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En Ourense

La historia de superación de Sandra y Antonio, de dormir en la calle a abrir un comercio de barrio: "La primera noche dormimos en un parque"

Su tienda de alimentación, que inauguraron hace un mes en el distrito ourensano de San Francisco, da razones para la esperanza a este matrimonio, un valenciano y una colombiana que cambiaron Sevilla por Ourense en 2022. Experimentaron la dureza de la vida sin techo y, tras años de dificultades, que contrastaron con alegrías como el nacimiento de su hija, ahora afrontan con ilusión una etapa nueva. "Ha sido muy difícil"

De vivir en la calle a emprender como comerciantes de barrio

De vivir en la calle a emprender como comerciantes de barrio / Foto: Iñaki Osorio | Vídeo: Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

La búsqueda de un anhelo, el de unas expectativas de vida mejores, empujó a Sandra Cava y a Antonio Baena a atravesar España, en el verano de 2022, y a recalar en Ourense, procedentes de Sevilla. Más de 750 kilómetros de viaje hasta el norte, para procurar en la capital de As Burgas una situación más próspera que en la ciudad hispalense, donde el coste de la vivienda y los locales lastraban sus oportunidades. Dieron aquel paso confiando en los consejos de "supuestos amigos" —lamenta él ahora, con la certeza que otorga el tiempo—, pero los planes esperados no resultaron, de entrada. La suerte, que es azarosa, tardó en cambiar de sino después de su llegada a Galicia.

"En agosto se cumplen cuatro años desde que estamos aquí. Pasamos mes y medio durmiendo en la calle. La primera noche, en un parque, al lado de la Cruz Roja", relatan. Después de un tiempo en el albergue, continuaron las dificultades, pero al menos disponían ya de un techo para cobijarse. "Me llegó una paga, busqué una casa de alquiler y, poco a poco, fuimos buscando trabajo, pero no había nada. No hemos podido trabajar hasta ahora", cuenta Sandra.

A veces, hay que escalar montañas y, tras una cima, aparecen nuevas cotas que superar. Lo intentaron, pero no accedieron a un modo de vida hasta que la idea de emprender alumbró la fase actual de su camino. "Nos ha costado trabajo. Hemos tocado hasta las puertas que no hay, hemos peleado como los gatos", resume Antonio. «Ha sido muy díficil. Sobre todo, mi madre nos ha ayudado económicamente, para poder abrir esta tienda y, antes, para poder pagar el alquiler, porque no llegábamos a final de mes», enlaza Sandra.

Productos de Andalucía, Galicia y Latinoamérica

Se cumple un mes desde que inauguraron una tienda de alimentación en el barrio ourensano de San Francisco, en la calle Pena Trevinca. "Pasamos por aquí varias veces, vimos que el local estaba muy bien y nos preguntamos: ¿Qué es lo que hace falta en esta calle? No había donde comprar para comer", expone Antonio. Su negocio se encuentra en una manzana sin supermercados. Es un punto de venta que resulta más cercano y accesible para los vecinos de los bloques próximos. En las estanterías de su local coinciden distintas culturas y propuestas culinarias.

Hay productos andaluces —jamón, pringá casera, manteca de lomo, "que allí vuela en los desayunos», resalta el hombre, aceitunas o vinos, entre otros artículos—, así como de Galicia y de países latinoamericanos, como Colombia y Venezuela. Por ejemplo, el dulce de guayaba, la panela o el agua de coco. "Queremos que la gente conozca este lugar y sepa que aquí hay una tienda de barrio, en la que tenemos un poquito de todo. Si alguien quiere algo y no lo tenemos, que nos lo diga y se lo traemos", resume Antonio.

El comercio, el proyecto de esta pareja, es un pequeño mercado que recorre el mapamundi de los lugares que definen su historia: él, valenciano de cuna; ella, colombiana; ambos, que se conocieron en Sevilla, con un marcado deje del sur. Entre los alimentos de Andalucía y Latinoamérica también hay espacio para productos típicos de Galicia, como las bicas. El recorrido vital del matrimonio deja huella en el propio nombre del establecimiento, 'S&K'. La 's' es por Sandra, y la 'k', la primera inicial de su hija, una ourensana de nacimiento, hace tres años.

Sandra y Antonio, con 38 y 57 años en la actualidad, se casaron hace siete meses. El alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, ofició su boda en el ayuntamiento, tocando el piano para ambientar el enlace civil con música nupcial. Fue el broche a una relación sentimental que comenzó hace seis años. La nueva etapa como comerciantes les insufla optimismo, aunque no abandonan la cautela. Trabajan todos los días, con la excepción del martes, y prestan servicio al vecindario los domingos y días festivos.

Levantaron la persiana cuando el resto de la calle sufría ya las consecuencias del corte de tráfico y las vallas de obras por el gran socavón en Pena Trevinca, consecuencia del temporal de principios de año. El tramo ha estado restringido a la circulación más de dos meses. «Se ha notado, porque hay personas que iban por la otra acera y no se habían enterado de que estamos aquí. Con la apertura de la calle va a venir más gente, creemos», expone Sandra.

"Mis expectativas principales son sobre todo por ella y la 'chiqui'", dice Antonio. Su vida laboral ha sido diversa, en sectores y destinos muy diferentes: desde la hostelería y la panadería a trabajos en plataformas petrolíferas. Sandra no dejó de buscar empleo en Ourense desde que llegaron pero, por sus circunstancias, los intentos previos a la apertura del negocio no resultaron. "O no te llamaban o era imposible compaginar los cursos de formación con la crianza de la niña, que no entró en la guardería hasta este año y ha tenido problemas de salud. Tiene una discapacidad», comparte la madre.

El horizonte se despeja tras el paso empresarial que Sandra y Antonio han dado. La pareja que atravesó España, y que sufrió la crudeza de tener que vivir en la calle, sonríe ahora, con la ilusión renovada, en su comercio de barrio.

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