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EFECTOS SECUNDARIOS

Los efectos de los medicamentos en los conductores, relacionados con entre el 5% y el 10% de los accidentes

Uno de cada tres conductores habituales reconoce coger el coche bajo los efectos de medicamentos que pueden interferir en la conducción

En los encuestados que conducen y toman fármacos, la mitad (49%) reconoce haber notado síntomas tras tomar la medicación como somnolencia, fatiga, disminución de reflejos

Las farmacias ya no usarán ni cúter ni celo para pegar el cartón de los medicamentos: Sanidad eliminará el cupón precinto

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Uno de cada tres conductores (34%) reconoce coger el coche bajo los efectos de medicamentos que pueden interferir en la conducción, una realidad que incrementa la exposición potencial al riesgo vial. Sin embargo, a pesar de que podrían estar relacionados con entre el 5% y el 10% de los accidentes, la toma de fármacos sigue "fuera del radar preventivo" y su riesgo continúa siendo "poco visible" para gran parte de la población. El perfil de quien conduce medicado es el de una persona de 50 años, sin clara distinción de sexo. Además, utilizan el coche para gestiones diarias y personales (73%) y cuentan con una mayor antigüedad al volante (un 64% lleva más de 20 años con carné).

Esta es una de las principales conclusiones del estudio 'Fármacos y Conducción', elaborado por Fundación Mapfre y Fundación Bidafarma, en colaboración con la Dirección General de Tráfico (DGT), el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y a través de la consultora Salvetti Llombart. El objetivo del documento es explorar el nivel de concienciación sobre la conducción bajo los efectos de la medicación.

Productos naturales

El informe ha sido presentado este jueves. Durante el acto, se ha expuesto que tres de cada cuatro conductores habituales (75%) han tomado medicación que pueda afectar a la conducción en los últimos tres años. "Esa menor percepción del riesgo puede ser mayor en el caso de productos sin receta o productos naturales. Muchos conductores no identifican el riesgo o piensan que pueden compensar los efectos de la medicación al volante", ha destacado Eva Arranz, médico de Fundación Mapfre.

El estudio alerta de que los efectos secundarios de los fármacos aún no preocupan a los conductores antes de ponerse al volante, pese a que pueden afectar a la atención, los reflejos y la capacidad de reacción. De hecho, revela "una importante contradicción" entre lo que los conductores saben y lo que realmente hacen. Al preguntarles explícitamente sobre cómo sitúan el nivel de riesgo del consumo de medicamentos, lo puntúan con un 6,9 sobre 9 puntos, y el 83% considera que los medicamentos pueden representar "un riesgo alto".

Situaciones como la lluvia (72%), la conducción nocturna (60%) o el cansancio (53%) sí generan elevados niveles de alerta entre los conductores

A la hora de valorar las situaciones en las que se extrema la precaución, únicamente el 26% afirma hacerlo cuando toma medicación, y solo un 3% lo menciona espontáneamente. En cambio, situaciones como la lluvia (72%), la conducción nocturna (60%) o el cansancio (53%) generan elevados niveles de alerta entre los conductores.

Una falsa sensación de control

La investigación apunta que el 61% de los conductores declara que su medicación 'no afecta' o 'afecta poco' a su capacidad de conducción (una cifra que aumenta al 73% en el caso de los que, además de tomar medicación, decide seguir conduciendo), algo que, señalan los expertos, es difícil de afirmar, puesto que algunos síntomas o efectos secundarios son difíciles de percibir.

En los encuestados que conducen y toman fármacos, la mitad (49%) reconoce haber notado síntomas tras tomar la medicación como somnolencia, fatiga, disminución de reflejos, menor atención o capacidad de reacción más lenta. Sin embargo, la respuesta más habitual no es dejar de conducir, sino adaptar la conducción reduciendo la velocidad o extremando precauciones.

No solo ansiolíticos

El informe constata que los conductores identifican con mayor facilidad el riesgo asociado a determinados medicamentos como aquellos que se usan para dormir, la ansiedad, la depresión o el dolor intenso y tienden a infravalorar los efectos de otros de uso frecuente y ampliamente normalizados, pese a que también pueden afectar a la conducción, como antigripales, antitusivos, antihistamínicos, relajantes musculares o determinados productos 'naturales' utilizados para dormir o relajarse.

Además, los expertos advierten del aumento de la polimedicación y de la normalización del consumo de medicamentos sin receta, una realidad que puede incrementar el riesgo al volante cuando se combinan distintos tratamientos o se mezclan con alcohol u otras sustancias. Y es que la combinación de distintos tratamientos puede generar efectos acumulativos e interacciones farmacológicas.

La prevención

El estudio señala que la prevención debe activarse antes de empezar el tratamiento, no cuando la persona ya está al volante. En este sentido, la prescripción en consulta médica (69%) y la dispensación en farmacia (49%) son los momentos más eficaces para recibir información sobre los riesgos y generar una conducta preventiva.

"Precisamente por eso es fundamental que la información llegue antes de iniciar el tratamiento y por todas las vías posibles. Médicos, farmacéuticos, prospectos y envases tienen un papel decisivo en esa primera advertencia, y desde la DGT o los Centros de Reconocimiento de Conductores (CRC) podemos contribuir a reforzar ese mensaje, darle visibilidad y convertirlo en un hábito más de seguridad vial", ha resaltado Montserrat Pérez, subdirectora General de Formación y Educación Vial de la DGT.

Advertencias o mensajes

Uno de los hallazgos más relevantes del documento es que el problema no parece estar relacionado con la falta de información. El 93% de los conductores medicados afirma haber recibido advertencias sobre los riesgos. Sin embargo, la información no siempre se traduce en cambios de comportamiento.

De hecho, existe una brecha de 26 puntos entre conocer el riesgo y actuar preventivamente. Entre quienes conducen medicados, esa distancia alcanza los 51 puntos porcentuales, lo que evidencia la necesidad de activar medidas formativas e incluso correctivas entre ciertos perfiles con mayor exposición al riesgo.

Pictograma

El pictograma de conducción, presente en algunos medicamentos desde el año 2007, también tiene un importante potencial como recordatorio preventivo, pero su conocimiento aún no está plenamente consolidado. Aunque muchas personas declaran fijarse en el envase, el reconocimiento del pictograma sigue siendo limitado: un 42% declara que no lo reconoce o no está seguro de su significado.

Medicamentos en una farmacia.

Medicamentos en una farmacia. / LAURA TEIXIDOR

A eso se suma que, algunos de los conductores medicados refieren que no siempre leen el prospecto, solamente lo hacen ante determinadas medicaciones, ante advertencias de los profesionales o cuando notan algún efecto secundario.

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Fuente: El Periódico

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