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Sentimiento rojiblanco

Teniente, cura y sportinguista

"Rezo cada semana por el ascenso", dice Rafael Lavandera, tío de Nacho Cases y ordenado sacerdote tras dejar el Arma de Caballería

Rafael Lavandera, junto a la camiseta de Nacho Cases, ayer, en el puerto deportivo de Gijón.

Rafael Lavandera, junto a la camiseta de Nacho Cases, ayer, en el puerto deportivo de Gijón. MARCOS LEÓN

Tres cosas han marcado la vida de Rafael Lavandera Fernández-Carvajal: el ejército, el sacerdocio y el Sporting. En el primero pasó 16 años de su vida, en el segundo, 26, en el tercero "llevo desde que nací". El Molinón le ha recuperado desde que se jubilara, hace tres años. "Antes

"La jubilación me ha permitido vivir el sportinguismo al cien por cien", admite Rafael Lavandera, que ahora echa una mano a otros curas sin perdonar el día de visita a El Molinón. La vocación le llegó a los 36 años, cuando cambió el Arma de Caballería para ingresar en el Seminario y ordenarse en 1970. Inició entonces una etapa en la que la se hizo cargo en la zona de Tineo "de hasta once parroquias", para más tarde ser el cura de Bañugues "durante doce años". Ahí hizo relación con la peña sportinguista Monchu, con la que incluso ha viajado a animar al equipo lejos de Gijón. La intensa vida de Rafael tiene otro vínculo con el club rojiblanco: también vistió la camiseta.

"Llegué a ser jugador del Sporting, pero en la etapa en la que hubo equipo de hockey patines", desvela sobre una época que recuerda como muy efímera y en la que "los partidos se disputaban en el pabellón de La Arena". La memoria le devuelve entonces otros goles, los de Solabarrieta, con los empezó a forjar una pasión alimentada, después, por Nacho Cases. "Nos hace falta un centrocampista como él. Si lo hay, todavía no se ha visto", comenta. "No están jugando bien al fútbol, pero son efectivos. Queda todavía mucho. Rivales difíciles como Mallorca, Cádiz y Albacete", asume.

Rafael no descarta el ascenso directo, aunque firmaría una promoción con Sporting y Oviedo en la pelea. "Pero que no haya destrozos como en el último derbi. Cuando la violencia entra, desaparece todo", subraya. "Si logramos jugar el play-off lo que pase después va a ser un poco una lotería, pero tengo esperanza en que saldrán adelante", destaca antes de dejar un recado: "El Padre Nuestro de Fueyo (capellán rojiblanco) en el vestuario está ahora haciendo efecto".

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