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Nivel 4

El laboratorio investigado por peste porcina construye un edificio adyacente para trabajar con patógenos de mayor riesgo

El centro IRTA-CReSA niega que las obras de las últimas semanas hayan podido facilitar una fuga del virus

El laboratorio investigado por la peste porcina amplía su sede para trabajar con virus de máxima peligrosidad

El laboratorio investigado por la peste porcina amplía su sede para trabajar con virus de máxima peligrosidad / EFE

Guillem Costa

Barcelona

El principal centro de investigación catalán especializado en el estudio de la peste porcina, que está siendo auditado para averiguar si el brote detectado en Cataluña pudo producirse por una fuga accidental de un laboratorio, está ampliando sus instalaciones para reforzar la seguridad de sus equipos y poder trabajar con patógenos de más peligrosidad. De hecho, el IRTA-CReSA (Centre de Recerca en Sanitat Animal) ya ha empezado las obras de un nuevo edificio adyacente al actual para conectarlos cuando terminen los trabajos en 2028.

En estos momentos, según afirman fuentes del centro consultadas por este diario, las labores se encuentran en una fase inicial, limitada a "trabajos previos de preparación del terreno". De momento, aseguran, no se había llegado a actuar en el edificio de bioseguridad. En este sentido, la dirección de obra defiende que no se ha podido producir ninguna incidencia que haya afectado a la bioseguridad. El único incidente registrado, aseguran, fue un corte puntual en el suministro de gas. Además, señalan, se trata de un nuevo edificio adyacente y no de unas obras que modifiquen el existente.

Exterior del laboratori de recerca animal IRTA-CReSA, divendres passat. | DAVID ZORRAKINO

Exterior del laboratorio del IRTA-CReSA. / DAVID ZORRAKINO

No obstante, la meta final de estas obras de ampliación, para las que el IRTA-CReSA recibió una subvención de más de 8 millones de euros por parte del Ministerio de Ciencia y la Generalitat, es poder tener listo un complejo de "alta bioseguridad" de niveles 3 y 4. El nivel 4 (NBS-4 o BSL-4) es el máximo de contención existente en laboratorios. Se utiliza para trabajar con virus y microorganismos extremadamente peligrosos, que pueden llegar a ser letales y para los que aún no existe una vacuna.

Referencia estatal

A día de hoy, en España, solo hay un centro de investigación capacitado para trabajar con este tipo de patógenos, que se encuentra en Madrid. Pero con la ampliación de las instalaciones del IRTA-CReSA, financiadas con fondos europeos y con la aportación del ministerio y la Generalitat, Cataluña aspiraba a convertirse en el segundo punto de referencia a nivel estatal para el estudio de virus con el potencial de convertirse en "futuras amenazas sanitarias".

El objetivo, según explicaron en su momento los mismos directivos del centro, pasa por construir un nuevo edificio anexo al actual con hasta cinco laboratorios de nivel 3 (aptos para trabajar con virus infecciosos como la peste porcina africana) y de nivel 4 (enfocados al estudio de patógenos potencialmente letales como virus hemorrágicos). El contrato establece que las obras empezaron en junio de 2025 y terminarán en abril de 2026, aunque oficialmente se avanzó que el proyecto no estaría operativo hasta 2028.

Fuentes conocedoras del caso consideran que, en caso de que se confirme que el brote de peste porcina ha salido accidentalmente de este centro, el proceso de ampliación y transformación para alcanzar el nivel de bioseguridad 4 podría frenarse. No obstante, desde el IRTA sostienen que las obras, en su fase inicial, avanzan con normalidad.

Nivel 3

A día de hoy, el IRTA dispone de un área de biocontención de 4.500 metros cuadrados que incluye laboratorios acreditados con nivel de bioseguridad 3, el estándar necesario para trabajar con virus como el de la peste porcina africana. En concreto, la ampliación prevé sumar otros 3.000 metros cuadrados destinados a espacios de investigación de máxima contención.

El BSL-3 se aplica en laboratorios que trabajan con microorganismos capaces de causar enfermedades graves con controles de ingeniería avanzados como la presión negativa, sistemas de ventilación con filtros HEPA y áreas de acceso restringido que impiden que los agentes biológicos escapen al ambiente. El personal debe usar equipos de protección especializados y seguir protocolos estrictos para manipular muestras, lo que convierte a estos laboratorios en entornos altamente regulados y supervisados para minimizar cualquier riesgo. El nivel 4 requiere un grado de aislamiento aún más riguroso. El objetivo del IRTA-CReSA, laboratorio de referencia en Cataluña, con los planes de ampliación era poder llegar a este nivel, para tener más capacidad de investigación.

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