarias comparten ecosistemas, bancos pesqueros y zonas de actividad económica continuada, lo que -según Rabat- "refuerza la necesidad de una delimitación basada en la equidad y en los intereses mutuos". En este punto, Marruecos subraya su supuesta posición de ventaja, apelando a la "asimetría geomorfológica" entre una costa continental de más de 3.000 kilómetros y un archipiélago de extensión limitada, así como al «carácter no estatal» de Canarias, argumentos con los que intenta justificar una delimitación marítima más favorable a sus intereses.

Marruecos vende su creciente influencia regional como parte de una estrategia para consolidarse como "potencia atlántica africana", sustentada en proyectos que van desde la apertura del Sahel al océano hasta la cooperación entre los Estados africanos ribereños y la creación de un corredor energético hacia Europa. Bajo ese enfoque, la colaboración con España permitiría apuntalar un nuevo entramado atlántico capaz de generar un "espacio de confianza" que atraiga inversiones, refuerce infraestructuras clave como Tánger Med o el futuro puerto de Dajla y proyecte tanto a Marruecos como a Canarias como "polos logísticos y tecnológicos en el Atlántico africano y euroatlántico".

Pilares de la hoja de ruta marroquí

  • El reconocimiento explícito por parte de España de la importancia de la cuestión del Sáhara para Marruecos, calificando la Iniciativa de Autonomía de 2007 como «la base más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto.
  • El compromiso mutuo de tratar los asuntos de interés común «sin recurrir a actos unilaterales ni hechos consumados».
  • La reactivación del grupo de trabajo bilateral encargado de la delimitación de los espacios marítimos atlánticos.
  • La apertura de conversaciones sobre la gestión del espacio aéreo.

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