Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Crítica / Música

Perlas barrocas

En torno a la música del siglo XVII giró la propuesta del conjunto asturiano "Forma Antiqva" para su participación en la presente temporada del ciclo ovetense Primavera Barroca. Una suerte de perlas musicales, muchas de ellas prácticamente desconocidas. La agrupación de los Zapico es un conjunto muy versátil, y el pasado miércoles lo demostró una vez más con una plantilla distinta de músicos entre los que no estaba su director, Aarón Zapico, y un repertorio de cámara que ahonda en el universo de la música instrumental, muy distinto al que ofrecieron la pasada temporada en Oviedo junto a la contralto italiana Sara Mingardo.

En esta edición, la música para dos chelos y bajo continuo tuvo mucha presencia dentro del programa propuesto por la agrupación asturiana. Buen ejemplo de ello fueron las canzonas de Frescobaldi. Es necesario aplaudir el buen hacer de las chelistas Ruth Verona y Elisa Joglar, que, más allá de su precisión en el terreno técnico del instrumento, su virtuosismo o su predisposición a la hora de improvisar, llevaron a cabo en estas obras un diálogo musical en el que predominó la uniformidad en el sonido de los dos violonchelos, como si de una única voz y alma se tratase, de gran expresividad. La sonata para violonchelo de Domenico Gabrielli y la "Recercada segonda" de Diego Ortiz fueron dos de las obras más complejas para el trabajo del conjunto, en las que ofrecieron algunas de las más altas cotas de calidad artística.

En un programa lleno de contrastes, "Villan di Spagna", de Kapsperger, también fue una obra muy delicada y conmovedora, de extrema sensibilidad, para la guitarra barroca de Pablo Zapico. Muy imaginativas las improvisaciones de Daniel Zapico a la tiorba en la fantasía de Selma y Salaverde. Aarón Zapico explicó al comienzo del concierto su ausencia en el escenario debido a su participación como miembro del jurado del premio "Princesa de Asturias" de las Artes, y fue sustituido por Daniel Oyarzabal, cuya labor como organista y clavecinista fue discreta pero muy necesaria para el funcionamiento del bajo continuo en todas las obras programadas y para el funcionamiento general de todo el grupo. Como agrupación, "Forma Antiqva" cuida especialmente los balances, haciendo posible que todas las intervenciones solistas de los distintos instrumentos fuesen perfectamente audibles pese a sus diferencias a la hora de proyectar el sonido, haciendo énfasis además en los contrastes dinámicos de la música, que en este periodo histórico son especialmente importantes, para dotar a las composiciones de un dinamismo que es una de las grandes bazas de este repertorio.

Una jornada de música de cámara instrumental que se movió entre Italia y España, que recurrió a Boccherini, uno de los compositores más reconocidos para simbolizar la relación musical entre ambos países, del que interpretaron un arreglo del pasacalle de la "Música nocturna por las calles de Madrid".

Compartir el artículo

stats