25 de agosto de 2019
25.08.2019
Por libre

Segundo empate

25.08.2019 | 21:35

Una tormenta eléctrica durante la madrugada previa al choque, como no se recordaba en Gijón en mucho tiempo, ejerció de despertador para miles de sportinguistas, y de paso, recordarles que era el Rayo de Paco Jémez, el rival que habría de estrenar la temporada en El Molinón Enrique Castro 'Quini'.
 
Un estadio que como era de esperar, ofreció una fantástica entrada de público, presentando como es ya norma año tras año, un césped impecable. Por estos y otros motivos, se entiende que recibiera el reconocimiento como mejor estadio de Segunda de la pasada temporada, según votación realizada entre todas las Federaciones de Peñas. Además de este galardón, hubo otro en los prolegómenos del partido, con la entrega por parte de la Federación de Peñas Sportinguistas del Trofeo Molinón de Plata a Diego Mariño.
 
Por otra parte, antes de comenzar el encuentro, se guardó un emotivo y respetuoso minuto de silencio en memoria del padre del jugador sportinguista Carlos Cordero, así como por el fallecimiento de Adolfo Pulgar.
 
Para este segundo partido, José Alberto dio prácticamente continuidad al equipo que jugó en Gerona, con la obligada sustitución del sancionado Damián Pérez por Molinero en el lateral izquierdo, y la entrada del recuperado Aitor García por Carmona, manteniendo de este modo a Pablo Pérez en el once como premio a su buen encuentro ante los catalanes.
 
De partida el Rayo trató de buscar la presión arriba, para intentar dificultar así la salida de balón de los rojiblancos. Fueron en todo caso unos primeros minutos de tanteo, con quizás abuso de pelotazos por ambos equipos, siendo lo más destacado la primera tarjeta amarilla, mostrada por el colegiado Vicandi Garrido a Molinero, apenas transcurridos seis minutos del partido.
 
Previamente se había reclamado una caída de Aitor García, fuera del área según demostraron las imágenes, que no fue señalada en todo caso por el colegiado.
 
Lo intentó Uros, siempre peleón y sediento de gol en el minuto 12, con un disparo muy escorado desde fuera del área que se marchó lejos de la portería, mientras sus compañeros en la jugada le reclamaban un centro que parecía más sencillo.
 
Con continuas pérdidas y alternativas en el juego, llegó la que será el 'paradón' de la jornada, con quién si no, 'San Mariño' como protagonista. A este paso El Molinón de Plata merecerá ser de oro. Corría el minuto 21 cuando el cancerbero gallego salvó con una mano de ciencia ficción, un remate que venía rebotado y en el que más de uno veía ya el primer gol del partido. No fue así por suerte para el cuadro rojiblanco.
 
Fueron los mejores minutos de un Rayo, que a la conclusión del primer tiempo, dispuso del 61% de posesión de la pelota, aunque sin crear excesivo peligro, salvo la jugada anteriormente mencionada.
 
La primera amarilla para los rayistas llegó en el minuto 28. En ausencia de Carmona, fueron Manu García y Nacho Méndez los que se situaron junto al balón, siendo el primero de ellos quien pusiese un centro medido dentro del área, que acabó yéndose al larguero, tras el remate involuntario de un defensa franjirrojo. El posterior rechace acabó al borde del área, donde Molinero falló al intentar controlar el balón, cayendo este a los pies de Borja López quien con una soberbia volea logró batir al ex del Sporting, Alberto. Era el minuto 29' y llegaba de este modo la primera alegría del presente curso para los más de 22 mil espectadores presentes en el estadio.
 
De ahí al descanso, el Rayo lo intentó pero sin mucha claridad de ideas, mientras que el Sporting aguardaba bien situado en su campo, para buscar alguna contra, como la que dispuso Uros en el minuto 40, cayendo el jugador serbio en el área, sin que de nuevo el árbitro señalase nada a pesar de las protestas del guerrillero balcánico. En realidad no había habido nada.
 
Primeros 45 minutos muy tácticos en general y sobre todo muy físicos por parte del Sporting, lo que demuestra el buen trabajo en ese sentido que José Alberto está realizando con los suyos durante la semana.
 
Se reanudó sin cambios el partido, siendo la primera jugada un gol anulado a Uros por fuera de juego. La revisión del VAR no hizo variar la señalización inicial del asistente de turno. Una lástima porque era un golazo.
 
Sin embargo tras esta primera acción que invitaba al optimismo en la parroquia local, llegó el mazazo en forma de empate en el minuto 51,  tras un pase por banda derecha al interior del área, que resolvió Andrés Martín con un zapatazo que sorprende a Mariño por el palo que defendía. El mismo jugador del cuadro madrileño volvió a marcar tres minutos después, pero la acción fue anulada por un claro fuera de juego.
 
El Sporting respondió con orgullo y pundonor al gol recibido. En el minuto 55 llegó así la caída de Pablo Pérez en una carga por detrás dentro del área, que pareció penalti. El árbitro hizo caso omiso de las protestas del canterano y del público.
 
No pareció igual de equilibrado en la toma de sus decisiones el trencilla, cuando poco después mostró la segunda amarilla a Nacho Méndez, en lo que pareció más una sobreactuación del jugador rayista. Demasiado castigo para tan poca cosa.
 
Con semejante panorama, se le ponía cuesta arriba el partido al Sporting. De nuevo fue Pablo Pérez quien protestó una acción en contra, tras impactar desde el suelo sobre su pecho con el pie un jugador del Rayo. El árbitro se remitió al VAR, sin sancionar nada finalmente. Lo cierto es que pareció involuntario aunque quizás evitable.
 
En el minuto 67 llegó el primer cambio de José Alberto, entrando en el campo Cristian por un desdibujado Aitor, yéndose Manu García a la derecha. Sin duda el entrenador ovetense buscaba darle más músculo a un centro del campo que empezaba a acusar la fatiga.
 
A pesar del movimiento desde el banquillo, era el Rayo el que seguía dando mayor sensación de peligro, producto en parte de su superioridad numérica y del paso atrás dado por los rojiblancos tras el doble golpe recibido en forma del empate y de la expulsión de Nacho.
 
Llegó de esta manera el siguiente cambio en el minuto 75, siendo Alvaro Vázquez el elegido para darle el relevo a Uros en la punta de ataque, con el ya clásico enfado del jugador serbio. Es de esperar que esta temporada no tarde tanto en estrenarse como la pasada; y haría bien en no ser él mismo quien se vuelva a cargar con esa presión.
 
Con la posesión del balón completamente entregada al Rayo, el Sporting lo dejaba todo a expensas de un posible contraataque o de una jugada a balón parado. El primer aviso fue una incursión por banda derecha del recién ingresado sobre el césped, Alvaro Vázquez, quien centró al área sin que Pablo Pérez pudiese llegar al balón.
 
En el minuto 80 un buen pase de Manu García a Alvaro Vázquez, dejaba a este solo en dirección a la frontal del área, siendo derribado de manera ostentosa por Tito. La única duda que dejaba la jugada era si el jugador sportinguista partía en fuera de juego. El VAR decidió que no y por tanto reafirmaba la roja al jugador visitante. Se igualaban así las fuerzas con diez minutos por delante.
 
Fue el propio Alvaro quien ejecutó la falta, respondiendo de manera segura Alberto, en un balón que tampoco era fácil.
 
El último cambio del Sporting llegó en el minuto 85, entrando Neftalí por un fundido Pablo Pérez. De nuevo el jugador de Mareo despachó un partido de puro derroche físico, lo cual fue reconocido por la afición al abandonar el césped.
 
De ahí al final del partido poco digno que reseñar. Con los dos equipos con miedo a recibir un gol que hubiese sido ya definitivo, se llegó a la conclusión del encuentro con el empate ya referido, y que por lo visto sobre el terreno de juego, puede considerarse como justo. De este modo, asturianos y madrileños suman dos puntos en dos jornadas y siguen sin conocer ni lo que es ganar ni lo que es perder. Punto es punto y dos puntos son dos puntos.
 
Y es que tan cierto como que el Sporting pudo tal vez haber intentando irse más arriba con el marcador a favor, para tratar de matar el partido, tampoco el Rayo mostró mucha ambición cuando lo tuvo todo a favor, con el empate logrado y la superioridad numérica.
 
Partido muy intenso en definitiva y entretenido a ojos del espectador, como lo demuestran las once cartulinas mostradas (diez amarillas y una roja). Mejor primera parte del Sporting, que como sucediera con el empate logrado en la jornada anterior, ha de invitar al optimismo. No obstante bueno será que ratifique esas sensaciones en forma de victoria en la próxima jornada, donde nuevamente en casa, recibirá al Albacete.
 
 
PostScriptum: de desafortunado como poco ha de tildarse el vídeo ofrecido esta semana en RRSS por el Real Sporting SAD, para publicitar su denominada Grada de Animación. Esa última imagen con la alusión a quienes comen pipas en el estadio, no pudo ser más inapropiada. No hubiese sobrado por ello una corrección y posterior disculpa.
 

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