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Tino Pertierra

CRÍTICA / CINE

Tino Pertierra

La granja maldita

De Richard Stanley conocíamos "Hardware", una película de 1990 hecha con cuatro dólares de la época y que retozaba sin recato en un ciberpunk post-apocalíptico que le dio cierto pedigrí de culto, hoy desvanecido: es un bodrio bastante irritante. Mejor le fue dos años después con "El demonio del desierto", un mestizaje de géneros con brotes de terror y costuras de western que tenía en su espesa y malévola atmósfera sus puntos fuertes. Luego, silencio o algún documental de escasa repercusión. Su trabajo más famoso, curiosamente, es uno que nunca pudo ejecutar: una adaptación de "La isla del Dr. Moreau" convertida en proyecto maldito que le quitaron de las manos ("véase el imprescindible documental "Lost Soul: El viaje maldito de Richard Stanley a la isla del Dr. Moreau"). Y, de repente, reaparece con una adaptación de prestigio: Lovecraft, nada menos, un genio de la literatura maltratado por el cine con frecuencia. Claro que la presencia al frente del reparto de un Nicolas Cage que enlaza proyecto tras proyecto pasando de lo malo a lo peor sin despeinarse ya invita a la desconfianza. Por desgracia, los temores no son infundados.

Y "Color Out of Space", que arranca más o menos bien tomándose su tiempo para presentar a unos personajes extraños que no sabes si van o si vienen, con un ritmo lánguido y cierto preciosismo en la elaboración de imágenes que aspiran a ser perturbadoras, se va deshaciendo poco a poco justo cuando irrumpe en escena el meteorito que convierte la apacible (en apariencia) vida de una familia en una granja en una pesadilla alucinógena de maldad en la que rabiosos y estridentes colores se apoderan de la función, lo que no deja de ser una forma de camuflar la falta evidente de medios. Horror cósmico que por momentos parece horror cómico cuando Cage se desmadra, y que apenas tiene un par de momentos con los que asustarse un poco, uno de ellos tan sencillo y eficaz como poner en la cocina unos dedos en peligro.

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