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Carlos Bernardo, entrenador personal ante los propósitos de año nuevo: "Retomar deporte es un clásico"

Las claves para iniciar el año en forma

Carmen Osoro, ejercitándose en el gimnasio.

Carmen Osoro, ejercitándose en el gimnasio. / Fernando Rodríguez

Pablo Álvarez

Pablo Álvarez

Enero es el mes de los buenos propósitos de año nuevo, entre ellos el de ponerse en forma. Empezar una actividad física puede ser muy beneficioso para la salud pero hay que tomárselo en serio. De nada vale empezar muy fuerte si se deja. En este reportaje te contamos la opinión de un experto y hablamos con gente que ha empezado a entrenar.

"La gente busca sentirse bien y en forma"

Carlos Bernardo / Entrenador personal

"La gente busca sentirse bien y en forma. En enero, después de los excesos, empezar a cuidarse e iniciarse o retomar el deporte suele ser un clásico para empezar la rutina de forma activa. En nuestro centro trabajamos con grupos reducidos, de unas cinco personas, con entrenamientos individualizados. No somos un centro de entrenamiento de gran volumen, tenemos unos 90 usuarios. Las inscripciones están abiertas durante todo el curso, pero en enero es donde más lo notamos. Este año llevamos, de momento, 15 altas nuevas. Esto es un clásico del año nuevo".

Carmen Osoro: "Quiero ser una persona funcional en la vejez"

Volver al gimnasio es uno de los grandes propósitos de año nuevo, pero no siempre está ligado a perder peso o a lucir mejor frente al espejo. A veces, el objetivo es mucho más sencillo y, a la vez, más profundo. Es el caso de Carmen Osoro, que a sus 64 años ha decidido empezar a hacer ejercicio por primera vez en su vida. "El deporte nunca formó parte de mi rutina", reconoce Osoro, que, una vez jubilada, se lanzó a incorporarlo a su día a día. "Nunca me había parado a pensar si quería hacer deporte, no me llamaba la atención y tampoco veía el momento", asegura. Sin embargo, con la llegada de esta nueva etapa vital, algo cambió. "Quiero ser una persona funcional cuando sea mayor", explica. No habla de marcas, ni de músculos, ni de retos imposibles. Habla de poder moverse bien y de mantener la autonomía. "Busco algo tan básico como poder seguir subiendo y bajando escaleras", explica. Hace apenas un mes que empezó a ir al gimnasio. No fue una recomendación médica ni una presión externa. Fue una decisión personal, un propósito claro de año nuevo que nació de la reflexión y de las ganas de cuidarse a largo plazo. "Lo hago por mí", resume. Cada sesión es un pequeño descubrimiento: "Aprendí a usar las máquinas y fui ganando fuerza poco a poco y comprobando que el cuerpo responde", dice. Su historia refleja una tendencia cada vez más visible: personas que, al llegar a la jubilación, entienden el ejercicio no como una obligación estética, sino como una inversión en calidad de vida. En un contexto en el que el envejecimiento activo cobra protagonismo, Osoro representa a quienes empiezan tarde pero convencidos. Volver al gimnasio, para ella, no es volver a nada, porque nunca estuvo. "Para mí es un nuevo comienzo", comenta. Y en ese comienzo hay constancia, ilusión y un objetivo muy claro: llegar a la vejez con la mayor independencia posible. Un propósito de año nuevo que, más que una promesa, es un compromiso consigo misma.

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