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"Tenía su sonrisa habitual pero estaba muy pálida", dicen los vecinos que se encontraron con la Princesa Leonor y los Reyes en un bar de Cudillero

Los parroquianos se dedicaron a hablar con Felipe VI: "Estaban todos los vecinos hablando tan normal con él, del mal tiempo que hacía y que vaya fastidio la lluvia, pero la mayor preocupación del Rey era la salud de la Princesa"

Varios momentos de la visita

Una gastroenteritis truncó ayer la entrega del premio "Pueblo Ejemplar" a la comunidad vecinal de Cadavedo, en Valdés. Pero dejó como legado una muestra de carácter y abnegación ante las obligaciones del cargo. La infanta Sofía no pudo acudir y la princesa Leonor se vio obligada a abandonar el recorrido aquejada de los mismos síntomas, aunque lo hizo ya en el tramo final de la visita.

El malestar –eso que todo el mundo conoce como "una vomitona"– no fue óbice para que la joven, que mañana lunes cumple 17 años, demostrase una gran responsabilidad en el ejercicio de sus funciones. Así lo subrayaron a este periódico médicos observadores del acto, quienes hicieron énfasis en "la sorprendente profesionalidad que ha mostrado en los actos en los que ha logrado participar porque sus molestias debían de ser bastante intensas". Superando el malestar, la heredera de la Corona saludó, sonrió y puso atención a todo lo que le decían.

Fue en la noche del pasado viernes, tras la ceremonia de los premios "Princesa de Asturias" en Oviedo, cuando Sofía y Leonor de Borbón comenzaron a encontrarse mal. Sobre todo la Infanta, quien padecía síntomas más intensos. En torno a la medianoche, los médicos de la Casa Real decidieron administrarles un fármaco antiemético (usado para combatir vómitos y náuseas). En concreto, uno de uso muy común, "Primperán". La noche debió de ser toledana, ya que ayer sábado, muy temprano, los mismos facultativos solicitaron más envases del mismo medicamento a la UVI móvil de guardia destinada al evento.

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EN IMÁGENES: La Familia Real visita Cadavedo para hacer entrega del premio al Pueblo Ejemplar Luisma Murias

A la hora prevista para la salida de la comitiva, y pese a sus esfuerzos por asistir a su cita con los vecinos de Cadavedo, la Infanta Sofía se vio obligada a permanecer en el hotel. La Princesa Leonor, que tampoco se encontraba bien, hizo el esfuerzo de cumplir con su compromiso y salió con sus padres de Oviedo, aunque con cierto retraso respecto a la hora prevista. La joven heredera de la Corona lo pasó mal durante el viaje. Tanto es así que, a la altura de Ballota, en Cudillero, tuvieron que hacer un alto en el camino recalando en Casa Fernando.

En el conocido restaurante y hotel pusieron a su disposición amablemente una habitación. Allí estuvo acompañada de su madre, la Reina Letizia, durante media hora: "Estaba fastidiada, cuando la vi bajar venía blanca, tenía su sonrisa habitual, pero muy pálida; la pobre no estaba para mucho trote", explica José Luis García Fernández, propietario del establecimiento, aún sorprendido con la presencia de la familia real en su negocio.

La Familia Real, ayer, con los vecinos y empleados de Casa Fernando (Ballota, Cudillero). | Reproducción de S. A.

Al tiempo que Leonor intentaba reponerse de los síntomas junto a su madre en el piso de arriba, el rey Felipe VI charló animadamente con los empleados y los vecinos del pueblo que allí se encontraban. Atónitos de tener al Jefe del Estado al lado y con el móvil en la mano para retratar el momento. "Estaban todos los vecinos hablando tan normal con él, del mal tiempo que hacía y que vaya fastidio la lluvia, pero la mayor preocupación del Rey era la salud de la Princesa y la Infanta", relata García.

De hecho, el propio Rey Felipe confesó a los presentes que todos los miembros de la Familia Real "se encontraban regular". Pero pese al malestar, cumpliendo con sus obligaciones, probó un trozo de rapa que había sido elaborada en la cocina de Casa Fernando. "Me dijo que iba a comer un poco por no hacer un feo pero que tampoco se encontraba muy bien del estómago, que estaban los cuatro de aquella manera". Una vez repuesta, la princesa Leonor bajó con su madre, saludó y se fotografió con todos los presentes. "Estamos encantados", apostilla García.

La Familia Real retomó el camino hacia Cadavedo, donde les esperaba un pueblo lleno de ilusión. La Princesa cumplió con su papel, con una amplia sonrisa durante todo el recorrido y dejándose querer por el público, que la ovacionaba a cada paso. Ni rastro en la imagen de la situación por la que estaba pasando. Pero en el tramo final, en la visita a la casa del Padre Galo, no pudo más. Acompañada de su madre, se vio obligada a ausentarse mientras su padre, el Rey Felipe, firmaba el libro oficial de visitas. Pasados unos minutos, Leonor de Borbón volvió a hacer acto de presencia y, en un último y valorado esfuerzo, ella misma dejó su rúbrica en el documento al igual que la Reina Letizia. Después, tras dar un abrazo a sus padres, la Princesa tuvo que retirarse a descansar debido a la urgencia sanitaria.

La Reina da el parte médico de sus hijas en una intervención improvisada en la que leyó el discurso que había preparado la princesa de Asturias

La Reina da el parte médico de sus hijas en una intervención improvisada en la que leyó el discurso que había preparado la princesa de Asturias A.D.

Acto seguido fue llevada al aeropuerto de Asturias donde, junto a su hermana, tomó un vuelo privado con dirección a Madrid. En menos de 45 minutos, el avión aterrizó en la base aérea de Torrejón. Mientras tanto, en Cadavedo, era el momento de los discursos institucionales. Su madre, Doña Letizia, fue la que tomó las riendas del acto y leyó el discurso que la princesa Leonor había preparado para compartir con los vecinos de Cadavedo. Ahí volvió a ser la misma Letizia Ortiz periodista que un día trabajase como reportera y presentadora del Telediario en TVE. La Reina recondujo la situación, hizo de la necesidad virtud, y demostró ser una gran comunicadora que transmite con una convincente naturalidad.

La misma que desplegó con los habitantes de Cadavedo que se preocuparon por el estado de sus hijas. La Reina contó que las jóvenes llevaban horas con los síntomas pero que todo hacia indicar que se trataba de una gastroenteritis leve que se pasaría entre 24 y 48 horas.

De hecho, la urgencia sanitaria que fastidió a la Infanta y la Princesa la celebración del "Pueblo Ejemplar" ha podido ser originada, según los médicos consultados, por dos factores: un virus de los frecuentes en esta época, como el rotavirus, o por haber ingerido un alimento en mal estado. En el primer caso, dicen, "resulta razonable pensar que en los próximos días más miembros de la Familia Real sufran estos síntomas". En el segundo caso, aprecian, más gente que haya comido con ellos deberían tener los mismos síntomas. De hecho, la Casa Real ha solicitado muestras de los alimentos en los sitios donde ha comido la Familia Real en estos días. Sea como fuere, las jóvenes lo intentaron todo por cumplir con su cita en Asturias hasta el último momento. Y en Cadavedo todos les desean una pronta recuperación.

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