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Saúl Fernández

CRÍTICA / TEATRO

Saúl Fernández

Los cuñados, mal, gracias

Maxi Rodríguez convence al personal con su comedia triste sobre los saltos morales y la familia cercana

Parado, con hijos. Matrimonio aburrido. Y una pantalla. Y en la pantalla, un cuñado dándolo todo. Eso sí, con antifaz. Para que nadie le descubra. Este es el planteamiento de "Porno", lo último de Maxi Rodríguez, actor, director y todo lo demás, uno de los extraordinarios de este sistema teatral asturiano de todos los demonios.

El teatro Palacio Valdés se llenó antes de anoche hasta donde colocaron la bandera -en estos tiempos pandémicos, a media asta-. Hubo aplausos a cientos (salió el elenco tres o cuatro veces a recibirlos), un éxito de los grandes, una comedia de las buenas. "Porno" se estrenó en Avilés, pero tiene ante sí todos los escenarios del mundo: de aquí a Goya.

Por lo menos.

"Porno" es una comedia salvaje. Y, a la vez, de esas con sofá y palabras graves: una comedia familiar; la familia tira mucho de la tristeza que se rebaña después de la risa y es que la carcajada de Rodríguez siempre tiene sustancia.

El maestro Luigi Pirandello explicó que "el humorismo consiste en el sentimiento de lo contrario, provocado por la especial actividad de la reflexión que no se oculta". Por ahí se mueve Maxi Rodríguez: rodeando la realidad y en ese rodeo se pone meditabundo y, a veces, pertinaz en su empeño por dejar clara la seriedad de la tesis que emerge de las carcajadas que causan sus diálogos: hacer porno, ver porno, vicio, desahogo, crisis, pobreza de objetivos.

Para todo ello crea cuatro personajes redondos: la hermana a calzón quitado, el cuñado sin futuro, la "youtuber" fracasada, el actor amateur? Todos familia, todos, en Navidad. Fechas entrañables para reír las tristezas cercanas de cuatro tipos que viven al otro lado del descansillo de tu casa.

La penuria, el revés, es un descojone. Porque "Porno" va de porno, pero también la crisis cercana, del final del mes demasiado lejano, de los tuyos, bien gracias. Y todo con un deseo de cambio como un certificado de penales. Lo mejor de "Porno" es la familiaridad lograda por un director de escena de los buenos.

El teatro se rompió las manos agradeciendo su trabajo: permitir volver al teatro. Eso, el regreso, también consiguió el beneplácito del personal cuando lo verbalizó la voz en off del teatro: la de la actriz Natalia Suárez Ríos.

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