08 de diciembre de 2018
08.12.2018

De Guaje a guaje

"La felicitación de Villa por mi debut me hizo mucha ilusión", dice Espeso, la última perla de Mareo

08.12.2018 | 00:35
Espeso, ayer, en la Escuela de Mareo.

Tenía solo siete años cuando recibió la llamada del Sporting. Fue su padre quién se lo comunicó mientras jugaba con sus amigos en La Corredoria (Oviedo). Después de trece años en Mareo, el pasado jueves en Eibar se llevó una doble alegría: el debut con el primer equipo del Sporting y la felicitación de David Villa. El mensaje de móvil de Villa, sumado al de Canella, uno de sus modelos a seguir en el club, pusieron el broche a una tarde que nunca olvidará, en la que además se estrenó con asistencia incluida a Álvaro Jiménez en el primer tanto del Sporting ante el Eibar.

"Fue una alegría increíble para mí el debut. Había soñado con este momento muchas veces", confesó ayer Espeso en Mareo, tras dejar la expedición con el primer equipo para regresar a Gijón y ponerse a las órdenes de Isma Piñera con el filial. "La camiseta del partido va a estar encuadrada en el salón de mi casa en primer plano", comentó.

Espeso llegó al Sporting en pista y, con su salto al fútbol campo, empezó a coleccionar títulos: ganó con los alevines, infantiles y cadetes en primera categoría y un año después con el Liga Nacional Juvenil. La temporada pasada dio el salto al filial rojiblanco y, ahora, con apenas 20 años, ya tiene la experiencia vivida de disputar un partido de Copa del Rey con el primer equipo rojiblanco. "José Alberto me pidió que fuese el Espeso de siempre, ya me conoce de muchos años en la cantera", resaltó.

El viaje de vuelta de Eibar el jueves por la noche se lo pasó pegado al móvil, contestando a las muestras de cariño recibidas por familiares y amigos. El mensaje más especial le llegó de David Villa. "Me hizo mucha ilusión el mensaje que me envió por mi debut", comentó. El consejo que le dio el Guaje fue que continuase trabajando porque ya había metido la cabeza en el primer equipo. Otro de sus momentos más emotivos fue la emoción con la que vivieron en Ipurúa su puesta de largo de rojiblanco en su familia. "Mi madre y mi hermano estaban emocionados y llorando en el campo de lo contentos que estaban por lo bien que me había ido en el partido", confesó ayer Alberto Espeso.

El último jugador criado en Mareo que ha dado el salto al primer equipo comparte con el técnico José Alberto la condición de ser ovetense y de tener una familia dividida entre el Sporting y el Oviedo. A su padre le tira el color azul y el Barça, pero su madre y su abuelo le llevaron de pequeño la pasión rojiblanca.

Un extremo reconvertido

En Ipurúa tuvo que lidiar con los nervios del debut. "Me centré rápido, aunque los cinco primeros minutos tuve algo de nervios", señaló. No obstante su aclimatación rozó la perfección, se compenetró a la perfección con Lod, su compañero en la banda, y cumplió con la tarea asignada por José Alberto. "Es importante que un entrenador que te conoce te de la oportunidad de jugar, porque otro que no sabe quien eres puede tener alguna duda. Con alguien que conoces puedes apretar más", apuntó Espeso.

Ni siquiera debutar con una asistencia de gol hizo cambiar la actitud del joven lateral zurdo rojiblanco. "La asistencia es algo anecdótico, un premio más. Lo importante es pasar de ronda", señaló.

Este mes dos laterales zurdos han dado al salto al primer equipo, primero Cordero y ahora Espeso, aunque en el caso del ovetense sus inicios futbolísticos fueron de extremo, hasta que un partido en alevines frente al Roces el equipo se quedó sin laterales zurdos, Espeso jugó como medida de urgencia en esa posición y ahí se asentó hasta el día de hoy.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook