08 de junio de 2018
08.06.2018
Real Valladolid 31Real Sporting

Jony da esperanza al Sporting

Un tanto del cangués levanta a los rojiblancos tras recibir tres goles en nueve minutos y da vida para remontar al Valladolid el domingo en El Molinón

08.06.2018 | 02:17

Jony rescató al Sporting en Valladolid para mantener vivo el objetivo del ascenso. Un tanto del cangués en la segunda parte permite creer en la remontada después de que la ilusión se fuera por la borda en nueve minutos. Fue el tiempo en el que los pucelanos marcaron tres tantos en medio del desbarajuste total en el que se convirtió el conjunto de Baraja hasta rehacerse en el descanso. Los gijoneses están obligados a darle la vuelta a la eliminatoria el domingo, con la ayuda de El Molinón, para no acabar siendo víctima de una inexplicable fragilidad en el momento más importante de la temporada.

El primer partido de la primera eliminatoria de la promoción no trajo a un Sporting diferente al que venía dando señales de alarma. Más bien demostró que sigue sin haber rastro del equipo que creció con Baraja a través de la seguridad defensiva. Lo pagó en Zorrilla y le puede costar la temporada. No hay excusa en las situaciones puntuales a las que apela Baraja. Ni justificación a nueve minutos de una sorprendente paralización total. Lo único bueno es que hay tiempo a remediarlo.

La canción "No, no nos podrán parar", del grupo vallisoletano Celtas Cortos, acompañó a los blanquivioletas al saltar a calentar al verde de Zorrilla. Toda una declaración de intenciones de lo que se encontró el Sporting. La afición local se volcó, como no podía ser de otra manera, desde el inicio para exprimir al máximo el factor de abrir la eliminatoria en su feudo. No hubo, en todo caso, el lleno absoluto que desde la entidad pucelana se anunció durante la semana para justificar las escasas entradas enviadas a Gijón. Los de Baraja, respaldados por un millar de rojiblancos entre las veinte mil almas que hubo en el escenario de la última final copera del Sporting, asumieron el desafío inspirados en la filosofía de Michael Santos: si el público está en contra, mejor. No alcanzó a aguantar media hora.

El Valladolid asumió el peso del partido en el inicio. El Sporting esperó. Lo hizo con líneas juntas para proteger una zaga con las esperada presencia de Juan Rodríguez, por Álex Pérez, y la vuelta de Calavera por Lora. La excesiva atención de Sergio y Bergantiños a prestar ayudas a laterales y centrales daba metros a Anuar y delataba el miedo al "Pichichi" Mata. El punta pucelano tuvo a los nueve minutos un mano a mano con Mariño que volvió a sacar su clásica parada salvadora en una acción que, en todo caso, estaba anulada por fuera de juego. Precipitados tras las recuperaciones, los rojiblancos consiguieron, poco a poco, lo más difícil: quitarse de encima el arreón inicial. Primero, con un cabezazo de Santos. Después, con una volea del uruguayo que se fue desviada. Y cuando empezaba a tomarle el pulso llegó el caos total.

El Sporting desapareció de Zorrilla en el minuto 28. Jony perdió el balón y obligó a Sergio a realizar una falta para detener el contragolpe rival. La acción desencadenó un centro al área de Hervías en el que Mata forcejeó con Juan Rodríguez, dejando al rojiblanco en el suelo, y habilitando a que Calero, en el segundo palo, le ganara cómodo la posición a Calavera para cabecear a placer a la red. Entre las protestas del Sporting por la posible falta cometida por Mata, lo que podía haberse quedado en un desliz fue el principio del desplome.

La banda derecha rojiblanca volvió a ser territorio amigo para los pucelanos seis minutos después. Carmona regaló a Hervías un caramelo en forma de falta, la más peligrosa de las muchas que había cometido hasta ese momento. A la altura del pico derecho del área de Mariño, el exoviedista se encaminó a emular el golazo que le había metido a Osasuna en la última jornada de Liga. Y lo calcó. La caída no acabó ahí. Tres minutos después llegó el tercero, esta vez desde la banda izquierda. Las ganas de sacarla jugada hicieron que Canella regalara un nuevo balón en el costado del área que hizo a Hervías buscar rápidamente a Mata. El punta de los blanquivioletas superó a Juan Rodríguez y se topó con la inesperada ayuda de Calavera. El catalán apareció a la desesperada para hacer la cobertura y terminó mandando el balón al fondo de la portería. En medio de un desbarajuste total, pudo haber un cuarto si Mata no se llega a trastabillar con el balón en área pequeña.

El Sporting tocó fondo. Besó la lona pero la segunda parte sacó la rabia de equipo. Los rojiblancos dieron un paso al frente, tomaron la iniciativa y no tardaron en encontrar la recompensa. Jony lanzó un contragolpe con el que buscó uno de sus clásicos centros rasos por delante de la defensa para aprovechar la carrera de Santos. El uruguayo se topó con Masip en la acción más clara del partido para los de Baraja. Llegaba alguna señal de vida. Se volvía a creer.

Ante la obligación del Sporting de asumir riesgos, el partido acabó de abrirse. Una situación que también trajo las ganas locales de seguir pescando en río revuelto. Primero Mata, en un nuevo intento que detuvo Mariño, y Óscar Plano, con un disparo seco que se estrelló en Juan Rodríguez. La valentía, sin embargo, terminó dando premio a los visitantes. Rubén García buscó al siempre revoltoso Jony. Moyano se comió el envío y el cangués arrancó la moto con destino al gol de la esperanza.

El Sporting acortó distancias y metió el miedo en el cuerpo al Valladolid. Una nueva concesión pucelana, en botas de Ontiveros abrió un nuevo contragolpe con Jony de principio a fin. El rojiblanco cruzó la mitad del campo para pisar el área y armar la derecha, la menos buena. El balón fue manso a las manos de Masip pero puso en relieve quién lideraba la reacción y las posibilidades que podían abrirse. Tarde, pero el Sporting daba vida a una eliminatoria que tras la primera parte parecía vista para sentencia.

Y en busca de un estirón final a base de orgullo, la entrada de Álex López por Rubén García envió el claro mensaje de Baraja: visto lo visto, del mal, el menor. No hubo más que lamentar, en área blanquivioleta y rojiblanca. Todo quedó a la espera de que el domingo el Sporting pueda completar la remontada a la que obliga nueve minutos de caos.

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