"La Fura dels Baus" desembarcó la tarde del viernes en el Teatro de la Laboral de Gijón para quedarse todo el fin de semana en escena con su obra de arte total, siendo sin duda una de las piezas teatrales más atractivas de la programación.

"Carmina Burana" ya había estado antes en Asturias, fue en la plaza de la Catedral de Oviedo en 2017. Ahora llega a Gijón bajo la atenta dirección y dramaturgia de Carlus Padrissa, miembro fundador de la compañía.

Compuesta por Carl Orff entre 1935 y 1936 basándose en veinticuatro poemas del códice original, conocida como "canciones seculares para cantantes y coros para ser cantadas con instrumentos e imágenes mágicas". Este códice recoge una crítica de trescientos poemas en latín, alemán y francés, donde se puede sentir la vida, el amor, la naturaleza y el placer terrenal.

El espectáculo estrenó con un olor a incienso que cubría a los espectadores, y con un coro que se encaminaba desde las puertas de entrada, entre las butacas, hacia el escenario engendrando una atmósfera única con la primera pieza musical "Dianae sumus in fide" ("Somos los adoradores de Diana").

Es el propio Carlus Padrissa, junto con la compañía y asistentes de dirección, quienes se encargan de componer la escena.

Un cilindro de tela semitrasparente, bajo unos inteligentes movimientos, ejerce de pantalla para las proyecciones que arman la acción, junto con elementos escenográficos simbólicos, como una bañera de agua que pronto acabaría teñida en vino.

El juego de alturas y niveles, grúas que mueven al reparto crean una sensación de profundidad a lo largo de toda la representación. Y el público tiene un importante papel gracias a un diálogo entre intérprete y espectador, convirtiéndose en un elemento más del espectáculo total.

La iluminación garabatea la escena de tonalidades rojas, blancas y amarillas, además del juego de luces con linternas desde el patio de butacas dando lugar a un éter único que introduce al espectador en "Carmina Burana".

Una puesta en escena musical única que además de Orff también es compuesta por César Belda, con una orquesta imperiosa y una soprano impresionante.

Aunque en contraste, cabe mencionar, bajo mi punto de vista, la falta de organicidad en las transiciones entre pieza y pieza, dejando unos segundos de movimiento de escenografía, coro y actores, que aunque necesario en algunos momentos creaba silencios ciertamente incómodos.

Los espectáculos de la compañía son una completa creación colectiva y estética propia. Y el pasado viernes su espectacularidad no iba a ser menos. Amor, religión, naturaleza, sexualidad, pecado y deseo son las palabras que me surgen cuando intento verbalizar "Carmina Burana".

Esto es "La Fura dels Baus", una ópera al estilo de Wagner, buscando la obra de arte total donde intervienen diferentes lenguajes escénicos. Música, escenografía, iluminación y gestualidad reducen el texto a un segundo plano, además de contar con un importante atrezzo que mezcla la estética de los monjes del código original con una caracterización que recuerda al teatro oriental, el "Teatro Kabuki".

El espectáculo concluye casi llegadas las diez de la noche, levantando al público de sus butacas y con una despedida inolvidable haciendo honor al coro, cantantes, actores, orquesta y técnicos, fundiéndose en una última partitura.

Sin duda, la noche del viernes quedará marcada por dos fuertes temporales, la borrasca Helena y "La Fura dels Baus".