La resurrección de Setúbal
Sobre una ciudad capaz de crecer en contraste con otras de similar tamaño que sufren décadas de enquistada decadencia

La fachada manuelina de la iglesia de Jesús de Setúbal. / Cristina R. Carrasco.
"Todas las ciudades prósperas se parecen unas a otras, pero, en lo que se refiere a las ciudades decadentes, cada una lo es a su manera". Confío en que Leon Tolstoi, cuando lo encuentre en el más allá, no me eche en cara este plagio parcial del inicio de "Anna Karenina", al que no quiero renunciar.
Una ciudad en proceso de cambio
Cada año hacemos un viaje de varios días a Portugal. Combinamos la estancia en sitios ya conocidos con la búsqueda de lugares de los que las guías de viaje suelen olvidarse y, a veces, aparecemos en ciudades que, por diversas razones, habíamos evitado visitar. De Setúbal se decía que estaba muy descuidada y que lo único que merecía la pena eran las playas de la cercana península de Troia. Hace casi quince años hicimos una breve excursión desde Cascais y comprobamos el estado de abandono de la ciudad. Daba la sensación de ser una población en decadencia absoluta, difícilmente reversible.
En diciembre de 2025 volvimos a Setúbal para comprobar si la ciudad seguía anclada en la deprimente imagen que ofrecía años atrás, pero resulta que un nuevo impulso empieza a notarse: hay más casas viejas pintadas con gusto y gracia, limpieza en las calles, animados restaurantes en la zona portuaria y no parece que esa actividad vaya a detenerse.
Setúbal ha tenido varias crisis económicas importantes, la última entre los años 1980 y 1990, con deslocalización de empresas, cierre de astilleros, desempleo... lo habitual cuando llega un proceso de reconversión industrial o resulta imposible competir con quienes producen lo mismo a un precio infinitamente más bajo.
El sorprendente incremento de la población
Pero en el caso de Setúbal, hay un detalle que no puede pasar desapercibido: pese a que el desempleo superó la media nacional, la población de la ciudad ha logrado crecer. En 1981 tenía casi 99.000 habitantes y en 2021 superaba los 123.000. Quizás haya influido en el incremento de la población el hecho del que en la cercana Palmela, a poco más de ocho kilómetros de Setúbal, se inauguró en 1995 una factoría de producción de vehículos Ford y Volkswagen, que en 2024 tenía casi cinco mil empleados, por lo que pienso que quizás muchos setubalenses trabajan allí. Sea cual sea la razón, algo importante ha tenido que suceder para que la población de la Setúbal de las crisis siga creciendo. Comparo estos datos con los de los dos limítrofes municipios de Asturias que más sufrieron la reconversión industrial y la desaparición de la minería del carbón y, mientras en el año 1981 Mieres y Langreo superaban, conjuntamente, los 114.000 habitantes, en 2021 habían perdido 39.000 habitantes, mientras que Setúbal aumentaba su población en 24.000. Salvo el caso similar de Ferrol, en Galicia, que en cuarenta años perdió 27.000 habitantes, en ciudades españolas de similar tamaño y actividad económica, las crisis no generaron pérdidas de población tan llamativas. En consecuencia, conviene preguntarse por qué unas poblaciones resisten mejor que otras, y quiénes son los responsables de que la decadencia se enquiste durante decenios.
El convento de las Clarisas y la iglesia de Jesús
La avenida Luisa Todi, la arteria principal de la ciudad, fue modernizada en este siglo gracias al programa "Polis". Es ahora un bulevar amplio y agradable para los peatones. La limpieza de fuentes y monumentos aporta una nueva y atractiva imagen a los lugares donde se encuentran; pero la sorpresa mayor ha sido la restauración del convento de las Clarisas y la Iglesia de Jesús.
La puerta manuelina de la iglesia está construida con "brecha de la Arrábida", según nos explica Rita, la guía del museo, que complementa su información añadiendo que, en la actualidad, no está permitida la extracción de "brecha", para proteger el parque natural, reserva de la Biosfera declarada por la Unesco. Retrocedo en el tiempo y recuerdo cuando, en tercero del viejo bachillerato, estudiaba las rocas sedimentarias, y cómo me quedaron grabados en la memoria los nombres de "brechas" y "pudingas". Las primeras están constituidas por fragmentos angulosos y las segundas por fragmentos redondeados. Cristina me pregunta qué material une a esos fragmentos de roca y, como no lo sé, recurro a internet...
–...Es un cemento en que hay carbonatos, sílice y hasta compuestos de hierro -le respondo-...
–¡Hay que ver cuánto se aprende viajando!–,remata ella, con ironía revestida de fingida ingenuidad.
Las columnas retorcidas de la iglesia de Jesús son mucho más hermosas y estilizadas que las habituales salomónicas. Parecen troncos entrelazados de árboles lisos o, más bien, enormes serpientes benéficas que se unen en un abrazo giratorio y perpetuo, para sustentar las bóvedas del templo, produciendo a la vez una sensación de fuerza y ligereza.
RITA
En el convento hay zonas expositivas que todavía están adecuándose, pero lo que nos resulta mas interesante es la combinación del recorrido por el hermoso edificio con la conversación que mantenemos con Rita, que disfruta compartiendo sus conocimientos y aceptando las derivaciones introducidas por los visitantes curiosos y heterodoxos que somos nosotros. Sin solución de continuidad hablamos del arte manuelino, de la restauración del monumento, de la recuperación de las ciudades en decadencia o degradadas por diversos motivos y hasta del populismo en la política. Rita nos dice cuán orgullosa se siente cuando los setubalenses visitan el convento de las Clarisas y la iglesia de Jesús y se dan cuenta de la inmensa belleza que encierra ese monumento, junto al cual pasaban antes sin prestarle especial atención.
Los tres convenimos que todavía hay muchísimo que hacer para que la ciudad logre un equilibrio económico y luzca con todo su esplendor, pero los primeros pasos ya se han dado. Se palpa la ilusión por seguir adelante, y siento que se ha puesto en marcha algo parecido a lo que impulsó a Lázaro a salir de la tumba… y no hay que olvidar que la preciosa iglesia está dedicada a Jesús, quién un día grito "¡Lázaro, sal fuera!", y Lázaro resucitó. Quizás no sea una casualidad…
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