08 de marzo de 2017
08.03.2017
Por libre

Proyecto X

Para un equipo que ha logrado únicamente 17 puntos en 26 jornadas, es complicado encontrar argumentos sólidos que hagan pensar que será capaz de sumar un mínimo de 20 puntos en las 12 que restan

08.03.2017 | 15:48
Burgui y Traoré.

En estas dos últimas semanas de vida que le restan al invierno, antes de entregarle el testigo a la primavera, el Real Sporting (Sociedad Anónima Deportiva para nuestra desgracia) buscará desesperadamente que la suya, se prolongue más allá de la estación de las nieves. Porque si ya resulta difícil de creer que haya muchos sportinguistas que todavía, a pesar de la derrota del pasado domingo, mantengan encendida la luz de la esperanza, el que esta siguiera brillando en caso de que el equipo no logre dos victorias en las próximas dos jornadas de competición, sería como para llevar el caso a analizar a Cuarto Milenio.

Pero siendo objetivos y si nos atenemos a las frías estadísticas, para un equipo que ha logrado únicamente 17 puntos en 26 jornadas, es complicado encontrar argumentos sólidos que hagan pensar que será capaz de sumar un mínimo de 20 puntos en las 12 que restan (si siendo optimistas, situáramos en 37 puntos la salvación).

Como suele suceder en estos casos, nadie quiere dar por consumado el descenso hasta que no sea matemáticamente un hecho. Y menos aún el Consejo, con su presidente a la cabeza. Hacerlo, supondría asumir un nuevo fracaso en su currículum, en el que solo brilla el éxito del tan reciente pero al mismo tiempo tan lejano ´Sporting de los Guajes´. Un éxito, no lo olvidemos, curiosamente debido en gran parte a Tebas y a su ojeriza hacia este club. Si al mandamás de La Liga (esa misma que maltrata a sus aficionados con horarios infernales, como el este sábado) le salió el tiro por la culata, a este Consejo lo que le ha reventado en la cara es la escopeta, con todos sus cartuchos cargados en el interior.

Sin embargo, estoy convencido, porque lo contrario sería la enésima irresponsabilidad (algo que tampoco me sorprendería), de que el club tiene ahora mismo sobre la mesa dos planes o si lo prefieren, dos proyectos distintos, en función de la categoría en la que se milite el próximo año. Lo que ya no tengo tan claro es si con Nico o sin él, aunque apostaría por esto último. En este club se cortan tantas cabezas de turco como sean necesarias, pero la principal y única cabeza responsable de 23 años de fracaso económico y deportivo (con la salvedad ya mencionada), jamás se cortará a sí misma. De eso no les quepa la menor duda. Y menos cuando la presión social parece ir en consonancia con la apatía que durante buena parte de la temporada, se ha visto sobre el campo. Es hasta cierto punto paradójico, que las últimas grandes pañoladas coincidieran con el único momento dulce (y tan dulce) que ha vivido la era Fernández en lo deportivo.

El problema de tener un Proyecto X (por bautizarlo con el título de una más que polémica película de comedia -¿qué es sino una tragicomedia este Sporting?- norteamericana), es que mientras no se despeje la incógnita y no se conozca si X será igual a P (de Primera) o a S (de Segunda), no resulta nada fácil construir algo sólido y por lo general, esta indefinición casi siempre conduce a errores o malas gestiones. Tenemos el ejemplo claro en lo que ocurrió el año pasado cuando el club, en un escenario similar, no se atrevió a echar el resto por jugadores como Bernardo, Luis Hernández y Jony, ofreciéndoles una contraoferta a la que tenían por parte de otros equipos, que pudiera al menos hacerles dudar. La posibilidad de pillarse los dedos económicamente en caso de no lograr el ascenso, pesó más que la oportunidad de mantener tres pilares fundamentales. Y los jugadores, como es lógico, tampoco podían esperar hasta el último momento para asegurar su futuro profesional.

Lo que es más que evidente es que un Proyecto P, podría significar la permanencia de algunos de los jugadores llegados este año, aunque quizás aún más notoria, sería la necesidad de cambiar algunos cromos que todos tenemos en mente. Del mismo modo que un Proyecto S supondría con toda seguridad un éxodo masivo de los fichajes llegados esta temporada. Y con él, y como consecuencia de la consiguiente disminución en el presupuesto disponible, tal vez una vuelta a la esencia de este club: la cantera. Escuchaba este lunes a un conocido periodista deportivo local, Juan Gancedo, pronunciar en antena una frase que se oye con frecuencia en las tertulias sportinguistas: con los fichajes se desciende y con los guajes se asciende. Amén, que diría el padre Fueyo. Por cierto, como diría Don Julio Puente, "si pregunto, ¿molesto?": ¿habrá ya encontrado Rubi el momento para hablar con el anciano capellán del Sporting? ¿Pudiera ser que incluso aunque solo sea por encomendarse a lo divino como último recurso, se echara atrás en su decisión inicial, del mismo modo que hizo con el coach Ricardo Serrés?

Post Scriptum: el Sporting ya entrena con los balones blancos que La Liga pone en juego durante la primavera y el verano. Utilizando el eslogan de la conocida cadena de tiendas y supermercados, con dos semanas de antelación, ¡ya es primavera en la liga de Tebas! Y oye: a ver si el problema de los nuestros para enchufarla entre los tres palos iba a ser el cenizo color amarillo.


 

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