20 de mayo de 2018
20.05.2018

La importancia de ser terceros

Quedarse a las puertas del ascenso directo supone, en caso de empate tras la prórroga, pasar de ronda sin lanzar penaltis

20.05.2018 | 17:14
Baraja, ayer, cabizbajo en Mareo tras el regreso de Tenerife.

La derrota del Sporting en Tenerife deja a los rojiblancos prácticamente sin opciones de ascenso directo. De hecho, Rayo y Huesca podrían ascender matemáticamente esta misma jornada. Sin embargo, las dos últimas fechas no son, ni mucho menos, mero trámite para los de Baraja: en el formato actual de la Segunda división, ser tercero supone importantes ventajas.

Según el sistema de play-off implantado en la temporada 2010-2011 para dirimir la tercera de las plazas de ascenso a Primera División, los clasificados entre los puestos terceros y sexto se enfrentan a una suerte de eliminatoria a doble partido. En la primera ronda, tercero y sexto se ven las caras en una parte del cuadro, mientras que cuarto y quinto hacen lo propio en la otra. Los vencedores se enfrentan en la gran final, también a doble partido.

La primera de estas ventajas es de gran importancia moral: el tercer clasificado juega ambas eliminatorias con la seguridad de disputar el partido de vuelta en casa. El Molinón sería así juez y parte del ascenso, con una importancia que se hace aún más capital viendo los buenos resultados rojiblancos esta temporada en su feudo (14 victorias, 3 empates y solo 3 derrotas).

Sin embargo, la segunda de estas ventajas es, quizá, la más importante, dado lo igualada que está la categoría de plata del fútbol español. Y es que, ya desde la temporada 2011-2012, el equipo que mejor clasificación haya firmado en las 42 jornadas de temporada regular queda eximido de jugarse el ascenso en la lotería que es la tanda de penaltis.

Es decir, en caso de empate tras la prórroga (una vez contabilizados los goles fuera de casa, que tienen valor doble en caso de empate a tantos), el Sporting pasaría a la siguiente ronda automáticamente, sin tener que pasar el peaje de los once metros.

Un ejemplo claro. La primera vez en los seis años de vida de esta norma que tuvo una aplicación real fue el año pasado. En la primera ronda del play-off se enfrentaron el Tenerife, cuarto clasificado, y Cádiz, quinto. El partido de ida, en el Ramón de Carranza, finalizó 1-0 a favor de los locales. Idéntico resultado que se dio a la vuelta, en el Heliodoro Rodríguez. Así, empatados a goles y también a tantos fuera de casa, el Tenerife pasó a la final por haber quedado mejor clasificado en la temporada regular. Aunque luego cayera frente al Getafe.

Pero eso sí. El tercer puesto es un caramelo envenenado. En los siete años de existencia de play-off -seis de ellos con esta nueva norma-, únicamente en tres ocasiones ascendió el equipo que finalizó mejor clasificado en las 42 jornadas anteriores: Valladolid (2012), Almería (2013) y Getafe, el pasado año. Aunque suponga importantes ventajas, el tercer puesto ayuda, pero no asegura el ascenso a Primera división.

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