10 de octubre de 2018
10.10.2018

Torrecilla protege a Baraja

El Sporting respalda al técnico entre la preocupación por la falta de fútbol y el irregular rendimiento de Djurdjevic y Lod, llamados a marcar las diferencias

10.10.2018 | 01:48
Los primeros cánticos de la afición solicitando la marcha de Baraja no cambian el plan de ruta. Al menos, esa es la imagen que se pretende trasladar. El Sporting se mantiene junto a su entrenador y junto al proyecto liderado por Miguel Torrecilla, principal valedor del Pipo. Lo hace sin que en el seno del club se oculte la preocupación por la imagen mostrada por el equipo  tras la derrota en el Wanda Metropolitano ante el Rayo Majadahonda. La falta de fútbol, especialmente de argumentos en ataque, unido al discreto rendimiento de futbolistas llamados a marcar las diferencias, como Djurdjevic y Lod, han abierto dudas transcurridas las ocho primeras jornadas.
 
Seis meses sin ganar fuera de casa pesan demasiado. Especialmente, si el Sporting continúa sin ofrecer señales de reacción a medida que suma desplazamientos lejos de El Molinón. La mala dinámica a domicilio ha alimentado las críticas hacia la labor de Rubén Baraja, como pudo comprobarse entre los más de mil sportinguistas desplazados a la capital de España. Los cánticos pidiendo la dimisión de la directiva y la salida del máximo accionista, repetidos en ocasiones anteriores, ya no fueron los únicos. Javier Fernández pudo comprobarlo desde el palco del Wanda Metropolitano. 
 
A Rubén Baraja se le reconoce el mérito de haber armado un conjunto fiable en cuanto a lo defensivo, pese a que ante el Rayo Majadahonda esta faceta brillara por su ausencia. Lo que más preocupa es que, a estas alturas, el equipo continúe sin mostrar alternativas sólidas a la hora de construir en ataque. El atasco en el centro del campo que se produjo en Alcorcón y se repitió, durante muchos minutos, ante Deportivo de La Coruña, Osasuna, y el pasado lunes ante el Rayo, se completa con las nulas cifras goleadoras de los delanteros. Demasiadas razones para obviar el problema, por mucho que se busque aparentar tranquilidad. 
 
El consejo de administración también es sensible a otro factor, el que apunta al irregular papel que están mostrando futbolistas sobre los que se apoya el proyecto de esta temporada. Sobre todo, en cuanto a poder articular y construir una identidad en lo ofensivo. Robin Lod ha dejado destellos cuando se le presuponía un poder de influencia notable según los informes de Torrecilla. Incluso Baraja reclamó la necesidad de que diera un paso adelante y dio un giro al sistema táctico para hacerle más visible. En el Wanda se quedó lejos de cumplir ese rol. En cuanto a Djurdjevic, empieza a detectarse una desesperación por no encontrar el gol que se está volviendo en su contra.
 
El Sporting tiene en su pasado reciente un claro ejemplo de que el cambio en el banquillo no ha ejercido como solución. Las salidas de Abelardo y Rubi, héroes ahora en el gran momento en Primera de Alavés y Espanyol, respectivamente, lo evidencian, por no hablar del buen inicio liguero en Grecia de Paco Herrera. Las miradas también se centran en Miguel Torrecilla, la gran apuesta del club para volver a Primera desde que asumiera la dirección deportiva en 2017. El Sporting cree en Miguel y Torrecilla, en Baraja. Los resultados obligan a añadir razones para alimentar la confianza.
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