Christian Franco Torre y Juan Carlos De la Madrid, autores de "Historia del cine en España, el nacimiento de una industrial cultural (1896-1931)": "La clase trabajadora necesitó tener tiempo para poder ir al cine"
Los historiadores del cine Christian Franco y Juan Carlos De la Madrid acaban de publicar una novedosa "Historia del cine en España" que este miércoles, 28 de enero, presentan en Gijón (local Toma 3, 20.00 horas)

Christian Franco Torre y Juan Carlos De la Madrid, en la presentación del libro en Santander. | LNE

En el primer volumen de "Historia del cine en España. 1896-1931" (Shangrila) han venido a coincidir las trayectorias de Juan Carlos De la Madrid y de Christian Franco Torre, director de la Filmoteca de Cantabria, para lanzar una mirada inédita sobre la creación de una industria cultural una historia social sobre el ocio en el primer tercio del siglo pasado en este país.
No es una historia del cine de España, sino "en" España. ¿Cuál es la novedad?
DE LA MADRID. No es la historia de las películas que se hicieron aquí. Es una historia contemporánea desde las películas que se exhibieron. Todo el fenómeno de la cinematografía: quién iba al cine, quién no, cuánto costaba… La mayoría de los libros solo hablan desde un punto de vista. La historia social del ocio ya existía en Francia o en Inglaterra, pero no en España. Faltaba este libro.
FRANCO TORRE.No perdemos de vista la evolución del estilo, pero no ocupa todo el primer plano. Si solo te centras en el cine español estarías perdiendo la parte del león.
¿Y en toda la geografía?
DlM. Si solo habláramos de donde había producción, este libro solo hablaría de Barcelona, Valencia y Madrid. Pero recogimos un estado de la cuestión general con todos los estudios pequeños.
FT. Porque primero llega el invento, la fascinación por el invento. Y hay un debate interesante sobre cuál es la primera película española, porque cuando llegan los primeros aparatos y se empiezan a hacer pequeñas filmaciones no solo está el cinematógrafo de Lumière. Hay otros. El fenómeno es muy poliédrico, difícil de abordar, sucede en muchos lugares al mismo tiempo y hasta ahora se hurtaba esa visión global.
DlM. Los Lumière no inventan el cine, solo inventan un aparato. Y tampoco es cierto que llegara por primera vez a Madrid en mayo de 1896 y se extendiera por toda la península, porque dos días antes que los Lumière Edwin Rousby ya había proyectado en un circo en Madrid. Lo que pasa es que el sistema Lumière iba por franquicias y en España solo hubo cuatro, pero había muchos otros sistemas.
¿Que viajaron por todo el país?
DlM. Con muchos nombres: cinematógrafos, animatógraphos, fotoanimógrafos… El kinetógrafo Werner fue el primero que llegó a Asturias. Lo trajo Macario Alfaro, que el mes antes lo había llevado a Cantabria. El 14 de julio de 1896 se está en Gijón,el día 20 en Avilés y en Septiembre en Oviedo. Por las fiestas: Begoña, San Agustín y San Mateo.
¿Quiénes iban a ver ese cine?
DlM. Al principio a las clases pudientes no les interesaba nada porque tenían el teatro, la ópera o leían las novelas del XIX. Pero para alguien que estaba todo el día trabajando y que solo podía ir al chigre, el cinematógrafo estaría muy bien. Pero necesitaba dos cosas, dinero y tiempo. Las primeras películas costaban una peseta, que eran una barbaridad, porque los Lumière buscaban al burgués acomodado de público. Pero luego se estabilizó en 25 céntimos para general. Eso sí se podía abordar.
¿Y el tiempo?
DlM. Ni los trabajadores ni los campesinos tenían tiempo de ocio. Se trabajaba todo el día, todo el tiempo. En 1905 la ley de descanso dominical introduce un día donde por ley había que parar, y ya se podían dedicar a hacer otras cosas, como ir al cine. En 1919 se aprueba la jornada de ocho horas y lo último, que está al final del libro y coincide con la llegada del cine sonoro, son las vacaciones pagadas. Eso sí, solo de una semana.
FT. Los cambios legislativos van consolidando dinámicas sociales en marcha y van a ser momentos clave para construir el ocio. El cinematógrafo, en paralelo a esta evolución, va dejando de estar incorporado al espectáculo de varietés y emancipándose como espectáculo autónomo. Los cambios legislativos se estudiaban pero de forma independiente, es Juan Carlos De la Madrid el primero que los introduce en la historia del cine.
¿Cuándo empieza este cine a ser el cine que conocemos?
FT. Cuando el cine empieza a durar más. Con la duración gana peso social. Inicialmente las clases acomodadas le tenían cierto temor. Había habido incendios como el de París de 1896 o uno en la Escandalera en Oviedo en 1906. Luego el cine gana espacios propios, estables y seguros y con el sonido se convierte en espectáculo de masas.
DlM. El cine tuvo que unirse a los que le podían dar abrigo y por eso se metió en las varietés con la cupletista y las focas amaestradas. En los años 20 todo cambia porque los americanos se hacen con el mercado y con una nueva forma de narrar que es el cine clásico y el cine se suma a todos los fenómenos de masas: la prensa de gran tirada, el turismo, las ligas profesionales..
¿Cuando llega el edificio del cine?
DlM. Antes se proyecta donde sea: en teatro, barracones, trastiendas. Hubo pabellones, que eran arquitecturas efímeras, que duraron. Estaba El Luminoso de Gijón, o el Pabellón Iris en Avilés que empezó en 1909 y siguió hasta 1961. Los cines empiezan entre 1910 y 1912, como el Cine Doré de Gijón.
FT. Esos primeros cines tenían escenario porque necesitaban la música en directo y quedaban los vestigios de su convivencia con otros espectáculos. Su evolución es práctica, para aglutinar cada vez a más público más diverso. Era el origen de una manera de consumir cine que nosotros conocimos, colectiva y compartida, que ahora está en peligro de extinción.
¿Iba todo el mundo al cine, iban también las mujeres?
DlM. Hay de todo. Había público familiar, pero también sabemos de barracas en las que pasaban con precios reservados películas pornográficas, como "La del teléfono".
¿En qué momento el cine deja de ser magia y fascinación para el espectador y se normaliza su narrativa?
DlM. Al principio, la gente tenía tanta fascinación por aquello (que se veía mal) como por el aparato del que salía todo. La principal diferencia entre aquellos años y hoy no es la proyección digital, ni el dolby ni el patio de butacas, sino la pared que separa al público del aparato de proyección. Lo cambió todo.
¿De dónde sale este proyecto de Historia del Cine en España?
FT. Empezó antes de que naciera yo. En 1977 Germán Ramallo llega a la Universidad de Oviedo y trae una nueva manera de explicar y formar a los historiadores de Historia Contemporánea. Es el primero que trae la historia social, a Hauser, y crea la escuela en la que se formó Juan Carlos De la Madrid y Vidal de La Madrid. Yo soy la siguiente generación, pero ya habíamos trabajado antes en esa línea, como otros investigadores de Oviedo como Jorge Uría.
Llegan hasta 1931 en este volumen. ¿Cuántas entregas más habrá?
DlM. Dos más, sin fecha todavía. Y me gustaría subrayar dos cosas. Una, que los dos somos de aquí, criados en la Universidad de Oviedo, somos complementarios y amigos, y hemos tenido la suerte de haber conocido a esos dos pioneros, Ramallo y Jorge Uría. Y este libro tiene, creo, una importancia en lo que eran hasta ahora las historias del cine en toda España. Y eso es algo que hemos hecho desde Asturias.
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