19 de agosto de 2019
19.08.2019
Por libre

Empate amargo que invita al optimismo

19.08.2019 | 09:11

Puede parecer a priori una contradicción, pero el empate logrado a domicilio por este nuevo Sporting 'made in Torrecilla', frente al recién descendido Girona, uno de los supuestos gallitos de la categoría, a pesar del sabor amargo que pueda haber dejado en aquellos aficionados sportinguistas que creyeron que lo más difícil se había logrado a falta de apenas tres minutos, para despertar sin embargo de su sueño solo un minuto después, ha de invitar al optimismo por todo lo que pudo verse en el estadio de Montilivi, con José Alberto López como 'general en plaza' desde la primera jornada del campeonato.

Muchos y significativos cambios en el Sporting de esta renombrada Segunda División, empezando por su indumentaria (hoy lució su segunda equipación), y siguiendo por su nuevo patrocinador, no exento de la polémica que genera la presencia de las casas de apuestas en el fútbol en particular y en el deporte en general. No resulta ya por ello ninguna coincidencia que su rival luciese en su camiseta el nombre de una empresa de la competencia.

Pero yendo a lo meramente deportivo, resaltar de mano en esta primera alineación del 'míster del pueblo', la presencia en el once titular de hasta cinco jugadores que de algún modo dieron sus primeros pasos en la siempre motivo de orgullo Escuela de Fútbol de Mareo. Fueron así de la partida Borja López (que dejó en el banquillo a Marc Valiente), un trivote cien por cien de la casa, con Manu García, Nacho Méndez y Don Javier Fuego Martínez, y un Pablo Pérez, siempre en el punto de mira de no pocos aficionados rojiblancos, pero que este domingo y sin riesgo de pecar de chovinismo alguno, fue de los mejores sobre el césped.

De hecho la presencia del media punta gijonés fue sin duda una de las sorpresas de José Alberto en su primera alineación, de igual modo que lo fue la titularidad de Molinero en detrimento de Unai Medina. Algo menos lo fue la de Carmona (capitán una vez más), teniendo en cuenta los problemas físicos que venía arrastrando Aitor García. Y tampoco sorprendió en exceso ver a Nacho Méndez (otro de los destacados en tierras catalanas) arrebatándole el puesto a Cristian.

El encuentro empezó según el guión esperado, con el Girona buscando imponer su condición de local, pero encontrándose muy pronto con la realidad de un Sporting ordenado, disciplinado y muy bien plantado, con una presión arriba que dificultaba todos los intentos del equipo entrenado por Juan Carlos Unzué, de hacerse con el dominio del balón.

Muy pronto también se vio que el árbitro tinerfeño, Trujillo Suárez, descendido de Primera hace dos temporadas, no iba a ser condescendiente con los visitantes. No habían transcurrido ni dos minutos cuando ya había mostrado a Carmona la primera tarjeta del partido, por una entrada que tampoco merecía tal castigo. Lo peor no obstante estaba por venir en la segunda parte, en una jugada en la que el VAR (otro debutante para la categoría), tuvo ese protagonismo del que precisamente siempre han querido huir los buenos colegiados.

Fue del Girona el primer disparo a portería, desde fuera del área, algo que sería a posteriori la tónica general de los ataques del cuadro local. Respondió de manera inmediata Pablo Pérez con un buen 'chut', tras pase de Carmona, quien minutos después se jugó la expulsión por elevar en exceso la pierna intentando rematar un centro.

Se sucedieron momentos de dominio alterno, con apenas ocasiones de peligro real. El calor y la sensación de bochorno que se respiraba en el ambiente, hizo necesaria la pausa para la hidratación, llegada la primera media hora de partido. Pareció sentarle mejor esta interrupción al cuadro sportinguista, pues suyas fueron las mejores ocasiones en los instantes finales del primer periodo. Uros (por dos veces), Babin y Pablo Pérez, dispusieron así de sus opciones para haber logrado que el Sporting se hubiese retirado al descanso con ventaja en el marcador. Algo que para nada hubiera sido inmerecido.

Tras el paso por los vestuarios el Girona salió enrabietado y tratando de darle mayor velocidad al juego. Llegó de esta manera en el minuto 51 el primer milagro de la temporada por obra de 'San Mariño'. José Alberto reaccionó como un resorte desde el banquillo poniendo a calentar a Álvaro Vázquez, Cristian Salvador y Aitor García.

Fue poco después cuando llegó la jugada polémica del partido. Una entrada a destiempo por parte del hasta entonces impecable Damián Pérez, pero que no dejaba de ser merecedora poco más de falta y que de hecho ni el propio árbitro sancionó como tal, fue revisada por el VAR, llevando al director de la contienda a tomar la drástica decisión (e injusta por lo excesivo de la misma), de expulsar al lateral del Sporting, a pesar de todas las protestas habidas y por haber del jugador argentino y del resto de sus compañeros, con Javi Fuego a la cabeza. Y es que hay brazaletes invisibles que pesan y mandan más que los que pueden verse.

Con más de media hora por delante y un jugador menos al Sporting no lo quedaba sino apretar los dientes y defender con si cabe aún mayor concentración de la mostrada hasta ese momento. Para ayudar a ello, la primera decisión llegó de forma inmediata desde el banquillo, con la entrada al campo de Unai Medina por Manu García, quien se retiró con la cara de frustración propia de quien es el primero en exigirse mucho más de lo ofrecido en esta ocasión. Tiempo tendrá para ello; y calidad aún más para demostrarlo.

Con el Girona echado definitivamente arriba y con todo el estadio (salvo esa omnipresente presencia de seguidores sportinguistas) apretando de lo lindo, llegó paradójicamente la mejor ocasión para el Sporting, merced a una certera asistencia de Pablo Pérez a Uros, quien en un uno contra uno frente al guardameta Juan Carlos, volvió a dejar patente lo que se vio la pasada temporada: no es un delantero centro 'puro y duro', sino que es un punta 'peleón', incansable en la brega, capaz de inventarse un brillante disparo desde fuera del área de la nada, pero que marra lo que parece más sencillo, que es a fin de cuentas lo que se le pide a un nueve.

Movió de nuevo ficha José Alberto cuando corría el minuto 71, siendo en este caso el sustituido el amonestado Carmona (presente pero poco acertado en los lanzamientos a balón parado que dispuso), para dar entrada a Aitor García, entregando el mallorquín su brazalete a Pablo Pérez.

Tras la nueva pausa de hidratación, fue justo Aitor quien avisó de que no iba a ser convidado de piedra, al estrellarse en el larguero un tiro suyo, después de rebotar en un defensa local. Ni cinco minutos después, Pablo Pérez se impone en el enésimo salto de cabeza, el balón le cae a Uros, quien se lo devuelve al canterano para que este abra a banda a Aitor. El onubense no desprecia la asistencia, sacándose de la chistera un fabuloso requiebro para orientarse la pelota a su pierna buena y batir así la meta del Girona en el 87. Casi increíble pero cierto. La posterior celebración del gol no era para menos.

Pero como el fútbol es como es, no duró la alegría ni un suspiro. Tras decidir José Alberto realizar su último cambio, para sustituir a Uros por Alvaro Vázquez, llegó de inmediato el empate en prácticamente la única ocasión en la que el Girona logró perforar por banda la numantina defensa gijonesa. Borja López no pudo así evitar el pase de la muerte que su tocayo Borja García convirtió en el uno a uno.

Si el gol del Sporting había supuesto un jarro de agua fría para la parroquia local, el del empate reavivó un volcán que Aitor con su gol parecía haber extinguido. Y con los siete minutos de descuento más de un sportinguista se temió lo peor. Y a fe que pudo serlo si en la última jugada del partido, el VAR hubiese revisado una mano dentro del área visitante. Hubiera sido tan cruel como injusto.

Empate en definitiva que quizás pueda saber a poco por lo cerca que se tuvo el 'premio gordo' que hubiera supuesto el llevarse los tres puntos, pero que muchos seguidores rojiblancos hubiesen firmado cuando vieron quedarse a su equipo con uno menos y de la forma como se produjo la acción.

Pero sin duda las sensaciones que deja el equipo son buenas, con la certeza que supone el disfrutar del mejor portero de la categoría, una defensa de nivel, un centro del campo de lujo, y donde tal vez lo único que se pueda echar en falta sea más profundidad por las bandas; si bien Aitor demostró que apunta a titular en ese sentido. Pero sobre todo, mayor definición en las ocasiones que se generan.

Esto no acaba sino de empezar, pero igualmente sirve aquello de que este punto será bueno no, sino muy bueno, si se consiguen los seis siguientes que habrán de disputarse en El Molinón Enrique Castro 'Quini'. ¡Y claro que hay motivos para el optimismo! Que duren.


Post Scriptum: con casi dos semanas por delante hasta el cierre del mercado, ¿es Hernán el jugador con mayores posibilidades de abandonar la disciplina rojiblanca, o existe algún otro 'tapado'?

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