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El general Campins, el único hombre por el que intercedió Franco (sin éxito) para que no lo fusilaran

Lorenzo Silva recrea en su nuevo libro, 'Con nadie', la vida del militar que se mantuvo leal a la República y que puso en pie como subdirector la Academia General Militar de Zaragoza

El coronel Miguel Campins, a caballo, en 1930, desfilando por el paseo Independencia de Zaragoza como subdirector de la Academia General Militar.

El coronel Miguel Campins, a caballo, en 1930, desfilando por el paseo Independencia de Zaragoza como subdirector de la Academia General Militar. / DR. Colección particular

Daniel Monserrat

ZARAGOZA

El final del general Miguel Campins es el mismo que el de todos los seres humanos, la muerte. Pero no es lo mismo cómo se muere y, mucho menos, cómo se vive. Y ahí la vida de Campins (Alicante, 1880-Granada, 1936) es diferencial. "Es un hombre que se atiene a sus principios, a su sentido del deber y a su palabra, porque entre otras cosas, todos los militares en activo han prestado una promesa de fidelidad a la República y que acaba pagando por eso el precio más alto". El que habla es el escritor y abogado Lorenzo Silva, que profundiza en la vida de este militar que acabó fusilado por el bando golpista, en su nueva novela, 'Con nadie' (Destino).

Un libro basado en hechos reales, entre otras cosas, porque no "era necesario ser más novelesco", narra el propio Silva. "Esto empieza como una novela de Dickens, un niño que se quedó huérfano con cinco años y empieza a vivir de internado en internado en varios lugares del mundo. Que sigue con una novela casi de guerra, de guerra colonial, con los 17 años que pasa en África. Luego viene su etapa en Zaragoza, quizá la parte más serena y feliz para él. Pero luego viene ya la convulsión de la República y el golpe de estado. Es que lo tiene todo, no hay que inventar nada".

17 años en la campaña africana

Campins estuvo en el frente africano desde la guerra del Kert de 1911 hasta la campaña final de 1927 con el desembarco de Alhucemas dos años antes. Es decir, fue uno de los militares más destacados de aquella campaña y, precisamente, fue allí, donde su vida empezó a transcurrir de forma paralela a la de Francisco Franco. "Hasta los últimos días, sus vidas se van anudando, aunque, desde luego, no fueron amigos, se conocían y se respetaban, pero poco más", relata Lorenzo Silva.

Lorenzo Silva en la redacción de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN.

Lorenzo Silva en la redacción de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN. / Jaime Galindo

Uno de los lugares donde convivió con Franco fue en la Academia General Militar de Zaragoza cuando Franco como director y Campins como subdirector y jefe de estudios la ponen en marcha en 1928. "Franco se dedicó a las relaciones públicas pero el que dirigía aquello realmente era Campins y este fue muy feliz en esa etapa formando en valores e intelectualmente a los oficiales españoles", subraya Lorenzo Silva, que desvela que uno de sus alumnos fue Manuel Gutiérrez Mellado (que se enfrentó en el Congreso a Tejero en aquel 23-F): "Actuó, probablemente, como lo hubiera hecho Campins", se aventura Lorenzo Silva.

La humillación de Franco

Con la llegada de la República, esta decide disolver la Academia General Militar y tras estar destinado en Gerona y ser nombrado general, acaba en Granada como comandante militar de la plaza el 10 de julio de 1936, apenas ocho días antes del golpe de estado y de que se desatara la tragedia. Él no secunda el golpe y, tras ser destituido es detenido a instancias de Queipo de Llano. Y ahí es cuando llega un movimiento inusitado: "El titular de esta historia bien podría ser 'Campins, el hombre por el que Franco intercedió'", explica Lorenzo Silva, que deja claro que es "algo excepcional. Intenta salvar la vida de Campis por dos veces y, además, casi suplicándoselo a una persona (Queipo de Llano) que sabe que le odia, que sabe que le detesta, que no se lleva bien con él. Es decir, casi se humilla para pedir clemencia. Algo que no hizo ni por un primo suyo al que acababan de ejecutar".

¿Por qué hace eso si realmente no eran ni amigos? "Yo creo que Franco estaba en deuda con un hombre que fue su subordinado en Zaragoza cuando tenía 12 años más que él, que contaba con una hoja de servicios igual de importante que la suya y que siempre fue leal".

Miguel Campins con uniforme de general. ¿Zaragoza? 1936.

Miguel Campins con uniforme de general. ¿Zaragoza? 1936. / DR. Colección particular

No lo consiguió y el general Campins fue ejecutado la mañana del 16 de agosto. Ese mismo día por la noche, capturan a Federico García Lorca. "Seguramente si hubiera seguido siendo el comandante militar de Granada, habría pasado otra cosa. Primero porque era perfectamente consciente de que Federico García Lorca no representaba ningún peligro militar y, por otra parte, sabía era una persona que merecía una cierta consideración", explica Lorenzo Silva, que concluye buscando la razón de la causa de que la historia de Campins haya estado tan silenciada en España: "Le pasa que se queda en tierra de nadie, en ese sitio tan incómodo en el que acaban muchas veces las personas que se atienen a sus principios, sobre todo cuando corren tiempos en los que prevalece el interés, las pasiones, el fanatismo, la conveniencia o el miedo".

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