Entrevista | Cristina de Middel Presidenta de la agencia Magnum

"La gente consume cada vez más imágenes, pero no sabe leerlas; hace falta alfabetización visual"

"El concepto de verdad se ha diluido: hoy en día el problema no es que nos engañen, es que todo es verdad"

Cristina de Middel, en una fotografía tomada el año pasado en Alicante.

Cristina de Middel, en una fotografía tomada el año pasado en Alicante. / Morell/ Efe

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Cristina de Middel (Alicante, 1975) preside la agencia de fotografía Magnum desde 2022. En 2021 De Middel publicó "Afronautas", un libro en el que documenta fotográficamente el insólito programa espacial que Zambia quiso poner en marcha en los años 60, compitiendo con Estados Unidos y la Unión Soviética, y con el objetivo de enviar a la luna a 12 astronautas y 10 gatos. Es uno de los trabajos más populares de De Middel, que vive entre Brasil y España, y que ayer atendió a LA NUEVA ESPAÑA telefónicamente en una espera en el aeropuerto en trayecto hacia Nueva York.

–¿Cómo han recibido este premio "Princesa de Asturias" de la Concordia?

–Es un apoyo y un reconocimiento, un impulso a un mundo como es el del fotoperiodismo que está muy amenazado por la crisis de fe en la imagen y en la información. Es reconocer la lucha y el trabajo por la independencia, reconocer un trabajo serio, hecho con tiempo, y reconocer el no haber caído en el frenesí del todo rápido, y es también un premio que llega en un contexto en el que la inteligencia artificial amenaza con conducir la fotografía hacia el acantilado.

–¿Cómo logra Magnum compatibilizar sus valores fundacionales y la viabilidad económica y empresarial?

–Magnum es una empresa, que tiene que dar de comer a todos sus empleados y a sus familias. Esa es una capa, pero hay otra: Magnum es una institución, por la historia que tiene, por los fotógrafos que la han conformado. La gestión de la agencia no puede contradecir sus valores, que todos llevamos tatuados en la frente. Hay que conseguir un equilibrio.

–¿La mayor amenaza contemporánea para el fotoperiodismo?

–Estamos en un momento de adaptación. La gente consume cada vez más imágenes, pero no necesariamente sabe leerlas y descifrarlas; hace falta un proceso de alfabetización visual, que aprendan a leer las imágenes. Las plataformas en las que se comparten y se visualizan imágenes que no hacen más que reafirmas las propias creencias, la tendencia a la polarización... Todo eso está dejando el fotoperiodismo a merced de lo que digan las audiencias.

–¿La tiranía de la audiencia, además de las presiones políticas y económicas?

–Es muy raro encontrarse a un fotoperiodista alineado con un poder político. Yo no lo conozco. Magnum fue fundada como una cooperativa de fotógrafos independientes, por Robert Capa, Henri Cartier-Bresson, David Seymour y George Rodger... Actualmente tiene unos 44 profesionales en activo, con los que no ejercen y los mayores seremos en total unos 90. Tiene una larga historia, de casi 80 años, y sigue siendo una agencia llena de vitalidad. Tenemos muchas ganas de trabajar y hacer cosas. Si fuéramos un periódico o una revista tendríamos que hacer concesiones, pero no es así, trabajamos y colaboramos con ellos pero somos una agencia. La independencia es un valor fundamental para los profesionales de Magnum, la libertad para hacer una cosa u otra, para dar nuestra propia visión de la realidad y hacer lo que creamos.

–Por lo que decía antes, no corren buenos tiempos para el fotoperiodismo.

–El concepto de verdad se ha diluido. Hoy el problema no es que nos engañen, es que todo es verdad. Si quieres construir una verdad te apoyarán, si construyes otra también te creerán. Nos lo creemos todo, dependiendo del día. Ser periodista hoy es más difícil que hace 20 o 30 años.

–La representación española en Magnum es exclusivamente femenina.

–En eso ha habido bastante cambio en estos años. Magnum está atenta a los cambios sociales, se tiene que adaptar a ellos y ellos se reflejan en Magnum, y eso sucede no solo con el género sino también en lo geográfico y en lo social.

Suscríbete para seguir leyendo