Se jubila la primera guarda del medio natural del Principado: "Me dieron a escoger entre poner falda o pantalón; no sabían cómo iba a responder una mujer"
María José Tarrío aún recuerda lo que le costó abrirse camino en el servicio, al que entró en 1989, pero anima a otras a seguir sus pasos

María José Tarrío, con su perro, en la montaña asturiana. | LNE
Cuando María José Tarrío echa la vista atrás lo hace con la tranquilidad y la nostalgia de quien sabe que "romper techos" no es fácil, pero que lanzarse merece mucho la pena. Tras 37 años de servicio, la primera guarda del medio natural del Principado colgó el uniforme el pasado 2 de marzo. "Tenía ganas, porque después de tantos años trabajando llega un momento en que ya quieres descansar. Además, hay profesiones en las que cuando se jubilan pierden la relación con esa profesión, pero yo voy a seguir en contacto con la naturaleza, solo que de otra manera", cuenta.
Atrás queda ya esa frase que marcó el inicio de su carrera. "Tus superiores me han dicho que puedes escoger; puedes ponerte falda o pantalón", le espetaron cuando fue a hacerse el uniforme. "Ves lo absurdo que era; ahora mismo no le dirían eso a una mujer. Te ríes porque ves que no sabían qué hacer contigo. No sabían cómo iba a responder una mujer, qué iba a querer hacer yo…", reconoce.
Los primeros pasos no fueron fáciles, pero el tiempo acabó demostrando lo que ella siempre supo: que estaba tan preparada como cualquier otro para ejercer como guarda del Principado. Tarrío entró al cuerpo en 1989, tras preparar las oposiciones animada por un guarda que conocía. Su primer destino fue Arriondas. Con los años fue cambiando de ubicación, aunque su dedicación no disminuyó lo más mínimo.
"No me arrepiento de haber dado ese paso. Cuando va llegando el final, te haces consciente de las cosas buenas. Voy a echar de menos a los compañeros y a muchos vecinos con los que al final vas creando una relación", dice. Es verdad, reconoce Tarrío, que "hay momentos de enfrentamientos", pero su trabajo iba más allá de proteger el medio ambiente o hacer cumplir la legislación, "sino que intentabas ayudar a la gente en todo lo que podías. Es un todo, y el contacto con los vecinos es muy importante".

Tarrío, en una intervención en la nieve.
Difícil será para ella olvidar las intensas jornadas en las que el fuego hizo acto de presencia, arrasando todo a su paso. "Son quizá lo más duro del trabajo", reconoce. Antes, además, los agentes de medio natural participaban mucho más activamente en la extinción. "Ahora la situación ha cambiado, pero antes todos llevábamos en el coche un batefuegos y siempre hacía falta gente, acababas haciéndote un hueco entre unos y otros para ayudar. No era solo llamar para dar aviso, mientras los efectivos de bomberos llegaban no te quedabas de brazos cruzados, sino que intentabas hacer todo lo posible por ayudar. Era mucha intensidad, física y mental", recuerda.
Su implicación en los incendios no es lo único que ha evolucionado. Los horarios ahora son muchos más estrictos que cuando ella empezó y la burocracia se ha incrementado hasta el punto en el que "tienes la sensación de que pasas más tiempo haciendo papeles que en el monte".
Tarrío abrió camino y en los últimos años, ya nadie se sorprendía por ver a una mujer con el uniforme de guarda de medio natural. Es más, señala, en algún municipio asturiano todo el equipo está conformado solo por mujeres. Aunque "seguimos siendo minoritarias, pero hemos dado un salto. Ya no somos algo anecdótico". Y espera que la presencia femenina en el sector aumente muchísimo más. "Con los coeficientes reductores que permite la ley estatal va a haber un gran número de jubilaciones de golpe porque la gran parte de los guardas estamos en la misma edad. Somos una generación a la que le toca pasar a la retaguardia", dice. Por eso, "este es el momento de que las mujeres den el paso y se pongan a ello con todos los sentidos, porque va a haber muchas oportunidades".
La ahora ya exguarda de medio natural del Principado está empezando a disfrutar de su nuevo día a día, aunque tiene una cosa clara. A pesar de haber colgado el uniforme, seguirá disfrutando como nueva de la naturaleza, porque "el monte me encanta", pero lo hará con otra perspectiva, con una visión mucho más tranquila de quien sabe que no la están esperando en la oficina para presentar el correspondiente informe. Sus huellas seguirán marcando el camino.
Suscríbete para seguir leyendo
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir la sombrilla de terraza más barata del mercado: mástil ajustable y se ajusta a cualquier espacio
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir el toldo de terraza que se instala sin obra más barato del mercado: su tela se adapta a cualquier espacio
- Mañana se esperan colas kilométricas en Action para conseguir el juego de cojines para terraza o balcón más baratos del mercado: cómodos y en varios colores por 2,99 euros
- Hallado un cuerpo en la zona de Caso en la que se busca a Ramón Isidro González
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para hacerse con la plancha de pelo que marca tendencia en el mercado: disponible por 24,99 euros
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para hacerse con el potente microondas que es el más barato: por solo 39,99 euros
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para hacerse con la batidora de frutas más potente del mercado: ideal para llevar a cualquier sitio
- El autor de clásicos como 'Yo soy aquel Se nos rompió el amor' o 'Lo mejor de tu vida' para el que la música en español reclama el premio 'Princesa