Política de hechos consumados. Lo peor de la catástrofe ya pasó, ahora estamos en plena expansión de una nueva anormalidad. Diez años después de ser invadidos por los extraterrestres (se ve que no contaban con Will Smith para detenerlos), los terrícolas sufren la ocupación con las mismas consecuencias que conocieron los franceses cuando llegó la bestia nazi o los rusos cuando intentó aplastarlos Napoleón. Es decir: hay supervivientes que colaboran con el enemigo y hay supervivientes que luchan contra él. Y la guerra se abre en tres frentes. Civil y universal. Las miserias del ser humano, y sus grandezas, colisionan. Inevitable.

De Rupert Wyatt conocíamos su capacidad para ser brillante y complejo ("El origen del planeta de los simios", "El jugador") y, también, su tendencia a veces hacia una farragosidad que enturbia el núcleo duro de la historia. "Nación cautiva" tiene mucho de eso: un punto de partida muy interesante que aporta luces distintas a asuntos trillados, una realización enérgica y contundente en varios tramos y, ay, una facilidad a ratos frustrante para dispersarse, enredar las cosas y agitar personajes hasta volverse cargante con una progresiva desarticulación de sus mejores bazas. Pero, ¿nos quedamos con sus logros en esta cartelera desértica que sufrimos?

Quede claro que no estamos hablando de "Independence day" ni de "La guerra de los mundos". Nos movemos en el terreno más alocado del thriller nervioso y recargado de meollos emocionales y sociales más profundos que los que podemos encontrar en un testimonio de ciencia-ficción exterminadora. No hay grandes alardes de efectos especiales, pero los que hay son moderadamente originales y correctos. Sin héroes de brillo y gatillo fácil, sin villanos a los que escupir con ganas, "Nación cautiva" ofrece un retrato ajustado de lo que sucede cuando una autoridad totalitaria se hace con el control de todo y una parte de la sociedad acepta gustosa la esclavitud a cambio de tranquilidad y seguridad, aunque sea a costa de multiplicar desigualdades. Y hay quien se rebela. Una historia vieja como el mundo que da un salto hacia un ¿futuro? en el que los tiranos son sustituidos por extraterrestres que prefieren no dar la cara y dejar que los humanos que aceptan ser lacayos hagan el trabajo sucio.