Entrevista | Cristina García Rodero Fotógrafa de la agencia Magnum

"Las fotos son infinitamente más expresivas que un texto, la mirada es más rápida que la lectura"

"La fotografía es un lenguaje que se escribe con luz" | "Los teléfonos móviles han hecho que la visión de la realidad cambie"

La fotógrafa Cristina García Rodero.

La fotógrafa Cristina García Rodero. / EFE

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Cristina García Rodero (Puertollano, Ciudad Real, 1949) fue la primera española en unirse a Magnum, antes de ella ningún fotógrafo español, ni hombre ni mujer, había entrado en la agencia. Es una de las grandes de la fotografía: Premio Nacional de Fotografía en 1996, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2005 y Premio Ortega y Gasset a toda su trayectoria en 2024. Su libro "España oculta", dedicado a las fiestas, los ritos y las costumbres de la España rural, es indispensable.

–¿Qué lectura hace de la concesión del premio de la Concordia a Magnum?

–Es un premio tan importante y tan valioso... Habla mucho de la calidad de la agencia y de la labor que ha hecho durante más de 75 años en pos de la verdad y la calidad de la imagen. Magnum se creo en 1947 para defender la autoría de las fotos, que siempre se firmaran, que su propiedad regresara al autor una vez publicadas. Quería dar importancia al creador. Las fotos no son un mero relleno, algo para ilustrar; las fotos son infinitamente más expresivas que un texto, la mirada es más rápida que la lectura, es instantánea y muy valiosa. Una foto demuestra que has estado allí.

–¿Cómo se entra en Magnum?

–Hay que pasar un proceso de selección de cuatro años. En cada etapa necesitas de cierta cantidad de votos de los miembros de la agencia para pasar a la siguiente: primero estás nominado, de nominado pasas a asociado y después te conviertes en miembro. Tienes que pasar tres evaluaciones. Se presentan miles de fotógrafos, con sus trabajos, y ha habido años que no se ha elegido a ninguno. Hay interés por abrir las puertas a la gente joven, a las mujeres, que las hay magníficas fotógrafas en sitios como Irán, en Rusia... Durante mucho tiempo solo fuimos Susan Meiselas y yo.

–¿Qué se necesita para ser seleccionado?

–Buscamos personas jóvenes, juventud y talento; nos interesa el riesgo, el riesgo personal, fotógrafos que aporten a la fotografía, que es un lenguaje que se escribe con luz; la autenticidad. Somos tantos, y tan diferentes, pero muy unidos. La reunión de este año será en Arlés, y unos días antes tendremos unos días de convivencia, para conocer a los nuevos. Somos una cooperativa de unos 70 fotógrafos, las cuentas tienen que estar claras y hay que ver qué hemos hecho bien y qué no si queremos sobrevivir en tiempos tan difíciles para el periodismo gráfico.

"Las fotos son infinitamente más expresivas que un texto, la mirada es más rápida que la lectura"

Tarragona. 1991. / @ Cristina García Rodero / Magnum Photos / Contacto

–¿Por?

–No estamos pasando por los mejores momentos para la prensa, con tanto teléfono móvil. Un fotógrafo puede tardar dos días o más en llegar al lugar de la noticia y cualquier persona con su móvil puede enviar un vídeo al momento, pero esas personas son aficionadas, no tienen vocación de trascender, de formarse y hacer una obra. Los teléfonos móviles han hecho que la visión de la realidad cambie. El otro día estuve comiendo en un restaurante chino con unos amigos, la camarera nos hizo una foto fabulosa con el móvil, bien encuadrada, iluminada... Pero no quiere ser fotógrafa. Hoy un teléfono móvil lo resuelve todo, con apretar un botón consigues imágenes muy buenas, no hace falta técnica ni formación para eso, aunque a lo mejor alguien encuentra su vocación así.

–¿La suya cómo empezó?

–A lo tonto, viendo a mi padre sacar fotografías de los momentos felices, cuando íbamos de vacaciones a Málaga, cuando visitábamos la Alhambra... Me maravillaba cómo de un objeto tan pequeño salían aquellas imágenes planas, un instante que quedaba para toda la vida, y empecé a hacer fotos a mis hermanos chiquitillos, a mis gatos, a mis amigos... Luego, cuando estudiaba, la Fundación Juan March me dio una beca para cinco años, para fotografiar las fiestas de los pueblos, que acabaron siendo 15. Había mucha falta de conocimiento de la cultura popular de España.

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