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Crítica / Música

Oviedo, punto de encuentro

"Forma Antiqva" recreó todas las combinaciones posibles en acompañamientos, medidos al detalle

El Barroco sigue triunfando, la sala de cámara del Auditorio de Oviedo volvió a registrar una excelente entrada y además "Forma Antiqva" estaba en casa con un recuperado Stefanni (1654-1728), digno de novelas y monográficos como este "Crudo Amor" que el grupo asturiano está llevando por el mundo, siendo además su último trabajo para el sello alemán Winter&Winter grabado precisamente en esta misma sala. Gijón (15 de julio de 2014), La Felguera (11 de octubre de 2015) y ahora Oviedo (en la III Primavera Barroca) han podido disfrutar del directo siempre único con los mismos intérpretes que han madurado y hecho suyo un proyecto a la medida de esta formación adaptada a nuestros tiempos. Estos músicos no paran de trabajar con distintos compositores y grupos en escenarios de toda la geografía mundial, pero con este punto de encuentro que suponen las cantatas de Steffani, algunas en edición propia de los asturianos más la "adoptada" cellista Ruth Verona (habitual con el trío langreano) y las voces de Mª Eugenia Boix y Carlos Mena, recuperado de la afección vocal que obligó a cambiar la fecha prevista (3 de marzo) de este concierto.

El cuarteto instrumental recrea todas las combinaciones posibles en acompañamientos, medidos al detalle, bajos obligados para los recitativos -en juego tímbrico permanente- y hasta los intermedios entre las seis cantatas del italiano para lucimiento individual de los gemelos Daniel a la tiorba con una íntima Toccata Terza de Kapsberger (1580-1651)- y Pablo a la guitarra barroca en el pasacalle de la "Sonata para guitarra española" de Fischer (1656-1746) más el primogénito Aarón desde el clave con la "passacaglia parnasiana" de Corbetta (1615-1681), engarzando los propios estilos compositivos de Steffani en un discurrir homogéneo de pasiones y efectos llenos de ricos contrastes para una sucesión idónea de escucha sin pausas, alterando levemente el orden que encontramos en el disco.

Si la edición propia de tres de las seis cantatas supone un trabajo extra para adaptar una música de lecturas casi infinitas al "cuarteto" de "Forma Antiqva", la elección de los solistas no pudo ser más acertada: la soprano Mª Eugenia Boix madura y convincente en cada intervención solista -recitativos de entrega o ariosos como "Oh, toglimi la speme" pasional y sentido- perfectamente empastada de color en sus dúos con Carlos Mena, igualmente volcado en todas sus apariciones, recordándonos su magisterio en estos repertorios con impactantes agilidades. "Placidísimas cadenas" contar con unos instrumentistas que "cantan" con ellos, completan fraseos, ornamentan con gusto y demuestran que la calidad es la mejor seña de identidad. Como el regalo del Pur ti miro, pur ti godo de "L'incoronazione de Poppea" (Monteverdi), otro punto de encuentro y recuerdo operístico en el foso del Campoamor, con Boix y Mena cantando una de las más bellos dúos de amor, todos en "Forma".

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